¿Qué es Laissez Faire?


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El laissez faire no significa: Dejen que operen las desalmadas fuerzas mecánicas. Significa: Dejen que cada individuo escoja cómo quiere cooperar en la división social del trabajo; dejen que los consumidores determinen cuáles empresarios deberían producir. Planificación significa: dejen que únicamente el gobierno escoja e imponga sus reglas a través del aparato de coerción y compulsión. (Ludwig von Mises, El significado de Laissez faire)

En la entrada anterior que escribí en este blog dije que el capitalismo no es ese gran monstruo que la gente malentiende, en las respuestas que recibí me pidieron que explicara más claramente qué es el capitalismo y qué es lo que la gente malentiende, también me sugirieron algunas lecturas, cosa que agradezco, porque para establecer un diálogo uno debe conocer los conceptos de los que habla y los conceptos que manejan sus interlocutores, para hablar en un mismo idioma.

Considero que uno de los primeros puntos que es necesario aclarar es la naturaleza “Laissez faire” del capitalismo, que es uno de los términos que se prestan a malos entendidos. Se lo asocia inmediatamente con anarquía, que trae a la mente la idea de caos, se lo asocia con actuar fuera de la ley, con abusar de los otros, con actuar de forma arbitraria e irresponsable porque “yo puedo hacer lo que me dé la gana”, pero estas interpretaciones ignoran parte del contexto del término. El tema de Laissez faire está directamente relacionado con cuánto control puede ejercer el gobierno en la economía y el mercado, no quiere decir que las personas tendrán el derecho de no respetar leyes, contratos, de robar o hacer uso de la fuerza en contra de los demás.

Ludwig von Mises (1881-1973) explicó qué significa Laissez faire en su libro Human Action: A Treatise on Economics. Comparto acá una traducción que está disponible en la página del Cato Institute, www.elcato.org

En la Francia del siglo XVIII la expresión laissez faire, laissez passer era la fórmula mediante la cual algunos de los campeones de la causa de la libertad comprimían su programa. Su objetivo era el establecimiento de una sociedad de mercado sin obstáculos. Con el fin de alcanzar dicho fin, ellos abogaban por la abolición de todas las leyes que prevenían que gente más industriosa y más eficiente superara a competidores menos industriosos y menos eficientes, y que restringían la movilidad de artículos y hombres. Esto era lo que la famosa máxima estaba diseñada a expresar.

En nuestra era de anhelo apasionado por un gobierno omnipotente la fórmula de laissez faire ha sido perturbada. La opinión pública actualmente la considera como una manifestación tanto de depravación moral como de ignorancia absoluta.

A como ve las cosas el intervensionista, la alternativa es “fuerzas automáticas” o “planeamiento deliberado”. Resulta obvio, insinúa, que confiar en los procesos automáticos es una total estupidez. Ningún hombre racional puede recomendar seriamente no hacer nada y dejar que las cosas trabajen sin ninguna interferencia por parte de una acción propositiva. Un plan, por el simple hecho de ser una muestra de acción deliberada, es incomparablemente superior a la ausencia de cualquier planificación. Se dice que el laissez faire significa: Dejen que los males perduren, no traten de mejorar la suerte de la humanidad a través de la acción racional.

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El doctor que quiere eliminar el capitalismo


Imagen tomada de: http://bit.ly/1eymblc

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El verdadero Patch Adams se parece al Patch Adams de la película en la gentileza que se refleja en su mirada, tiene un aire de buena persona, de alguien que se preocupa por los demás. Oírlo hablar te conmueve, te hace querer ser parte de su grupo. Tiene muy buenas ideas, te habla de autoestima, te dice que quiere un mundo en el que la guerra y la injusticia no sean parte de la vida de las personas. Te dice que los doctores deberían pasar más tiempo con sus pacientes, que el mundo necesita una revolución de amor y que las madres son lo más importante en el mundo. Después dice que todo el mundo lo reconoce como el doctor gracioso de la película y que nadie piensa en que él es el doctor que quiere acabar con el capitalismo; lo dice tan serio y está tan convencido, que vale la pena analizar con detenimiento a qué se refiere y cuál es su objetivo.

Desde el principio de la entrevista marca una diferencia entre los hombres y las mujeres, a quienes idealiza por su capacidad de ser madres. Él tuvo la suerte de tener una buena madre, pero no por ello podemos decir que todas las madres son seres maravillosos o son capaces de criar seres maravillosos, pensemos en las madres de los dictadores o de los asesinos en serie, por ejemplo. Pero sus ideas sobre las madres son lo que menos me preocupa. Después dice que los hombres decidieron que en su escala de valores lo más importante iba a ser el dinero y el poder, que ambas cosas son las que no nos dejan ser felices y seres humanos integrales.

La relación de ideas es algo así: 1. Los hombres deciden que sus valores máximos son el dinero y el poder. 2. Eso es capitalismo. 3. Hay que eliminar el capitalismo para que los hombres busquen otra cosa más noble por qué vivir.

Patch también dice que todos deberíamos ser iguales, pero no especifica iguales cómo. Yo creo que todos debemos ser iguales ante la ley, que es muy distinto a pensar en que todos deberíamos tener las mismas cosas, ser iguales físicamente, ganar lo mismo o comer lo mismo, vestir igual, trabajar en lo mismo, tener la misma educación y pensar lo mismo. Muchas personas creen que en un sistema socialista todos son o deberían ser iguales, es decir, que todos deben tener lo mismo sin importar su capacidad o su talento e inteligencia. Pensemos en el extremo contrario al capitalismo, se supone que en el comunismo todos tienen las mismas cosas, acceso a servicios iguales para todos. En general,  todos son igual de pobres porque el objetivo no es que todos tengan lo máximo, sino que sobrevivan con lo mínimo. Bueno, casi todos, porque siempre hay un grupo dominante de políticos que tienen más que los demás.

La relación de ideas es algo como esto: 1. Los hombres son iguales. 2. Debido a que tienen las mismas cosas se olvidan de la ambición y deciden vivir por sus hermanos. 3. El mundo es mejor porque es más noble vivir para ser los guardianes de nuestros hermanos.

Yo estoy de acuerdo con que vivir para hacer dinero es absurdo, porque el dinero sólo es una herramienta, el dinero no te va a dar metas, tú tienes que tener las metas desde antes; el dinero no le va a dar sentido a tu vida, tú tienes que darle sentido a tu vida. Me apena mucho que una figura tan influyente como este doctor crea que el capitalismo es el que propicia las hambrunas, es el que crea la pobreza, cuando el libre intercambio es el primer paso para resolver esos problemas sociales de los que habla. No se trata de dejar de producir para voltear a ver al vecino y decidir que queremos que él sea feliz. Patch dice que gracias a su autoestima sabe que puede lograr cualquier meta que se proponga, ese para mí es un fin egoísta, él lo hace para sentirse bien consigo mismo y no se da cuenta, pero gran parte de su discurso es para inspirar a otros a encontrar su propio sueño, ese ideal que no es simplemente tener un montón de dinero vacío.

Este doctor no quiere terminar con el capitalismo, quiere terminar con ese gran monstruo que la gente malentiende como capitalismo y antes de estar de acuerdo con él, uno tiene que preguntarse qué es eso que él llama capitalismo, qué es verdaderamente el capitalismo y cuál es su relación con los ideales, con los valores, con lo bueno que la gente tiene. No se trata de decir que el capitalismo es malo y Patch Adams representa la bondad en el mundo, se trata de entender los conceptos que nos rodean para tomar mejores decisiones que nos hagan mejores personas.

Filgua 2013 y la minera


Imagen tomada de: http://on.fb.me/13jgORE

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Esta mañana abrió sus puertas la Feria Internacional del Libro en Guatemala (FILGUA), el evento lleva 10 años de realizarse, pero en esta ocasión sus organizadores han tenido que lidiar con la reacción y polémica que causaron dos de sus decisiones. Una de esas decisiones fue aceptar una donación de la empresa minera Montana Exploradora S. A. El debate inició porque a algunos grupos que están en contra de la minería en Guatemala les pareció que esa donación representaba desvirtuar la feria.  Irene Piedra Santa justificó que la gremial que preside aceptara el dinero diciendo que:  “no recibe el apoyo que debería para la realización de esta feria. “En los 10 años de Filgua solo hemos contado con otro patrocinador privado, un particular que brindó Q5 mil”. La actividad recibe un aporte de Q300 mil del Ministerio de Cultura y Deportes, y al momento de la realización de esta entrevista aún no les había sido entregado.”  (lea la nota completa acá)

Al principio pensé que si tanto le molesta esa contribución a los que están contra la minería, ellos deberían reunir los fondos para que la gremial no se vea en la necesidad de aceptar dinero del “enemigo” y luego justificar esa decisión como si fuera algo moralmente reprochable. Ni siquiera se me ocurrió opinar públicamente sobre ese juego de doble moral, hasta que me topé con esta “CARTA: Montana Exploradora y FILGUA-Reflexiones sobre Neoliberalismo” (disponible acá)

Los autores de la carta reconocen el importante papel de la feria en la vida cultural guatemalteca, reconocen que los escritores y las editoriales necesitan de ese espacio para vender sus libros y que son necesarios los espacios de discusión, conversatorios y conferencias. Yo estoy de acuerdo con que es necesario que tengamos más y más espacios de discusión porque tenemos que cambiar muchas de las cosas que están mal en nuestro país y no vamos a empezar a hacerlo hasta que nos demos cuenta de que necesitamos un cambio y eso se logra intercambiando ideas.

Muchas de las personas que están en contra de las minas, ahora están en contra de FILGUA y piden que no se apoye un evento financiado con ese dinero, dice la carta: “Lo que si causa indignación y perplejidad es que se haya permitido a la empresa minera Montana S.A., incursionar en un ambiente cultural, cuya característica es estar libre de presiones de empresas extractivistas cuya labor daña irreversiblemente el hábitat natural de los Pueblos y son señaladas de causar graves violaciones a los derechos humanos, individuales y colectivos de las poblaciones.” Unas líneas más adelante añaden: “Siendo Guatemala un país habitado mayoritariamente por población indígena y el pueblo mestizo pobre, también queremos recordar que las comunidades se han expresado contrarias a la explotación minería con la realización de más de ochenta consultas comunitarias de “buena fe” ya que el operar de la minería choca violentamente con el modelo de vida de las poblaciones rurales y su relación cosmogónica con la naturaleza, el territorio y el paisaje, que representa su estrecha vinculación con la Madre Tierra.”  Me permití resaltar esas líneas porque me perece que el problema, más allá del origen de los fondos es lo que ambas instituciones representan. La idea tras las minas es que cambian territorios, ese cambio en el modelo de vida de los pobladores de las aldeas cercanas a la mina no es enfrentarse a parajes áridos, es tener carreteras, escuelas, centros de salud y una fuente de trabajo para vivir mejor. FILGUA representa un espacio para cambiar ideas y es mejor que el gobierno no colabore con ellos para que tampoco interfiera en las discusiones que se lleven a cabo ahí. Así que es muy conveniente desprestigiar a cualquier institución que signifique cambio, que signifique que podemos hacer un mejor trabajo que el que hemos hecho hasta hoy con nuestro mundo.

¿Vamos a seguir pensando que es fascinante que la gente de los pueblos del interior de la república sigan viviendo en condiciones como las de la época anterior revolución industrial? ¿Vamos a seguir consintiendo que nos digan que un paisaje intacto vale más que la vida de esas personas? ¿Vamos a seguir acusando a los que generan empleo y producen riqueza? ¿Vamos a seguir pensando que su dinero es malo y hace indigna a la feria del libro?

La libertad es egoísta


La semana pasada escribí un artículo que hablaba sobre la libertad y sobre la culpa que ponemos sobre los hombros de los productores por el simple hecho de que producen para sí mismos (o así deberían hacerlo). Recibí el comentario que leerán a continuación y que responderé después, punto por punto:

Uno quisiera creer que lo que llamamos libertad nos llevaría a una sociedad más justa y los problemas de países como el nuestro se solucionarían. No lo creo, la solución en si es compleja, no tan sencilla teniendo que cambiar por completo la enfermiza mentalidad genéticamente adquirida de nuestros pueblos. Lo primero, que es el sacrificio personal para trabajar por nuestro país nadie lo correría conformándonos algunos de nosotros solamente con protestar escribiendo o manifestándonos por este clase de medio que al final es solo catarsis.”

Imagen tomada de: http://bit.ly/15y5ZwS

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1. Libertad: en el contexto político “libertad” significa la ausencia de coerción. En ese sentido, el ente que ejerce el uso de la fuerza para controlar a los ciudadanos es el gobierno, perdemos nuestra libertad cuando dejamos que el gobierno controle más y más aspectos de nuestra vida, ya sea que nos obligue a tomar vacunas, ir a la escuela o a la guerra, usar bombillas ahorrativas o que nos permita visitar algunos lugares y otros no. Hay ciertas actividades humanas que podemos condenar moralmente, como el suicidio, el aborto o fumar, pero ello no implica que deban ser controladas por el gobierno, tampoco deberíamos permitir que el gobierno nos cobre impuestos por ser productivos, cosa que pasa con el impuesto sobre la renta. El capitalismo no puede funcionar de acuerdo con un sistema moral que establece que es tu deber servir a otros. El deber del productor es decidir qué quiere producir, por qué quiere trabajar y qué quiere hacer con su producción, sin depender de las necesidades o deseos de otros, y garantizándole a los otros ese mismo derecho.

Imagen tomada de: http://bit.ly/12DVFAt

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2. Una sociedad justa:  dice Epicuro que “lo justo según la naturaleza es un acuerdo de lo conveniente para no hacerse daño unos a otros ni sufrirlo”, además dice que “la justicia no era desde un comienzo algo por sí mismo, sino un cierto pacto sobre el no hacer ni sufrir daño surgido de las relaciones de unos y otros en lugares y ocasiones determinados”. La justicia debe establecerse en base a una relación entre dos partes, la injusticia se dará cuando una parte dañe a la otra y la justicia cuando la parte que ocasiona el mal compense a la parte dañada. Vivir en una sociedad justa es vivir en una sociedad con leyes claras que se cumplen y donde no hay individuos que estén sobre la ley o tengan privilegios para no cumplirla. Libertad no significa que cada quien haga lo que se le dé la gana y pase sobre los derechos de los demás, libertad es actuar según el juicio propio, pero ello no implica que entonces todo mundo se tirará como loco a atacar a los demás, sencillamente porque muchos ya hemos aprendido que la cooperación es más efectiva. No significa depender de la buena voluntad de los demás, significa tener la certeza de que quien use la fuerza contra otro, recibirá su merecido.

La justicia no es igualdad material, no se establece diciendo que todos deberíamos tener las mismas cosas. La justicia es igualdad ante la ley, se establece a partir del concepto de que tenemos normas que todos debemos respetar, como el respeto a la propiedad privada, a la vida.

Imagen tomada de: http://bit.ly/18YuQiY

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3. El sacrificio personal para trabajar por nuestro país: sacrificio es entregar un bien mayor a cambio de un bien menor y este concepto está implícito en muchas de nuestras actividades, aunque no seamos conscientes de ello. Cuando nos enamoramos, nos dicen el amor debe ser sacrificio por el otro. Cuando somos madres o padres, nos dicen que debemos sacrificar todo por nuestros hijos. Cuando vivimos en sociedad nos dicen que debemos hacer sacrificios para ayudar a los “necesitados”. Nos dicen que uno debe trabajar por el bien común, jamás por uno mismo, porque esas actitudes egoístas son las que tienen al mundo como está. Sin embargo, hay un par de puntos que es importante aclarar cuando de sacrificios se trata. Sacrificio no es lo mismo que inversión, invertir significa entregar un bien menor a cambio de un bien mayor, pero para saber si estamos invirtiendo o sacrificando, deberíamos tener clara nuestra escala de valores. La benevolencia es una actitud individual y nadie debería forzar a nadie a ser generoso y eso incluye no condenar moralmente a los que no ceden a las presiones de grupo y no “dan” para cierta causa. Si yo considero que tengo cubiertas mis necesidades y me sobra tiempo o dinero para ayudar a alguien más es algo que solo yo puedo decidir.

Hasta el día de hoy hemos estado sacrificándonos por nuestro país y seguiremos haciéndolo mientras aceptemos que el gobierno tiene el control de nuestras vidas, mientras esperemos que el gobierno resuelva todos nuestros problemas, mientras sigamos pagando impuestos para que se los roben, mientras sigamos aceptando que quienes producen tienen una deuda con la sociedad.

Vivir en libertad no implica actuar arbitrariamente, tampoco implica ser injusto o aceptar el sacrificio. Vivir en libertad, para uno mismo, por el beneficio propio, es el primer paso para que este mundo cambie. Quizás este tipo de artículos tienen una carga de catarsis, pero no están escritos con el simple afán de un desahogo público. Están escritos para generar diálogo y para cuestionar el mundo en que vivimos, porque si simplemente aceptamos que tenemos esta actitud “genéticamente adquirida”, nadie va a cambiar nada. Decir que es cuestión de genes o de naturaleza o de creación, es rendirnos, es pensar que no podemos hacer nada para cambiar un mundo que no nos gusta. No me conformo ante esa idea y si puedo defender a algún productor para que sepa que lo que hace por su beneficio es bueno, lo voy a hacer sin morderme la lengua.

En Guatemala no hay parques


Imagen tomada de: http://bit.ly/1cZ2imJ

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En Guatemala no hay parques, tampoco hay banquetas para caminar tranquilamente, es un atentado andar en bicicleta, no se diga el atentado que es usar los buses urbanos y extraurbanos; tampoco hay metro, ni trenes para ir a Petén o al puerto. En Guatemala no hay carreteras para llegar a los pueblitos recónditos, ni siquiera para llegar a ciertas partes de la ciudad, no hay escuelas, centros de salud. En Guatemala nos adaptamos y vamos viendo cómo sobrevivimos, si hay que polarizar los vidrios del carro, lo hacemos; si hay que poner rejas en las ventanas de las casas y alambre espigado en el techo, los ponemos; si tenemos que salir a la calle disfrazados, llevar el saco en la mochila para no parecer oficinistas y así tratar de pasar inadvertidos para que no nos asalten, nos ajustamos al perfil. En Guatemala nos quejamos de los políticos y nos indignamos por la corrupción, esperamos que “los dueños del país” hagan un cambio, que surja un líder que nos inspire, que el gobierno solucione lo de la inseguridad, alimente a los hambrientos, nos dé los parques que necesitamos, las escuelas, los centros de salud, el agua, la electricidad y el trabajo. En Guatemala siempre estamos pensando en que deberíamos irnos a otro país porque acá no se puede vivir. Tenemos la noción de que algo está mal, que el sistema no funciona, creemos que hay algo que deberíamos cambiar, pero no sabemos a ciencia cierta qué es. Tenemos mucho miedo e incertidumbre, no sabemos por dónde empezar a solucionar este país.

Imagen tomada de: http://on.fb.me/11o4nZC

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Algunos creen que lo que anda mal es que la riqueza está mal distribuida, que los que tienen más deberían darle a los que no tienen y así eliminar la pobreza. Algunos otros creen que no debería haber empresas transnacionales que inviertan en Guatemala, o que si las hay, que no deberían ganar nada por tener sus fábricas, sus minas, sus tiendas en territorio guatemalteco. Hay quienes creen que todos los empresarios son inescrupulosos por definición y que sería mejor que alguien los controlara para que no se hagan ricos a costillas de esos pobres empleados a los que explotan, para que no consuman las bellezas naturales y los recursos que tiene Guatemala y nos dejen sin nada. Otros creen que está bien que los empresarios y comerciantes tengan ganancias, pero que éstas deberían estar limitadas y que todos ellos deberían actuar por el bien común.

El punto en que estas opiniones coinciden es en la inmoralidad que representa el ganar dinero con fines personales. La idea de tener ganancias para sí mismos es cuestionada incluso por los propios empresarios y comerciantes, que sienten que deben retribuirle algo a la sociedad. No hablo acá de aquellos que se enriquecen de forma ilícita, por transas, hablo de la gente honrada que hace negocios limpiamente, incluso ellos sienten que le están quitando algo a alguien más, que hay algo perverso en producir y ganar dinero. En lo profundo de su ser sienten que están haciendo algo mal y que tienen una deuda que pagar.

¿Qué pasaría si las empresas dejaran de producir? ¿Qué pasaría si un día todas las fábricas, todas las transnacionales se fueran? ¿Los guatemaltecos recuperaríamos lo nuestro? ¿Qué es eso nuestro que queremos de vuelta? ¿Por qué estamos peleando exactamente? Si las empresas se fueran, ¿tendríamos parques, alguien haría que funcione el sistema público de transporte, alguien alimentaría a los hambrientos, nos daría empleo? Todas esas riquezas naturales de las que la gente se pasa hablando, no sirven de nada si nadie las explota, si nadie produce algo con ellas, no podemos tener paisajes vírgenes e inmaculados y a la vez tener energía eléctrica barata, escuelas, parques, centros de salud y todas esas cosas que nos hacen falta. Si el gobierno no produce nada, ¿por qué seguimos esperando que nos dé cosas? ¿Por qué seguimos juzgando mal a aquellos productores que mueven el mundo?

En Guatemala no hay parques, eso nos corresponde solucionarlo a nosotros. Cualquiera puede construir un parque y cobrar una cuota para que la gente lo use. En Guatemala no se puede andar en la calle por los altos niveles de inseguridad en los que vivimos, eso sí le toca solucionarlo al gobierno, son ellos los responsables de proteger a los ciudadanos. La creación de riqueza es asunto de los ciudadanos, la seguridad de estos es asunto del gobierno. Si algo está mal en nuestra sociedad es que no estamos administrando bien las culpas. Los empresarios y comerciantes necesitan libertad y seguridad para hacer su parte. Está bien si quieren crear grandes fortunas para sí mismos, podemos empezar por dejar de culparlos por ello.

Al final el problema es filosófico


Un hombre de negocios piensa que por ser exitoso está obligado a retribuirle a la sociedad por lo que la sociedad le ha dado, así que decide hacer escuelas y obligar a otros empresarios a hacer lo mismo. Un señor piensa que debe pagar más impuestos porque gana más y decide obligar a otros a hacer lo mismo. Una señora piensa que está mal que ella pueda comprar un jamón caro para la cena, cuando hay tanta gente que se muere de hambre, decide no comprar el jamón y obligar a otros a que tampoco compren jamones. Un joven piensa que las industrias matan al planeta y piensa que debe oponerse a toda clase de industria para ayudar a los pobres, así que decide hacer una campaña para hacer que otros se opongan a las industrias. Otra joven piensa que no es justo que ella asista a un colegio privado mientras hay otros que van a una escuela pública, a ninguna escuela, y decide que es necesario abolir las escuelas privadas para que todos tengan la misma educación. Otros tantos ven que todo esto pasa y deciden no hacer nada, no opinar al respecto.

El mundo está lleno de personas y cada uno de nosotros debe lidiar con problemas que tienen que ver con nosotros mismos y con esos otros que nos rodean, en principio se trata de la convivencia en sociedad. Debemos tomar decisiones que nos afectan, que afectan a otros y la relación que tenemos con ellos. Esa convivencia se convierte en un problema filosófico cuando debemos afrontarla en términos del “deber moral”, ¿debemos velar por nuestro beneficio o por el beneficio de los otros? ¿Debemos cuidar de nosotros mismos o de los demás? Hay personas que deben tomar decisiones que afectan a poca gente, otros deben decidir por millones. Sin embargo, la escala de nuestra influencia no es el tema principal, el asunto que debería interesarnos es la filosofía detrás de nuestras decisiones y opiniones. Si creemos que estamos obligados a compensar a los otros porque somos mejores, porque tenemos más que otros, porque destruimos al mundo con las industrias, actuaremos acorde a dicha idea, intentaremos limpiar la culpa de nuestra conciencia y  justificar nuestra existencia con sacrificios. Si, por el contrario, creemos que el mundo puede ser un lugar mejor y debemos construirlo, que somos seres capaces de crear obras grandiosas, que no somos los “guardianes de nuestros hermanos”, que al buscar nuestro propio beneficio y dejar de obligar a los otros a hacer lo que creemos que deben hacer, también actuaremos conforme a dichas ideas.

El “deber moral” es un concepto popular en la filosofía y está vigente en la actualidad gracias a pensadores como Kant, que estableció que las personas no deberían actuar de acuerdo a sus caprichos o intereses personales, sino en base a leyes universales que no dependen del contexto específico en que hay que tomar una decisión; estos imperativos categóricos están basados en la razón; sin embargo, no hay que perder de vista que para Kant la razón no tiene fundamento en la realidad dado que las personas no tienen acceso a ésta, así que no se interesa por la ley de la causalidad. Tampoco hay que olvidar que si bien para Kant la virtud moral no es altruista, tampoco es egoísta, puesto que dice que si una persona encuentra beneficio de sus acciones ellas carecen de virtud. Así el deber moral se convierte en algo que tengo que hacer sin cuestionar, respondiendo a una autoridad universal que no conozco y ello sólo tendrá valor moral si no me trae beneficio.

Que el mundo sea un lugar mejor depende de nosotros, de eso no cabe duda, lo que deberíamos empezar a cuestionarnos es si cada individuo tiene el deber de cuidar a los otros, de responder a leyes universales sin cuestionarlas, a obligar a los demás a actuar de acuerdo a esas leyes.

Lo que existe en el mundo es resultado del trabajo de alguien


Imagen tomada de: http://bit.ly/Yum29T

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We were excited about getting jobs; we hardly went anywhere without filling out an application. But once we were hired – as furniture sanders – we could not believe this was really what people did all day. Everything we had thought of as The World was actually the result of someone’s job. Each line on the sidewalk, each saltine. Everyone had a rotting carpet and a door to pay for. Aghast, we quit. There had to be a more dignified way to live. We needed time to consider ourselves, to come up with a theory about who we were and set it to music.”  (Something That Needs Nothing, es parte de la colección de cuentos que Miranda July publicó con el título de No one belongs here more than you)

El cuento habla de dos jovencitas que se escapan de sus casas y se van a vivir juntas. Saben que tienen que conseguir dinero, así que deciden buscar trabajo. Una de ellas va por la calle y, de pronto, es sacudida por un pensamiento: todo lo que concebía como El Mundo era, de hecho, el resultado del trabajo de alguien. La historia sigue y la autora relata las formas poco ortodoxas en que las chicas se ganan la vida, su separación, su reencuentro; explora ámbitos de la existencia humana que yo no voy a abordar, porque quiero centrarme en ese instante en que una persona sale a la calle y es consciente de que la ciudad a su alrededor existe porque fue construida por alguien. Olvidarnos del proceso que lleva construir las cosas y dar por sentado su existencia, puede llevarnos a pensar que debemos “redistribuir” la riqueza porque “existe” o que “tenemos” libertad y no es necesario ganarla o defenderla.

Es común que las quejas sobre la pobreza en el mundo estén relacionadas con el capitalismo, mucha gente piensa que hay pobres en el mundo debido a que hay ricos, que el capitalismo produce pobres; es decir, que los “ricos” se quedan con los bienes y despojan a los otros de ellos. Sin embargo, como explica Ayn Rand en El manantial, “Nada nos es dado en la Tierra. Todo lo que necesitamos debe ser producido. Y aquí el ser humano afronta su alternativa básica, la de que puede sobrevivir en sólo una de dos formas: por el trabajo autónomo de su propia mente, o como un parásito alimentado por las mentes de los demás. El creador es original. El parásito es dependiente. El creador enfrenta la naturaleza a solas. El parásito enfrenta la naturaleza a través de un intermediario.” Cuando una sociedad sienta sus bases en la libertad individual, los individuos serán responsables de construir el mundo a su alrededor. Cooperarán entre ellos, dividirán las labores, ofrecerán bienes y servicios a cambio de bienes y servicios. Comprenderán que depende de ellos lograr la vida que desean, no porque su fin sea eliminar la pobreza de todos, sino porque quieren vivir mejor para ellos mismos. Si tenemos una sociedad de individuos que todavía esperan que el señor feudal, el rey o el estado construyan y le provean, si pensamos que existe una cantidad limitada de riqueza en el mundo y que no se puede producir más, si pensamos que podemos vivir mejor a costa del esfuerzo de otros, entonces tendremos un mundo de pobreza y canibalismo, donde el hombre es el enemigo del hombre.