El poder de las palabras


Imagen tomada de: http://bit.ly/VFG2tl

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Es interesante cómo funcionan las palabras. A veces uno las mira escritas en el periódico y sabe cuál es la agenda del columnista que las está usando, lo mismo si las escucha en las noticias. Sin embargo, creo que son especialmente poderosas cuando uno las usa en una conversación, más si la persona con que uno está hablando de pronto suelta un puñetazo a la cara con una frase como: “entonces vos trabajás con esos neoliberales”, “sos neoliberal”, “a vos no te importan los sectores desfavorecidos de la sociedad, porque defendés los intereses de esos explotadores que se aprovechan de la gente y a los que no les importa más que llenarse los bolsillos de dinero, sin importar cómo”. El golpe puede ser muy fuerte, aunque no siempre incluye una mala intención de parte del interlocutor. Puede pasar que éste use un concepto robado; es decir, que use un concepto con el que niega la validez de uno o más conceptos anteriores de los que depende lógicamente.

La fórmula para saber si la persona está usando un concepto robado es preguntarle qué entiende por “neoliberal”, en este caso, y así uno puede identificar que probablemente no se refiere a “capitalista”, sino a “mercantilista” y entonces es más fácil aclarar de qué estamos hablando. En mi afán por aclarar términos, encontré un par de páginas que le pueden servir a todo aquel que quiera saber de qué está hablando y estar seguro de que no está usando conceptos robados. La primera es el wiki diccionario, en el cual hay definiciones muy cortas de términos económicos, con enlaces a artículos donde se explican los términos con mayor profundidad.

En el wiki diccionario dice que capitalismo es un: “Concepto económico de la civilización que está basado en la propiedad privada (y el control) de los medios de producción. Dicha situación institucional permite e inevitablemente incentiva la división del trabajo, el cálculo económico, la acumulación del capital, la mejora tecnológica y la cooperación social voluntaria de una economía de mercado cuya producción es decidida en última instancia por el consumidor. El capitalismo es la antítesis del estatismosocialismo o comunismo que están basados en la propiedad estatal (y control) de los medios de producción.

Pero como esa definición no me satisfizo del todo, me fui a leer un Tópico de actualidad del CEES, donde Ayn Rand explica que el capitalismo es: “un sistema social basado en el reconocimiento de los derechos individuales, incluso el derecho de propiedad, en el que toda propiedad es poseída individualmente.

El reconocimiento de los derechos individuales lleva consigo la exclusión de la fuerza física de las relaciones humanas. Básicamente, los derechos sólo pueden ser violados por medio de la fuerza. En una sociedad capitalista, ningún hombre ni ningún grupo puede iniciar el uso de la fuerza física contra los demás La única función del gobierno en esta sociedad es la tarea de proteger los derechos del hombre, es decir, la tarea de protegerlo de la fuerza física. El gobierno actúa como agente del derecho de defensa del hombre y puede usar la fuerza sólo en represalia y sólo contra aquellos que inicien su uso. Así, el gobierno es el medio para colocar el uso en represalia de la fuerza bajo control objetivo”.

No encontré una definición de “Neoliberalismo” en el wiki diccionario, pero sí encontré artículos al respecto en la página de la revista Laissez Faire, donde hay una artículo en el que Enrique Ghersi explica las raíces del término y dice que “ el  ‘neoliberalismo’ es utilizado para asimilar con el liberalismo , a veces despectivamente , a veces con cierta pretensión científica políticas , ideas o gobiernos que , en realidad , no tienen nada que ver con él . Esta práctica ha llevado a muchos a considerar que se encontraban frente a un mito contemporáneo: el “ neoliberalismo ” sólo existía en la imaginación de quienes usaban el término. Este rechazo se ve incrementado, además , porque actualmente resulta muy difícil encontrar un liberal que se proclame a sí mismo como perteneciente a aquella subespecie , calificándose como “neoliberal ”. Por el contrario , quienes lo usan son generalmente sus detractores”.

Todavía me queda un largo camino por delante para aclarar los términos con que hablo y espero que me hablen, pero sé que es la única manera de eliminar los conceptos robados, como “neoliberal”. Muchas personas me han dicho que es más fácil crear términos nuevos, porque si uno habla de “capitalismo” las connotaciones negativas son muy fuertes, yo creo que en lugar de hacer nuevos diccionarios, debemos volver a las verdaderas raíces de los conceptos, debemos rescatar su valor original para no sentir que nos estamos apedreando con palabras todo el tiempo.

 

porque me ha tocado gobernar en un pueblo de gente de voy


“-Aquí, Miguel, donde yo tengo que hacerlo todo, estar en todo, porque me ha tocado gobernar en un pueblo de gente de voy -dijo al sentarse-, debo echar mano de los amigos para aquellas cosas que no puedo hacer yo mismo. Esto de gente de voy -se dio una pausa-, quiere decir gente que tiene la mejor intención del mundo para hacer y deshacer, pero que por falta de voluntad no hace ni deshace nada, que ni huele ni hiede, como caca de loro. Y es así como el industrial se pasa la vida repite y repite: voy a introducir una fábrica, voy a montar maquinaria nueva, voy a esto, voy a lo otro, a lo de más allá; el señor agricultor, voy a implantar un cultivo, voy a exportar mis productos; el literato, voy a componer un libro; el profesor, voy a fundar una escuela; el comerciante, voy a intentar tal o cual negocio, y los periodistas -¡esos cerdos que a la manteca llaman alma!- vamos a mejorar el país; mas, como te decía al principio, nadie hace nada y, naturalmente, soy yo, es el Presidente de la República el que lo tiene que hacer todo, aunque salga como el cohetero. Con decir que si no fuera por mí no existiría la fortuna, ya que hasta de diosa ciega tengo que hacer en la lotería…” (Miguel Ángel Asturias, El señor presidente)

Por si hace falta la referencia, tomé esa cita del capítulo XXXVII de El señor presidente, novela en la que Miguel Ángel Asturias cuenta la historia de un dictador y del país que dirige con mano firme, de las torturas y de la poca esperanza con la que puede vivir la gente de dicho lugar, del asesinato de uno de los hombres de confianza del caudillo y de las repercusiones que por ese evento viven algunos de sus enemigos. El presidente está basado en Manuel Estrada Cabrera y la historia, en la dictadura que ejerció durante 22 años en Guatemala. La cita pertenece a uno de los momentos en que el presidente justifica sus acciones y me parece más interesante hablar de la conducta de la gente que da pie a opiniones como esa, que del anhelo “protector” del personaje.

Creo que todos en algún momento tomamos la actitud de Felipe (el personaje de Quino, que es amigo de Mafalda) y nos sentamos en nuestra sillita a decirnos que haremos muchas cosas que después no llevamos a cabo, y eso está bien, porque no se trata de andar en nuestro tanque aplastando casas y carros que se cruzan por nuestro camino solo porque decidimos dejar de dejarlo para mañana. Se trata de que a veces posponemos la lectura de ese libro cuyas ideas odiamos sin saber bien por qué, porque nunca lo hemos leído. A veces decimos que mañana sí vamos a enterarnos mejor de la fuente de las noticias antes de opinar. A veces dejamos para otro día eso de cuestionar las ideas de la gente que tiene influencia en nuestra vida, en la vida de muchos otros, y nos convertimos en una masa de gente irreflexiva, en lugar de ser una masa de gente crítica que no se deja llevar por la histeria colectiva.

Dice por ahí que siempre hay un roto para un descosido, así que para que un dictador tenga éxito y venga a querer cuidarnos de nosotros mismos, se necesita que haya personas que dejaron de creer que deben luchar por proteger su libertad, por conseguir su felicidad y por defender por sí mismos su vida y sus ideas.

Una de estas cosas no es como las otras


Imagen tomada de: http://bit.ly/O7j3os

En el mundo hay algo así como 7,031,701,608 personas. De esos siete mil millones y pico, dicen que unas 8,600,000 personas son millonarias y que 1,200,000,000 viven en extrema pobreza. Yo represento el 0.00000001 % de la población mundial y no estoy en ninguno de esos dos extremos.

Desperté haciendo cuentas, porque ayer leí un artículo sobre la tendencia igualitaria de algunos intelectuales en los años 70, en el que decía que ellos: “No prometen elevar el estándar de vida de los hombres, proclaman que debería ser disminuido. No tratan de redistribuir la riqueza, tratan de destruirla. ¿Qué queda entonces de su anterior credo? Sólo una constante: el sacrificio, que ahora predican abiertamente de la misma forma que siempre lo habían aprobado en secreto: ‘el sacrificio por el sacrificio mismo’.(“Una carta sin título”, en Filosofía ¿quién la necesita?, de Ayn Rand, página 211)

Yo nunca me consideré parte del 99% y sigo sin entender bien qué pretende o pretendía ese movimiento, tampoco soy del 1% (necesitaría tener a 69,999,999 de personas de mi lado para serlo). Soy una persona que se levanta cada mañana para ir a trabajar, que cumple las leyes, que no quiere meterse en problemas, sólo hacer su parte. Tengo algunos héroes y modelos a seguir, admiro a algunas personas y me gustaría hacer cosas excepcionales y vivir en un mundo mejor. Por lo pronto no quiero tener mi propia isla o viajar en mi jet privado para ir a cenar a París, realmente no necesito un armario lleno de vestidos de diseñador. Quizás no tengo en mis manos el poder para erradicar el hambre en el mundo y darle cosas a los pobres y hacer que el mundo viva en paz. Lo que tengo son ideas, ideas valiosas que me gusta compartir de persona en persona:

1. La filosofía te responde la pregunta de ¿cómo vivir?, cada quien debe responder el ¿para qué vivir?

2. La libertad es personal e intransferible, uno no puede hacer que otros sean libres. Cada quien debe entender y respetar la libertad de los otros.

3. La riqueza representa bienes que se han producido pero aún no se han consumido. La riqueza no es algo que se encuentre por ahí, hay que trabajar para obtenerla, transformar la materia, producirla.

4. Cada persona que vive en el mundo es un individuo con diferentes capacidades, contextos, anhelos y necesidades. Hay gente que trabaja muy duro y se gana lo que tiene, hay otros que desperdician sus herencias o sus cheques de pensión. Hay gente honesta que sabe que su trabajo es valioso, que no necesita que le digan que su esfuerzo es perverso porque es mejor que el de otros. Cada persona puede decidir ser excelente en lo que hace.

5. No necesitamos límites, necesitamos que nos dejen crear, producir, vivir. No necesitamos inventar un nuevo sistema económico, necesitamos comprender y usar el capitalismo para resolver muchos de los problemas que aquejan al mundo. Necesitamos pagar por nuestra comida, nuestra educación, nuestra casa, necesitamos que cada persona entienda que no hay cosas gratis en el mundo, que no es injusto tener que trabajar para conseguirlas. Necesitamos una revolución moral para que cada persona salga de ese 99% y se convierta en un individuo que puede ser mejor cada día, que puede estar orgulloso de sí mismo y de su trabajo.

No somos dinero, somos personas


A primera vista estoy de acuerdo con este chico,  es cierto que no somos dinero, somos personas. Sin embargo, antes de coincidir con él  y simpatizar con su causa, le preguntaría a qué se refiere exactamente. No tengo clara cuál es su intención porque en la fuente de la foto sólo dice que él estaba en una manifestación, así que me tomaré la libertad de examinar algunas posibilidades. Se me ocurre que lo más probable es que él sea un indignado que está manifestando porque no consigue trabajo y tiene deudas que pagar, quizás se identifica como uno del 99% y cree que la culpa de sus problemas la tienen los empresarios que no han creado el empleo que donde él podría desempeñarse, los comerciantes que le venden baratijas que forman parte de su deuda. Él podría haberse comprado la idea marxista de que la relación del empleador con el empleado es del primero explotando al segundo, una relación gana-pierde, donde el empleador usa a sus empleados. Podría ser que estuviera manifestando contra la trata de personas. En cualquiera de esos casos le diría que tiene una idea del problema, pero que no ha llegado al fondo filosófico detrás de su frase.

Lo primero a entender es que “El dinero es sólo un instrumento de intercambio que no puede existir a menos que existan bienes y personas capaces de producirlos. Es la forma material del principio según el cual quienes desean tratar con otros deben hacerlo mediante transacciones, entregando valor por valor. No es un instrumento de los pordioseros, que exigen llorando el producto del trabajo ajeno, ni de saqueadores que lo arrebatan por la fuerza; el dinero se hace sólo posible gracias a quienes producen. ¿Es eso lo que considera malvado?” (Ayn Rand, La rebelión de Atlas). Una vez que tenemos claro ese punto, debemos recordar que cada persona es un fin en sí misma, no un medio para que otros alcancen sus fines. Me gustaría pensar que ese joven está manifestando para que el gobierno deje de meterse en su vida y lo deje buscar su propia felicidad, trabajar para sí mismo y no para pagar una deuda con la sociedad que le han hecho creer que debe saldar. No somos dinero, no somos medios para los fines de otros. Somos personas, individuos que tienen la responsabilidad de cuidar de sí mismos, de buscar los medios para cumplir sus propios sueños.

Y sí, existe el Día mundial de la Justicia Social


Para mí, hasta el día de hoy, el 20 de febrero sólo era el día nacional de Tecún Umán y de la marimba, pero me enteré de que también es el día mundial de la Justicia socia. Admito que esto me sorprendió porque no pensé que se celebrara, de alguna manera, algo cuya definición es tan amplia y poco específia. Según Wikipedia, la Asamblea General de las Naciones Unidas eligió ese día para que cada uno de sus Estados Miembros promueva, a nivel nacional, actividades concretas que se ajusten a los objetivos y las metas de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social.

De acuerdo con ellos, “la justicia social es un principio fundamental para la convivencia pacífica y próspera, dentro y entre las naciones. Defendemos los principios de justicia social cuando promovemos la igualdad de género o los derechos de los pueblos indígenas y de los migrantes. Promovemos la justicia social cuando eliminamos las barreras que enfrentan las personas por motivos de género, edad, raza, etnia, religión, cultura o discapacidad. Para las Naciones Unidas, la búsqueda de la justicia social para todos es el núcleo de nuestra misión global para promover el desarrollo y la dignidad humana. La adopción por la Organización Internacional del Trabajo de la Declaración de la Organización Internacional del Trabajo sobre la justicia social para una globalización equitativa es sólo un ejemplo reciente del compromiso del sistema de las Naciones Unidas para la justicia social. La Declaración se centra en garantizar resultados equitativos para todos a través del empleo, la protección social, el diálogo social, y los principios y derechos fundamentales en el trabajo. (…) La celebración del Día Mundial de la Justicia Social debe apoyar la labor de la comunidad internacional encaminada a erradicar la pobreza y promover el empleo pleno y el trabajo decente, la igualdad entre los sexos y el acceso al bienestar social y la justicia social para todos. Ante la proximidad de la Conferencia de Río +20 sobre el Desarrollo Sostenible, tenemos la oportunidad de reformular un conjunto de estrategias de desarrollo y prácticas empresariales que nos conduzcan hacia un futuro más sostenible y equitativo. La sostenibilidad depende de la creación de mercados que sean capaces de distribuir mejor los beneficios del desarrollo. Significa cubrir la creciente demanda de los consumidores de productos y servicios más ecológicos. Y significa también sentar las bases para que todos vivamos con dignidad, estabilidad y oportunidades. En nuestro empeño por lograr esta transformación debemos, al mismo tiempo, integrar la inclusión social en nuestras políticas y en todas nuestras iniciativas.”

¿Por qué pienso que es una definición poco específica? Porque abarca tantos ámbitos que no se ocupa de algo concreto. En sus Máximas Capitales, Epicuro establece que “lo justo según la naturaleza es un acuerdo de lo conveniente para no hacerse daño unos a otros ni sufrirlo”, además, dice que “la justicia no era desde un comienzo algo por sí mismo, sino un cierto pacto sobre el no hacer ni sufrir daño surgido de las relaciones de unos y otros en lugares y ocasiones determinados”. La justicia debe establecerse en base a una relación entre dos partes, la injusticia se dará cuando una parte dañe a la otra y la justicia cuando la parte que ocasiona el mal compense a la parte dañada. Sigue leyendo

Millonarios a crédito


En la primera parte del anuncio sale una chica que va de tienda en tienda comprando ropa y zapatos, luego la vemos haciéndose un facial y una manicura, feliz de la vida, sin penas ni preocupaciones. Luego nos informan que el programa se llama “Niñas consentidas”, que es un nuevo reality show en el que veremos esos casos de chicas que gastan más de lo que tienen y viven con las tarjetas de crédito al tope, que no trabajan y son un desastre y cómo las ayudan a encaminar su vida. Al final vemos una escena más de la chica comprando, pero la detiene una señora que le pregunta cuánto dinero tiene en el banco, cuando la chica le responde que ni cinco dólares, la señora la cuestiona sobre cómo piensa pagar lo que está comprando, y el anuncio termina con la cara de horror y sorpresa de la chica ente tal pregunta. Creo que cuando vi el anuncio por primera vez pensé que ya se están quedando sin temas para eso de los reality shows y me molestó un poco el cliché de las niñas tontas, compradoras compulsivas, porque hay que ver cómo eso de gastar a crédito se le da tan bien a algunos señores.

Anoche Gabriel Calzada estaba hablando sobre la crisis de España y cuando nos explicaba algunas de las medidas que ha tomado el gobierno para solventarla, usó el siguiente ejemplo: hay una familia que se encuentra en una buena posición económica, tiene acceso a créditos y dada esta situación de bonanza sus miembros deciden que ya no van a cenar en su casa, sino que sólo van a ir a restaurantes caros, van a ir a Disney cada tres meses, van a viajar sólo en primera clase, van a tener dos carros por persona en casa, en fin, se van a dar la gran vida. Un día se dan cuenta de que tienen que empezar a pagar el crédito, así que deciden empezar una política de austeridad. Cuando van a cenar ya no piden café con el postre y cuando van a Disney ya no se comen un helado diario, sino uno cada dos días. No deciden ser más productivos para pagar la deuda, piensan que con estos pequeños reajustes lograrán salir adelante. ¿Qué le diría a esta familia Gail Vaz-Oxlade (la experta en finanzas que aconsejará a las niñas consentidas? Probablemente que “Cuando usás efectivo, tu cerebro registra la compra, pero también el dolor de despedirse del dinero. Cuando usás plástico, solo obtenés la emoción de la compra pero no el dolor de despedirse del efectivo, porque la cuenta viene mucho después“. Lo triste de las crisis económicas en los países es que no se dan por las decisiones de una chica que no supo usar bien su tarjeta de crédito, sino por las decisiones de políticos que piden préstamos por cantidades tan grandes de dinero que no podemos imaginarlas con certeza, que después creen que podrán solucionar el problema incrementando la carga tributaria de los ciudadanos y que, además, limitan la capacidad productiva de las personas; sin mencionar la corrupción que se da en esas esferas.

Si, como rico Mac Pato, tuviéramos una bóbeda llena de monedas de oro, sabríamos cuánto podemos gastar sin endeudarnos. Supongo que como el oro pesa mucho, es más fácil llevar una ligera tarjeta de crédito en el bolsillo. La consigna en ese caso sería no gastar más de lo que puedas pagar a fin de mes para mantener la tarjeta a cero. No digo que las culpables de las deudas sean las tiendas o las tarjetas, sino aquellos que nos excedemos y compramos más de lo que podremos pagar de una vez. El crédito es una herramienta útil, pero es importante saber que no te están regalando las cosas, que lo que uno compra lo tiene que pagar, y que para pagar hay que producir ese dinero. El gobierno no produce dinero, más bien “administra” el dinero que le damos los trabajadores, ¿cuándo seremos conscientes de que las decisiones en políticas económicas son una cuestión ética, que tiene que ver con la vida de cada uno de nosotros?

¿Quién debe controlar la economía?


El hombre que está parado en la escalera, a punto de bajar a tierra por primera vez en su vida, es un pianista que nació en ese barco. Mira la ciudad y regresa al barco. Mucho tiempo después su amigo le pregunta por qué no bajó  y ésta es su respuesta: “No fue lo que vi lo que me detuvo. Fue lo que no vi. ¿Puedes comprenderlo?, fue lo que no vi. Lo busqué, pero no existía, en toda aquella inmensa ciudad había de todo excepto un final. Lo que no vi es dónde terminaba todo aquello. El final del mundo. Imagínate un piano. Las Teclas inician, las teclas acaban. Tú sabes que hay ochenta y ocho, sobre eso nadie puede engañarte. No son infinitas. Tú eres infinito. Eso me gusta, es fácil vivir con eso. Pero si yo subo a esa escalerilla y frente a mí se extiende un teclado con millones de teclas, millones, trillones de teclas que nunca se terminan, y ese teclado es infinito. En ese teclado no hay música que puedas tocar.“ (adaptado de Novecento, de Alessandro Baricco)

El pianista sabe que puede controlar una cantidad limitada de teclas y con ellas puede crear infinitas combinaciones. De esta forma, las personas cuentan con un número limitado de datos para tomar decisiones y actuar; por extensión, no hay gobierno alguno que pueda conocer todas las variables, todos los datos, todos los contextos, los gobernantes cuentan con una pequeña parte de la información del mercado, por ejemplo. En el momento en que el gobierno interviene en la economía, es como si dejáramos al pianista creer que será capaz de crear una melodía con un piano de teclas infinitas. No importa si el equipo que conforma el gobierno es el mejor o el peor, lo que importa es saber que hay infinidad de posibilidades que no conoce y no puede controlar, hay miles de decisiones que no puede tomar porque no sabe qué es bueno para cada quien y por qué.

En cada proceso de mercado, en el intercambio hay individuos que están directamente relacionados, otros que reciben las externalidades y otros que ni se enteran. Mientras más grande es la transacción es probable que involucre a más individuos. Si dejamos que el gobierno subcidie ciertos negocios, si dejamos que el gobierno otorgue privilegios, si estamos de acuerdo con la idea de que puede controlar el mercado, hacemos que evite el libre desarrollo del mercado. Evitamos que los individuos actuén con libertad y responsabilidad. Cuando las personas hacen negocios pueden ganar o perder, el gobierno no debería “salvar” a unos o “sacrificar” a otros, debería dejar que cada quien asuma sus riesgos, pierda o gane con libertad.