Mientras, dejo de quejarme


Christopher Gardner: It was right then that I started thinking about Thomas Jefferson on the Declaration of Independence and the part about our right to life, liberty, and the pursuit of happiness. And I remember thinking how did he know to put the pursuit part in there? That maybe happiness is something that we can only pursue and maybe we can actually never have it. No matter what. How did he know that?

Yo siempre he tenido una capacidad asombrosa para quejarme, en especial cuando me cuesta hacer algo y creo que a los demás se les hace muy fácil. Supongo que siempre es más sencillo pensar que sólo a mí me cuesta, que no tengo la fuerza, la inteligencia, que para todo tengo que esforzarme el doble. A veces me pongo dramática y me peleo con el mundo, con mi suerte. Otras veces ocurre que me cruzo con una película en la televisión, por ejemplo, y entonces tengo que reconocer que de vez en cuando hay que sudar la camisola si uno quiere obtener y conservar lo que quiere obtener y conservar.

Hace unos días alguien me dijo que las novelas históricas siempre cuentan la historia de unos pocos, pero que la historia es construida por la gente común. Lamento no estar de acuerdo con esa persona, porque creo que la historia sí está escrita por unos pocos seres humanos excepcionales. Quizás a algunos las cosas les cuesten más que a otros, quizás tengan que esforzarse el doble para lograr sus sueños, así como el protagonista de The Pursuit Of Happyness tuvo que hacer seis meses de entrenamiento sin paga en la empresa de corredores de bolsa sólo para tener la oportunidad de quedarse con el trabajo. Quizás este personaje tenga razón y la felicidad no es nuestro derecho, porque lo que merecemos es la oportunidad de luchar por alcanzarla.

Al final de esta pequeña reflexión de lunes, les dejo un video que puede resultarles interesante. Este señor habla sobre cómo cambiar nuestro esquema mental para mejorar nuestro trabajo y nuestra vida.

No somos dinero, somos personas


A primera vista estoy de acuerdo con este chico,  es cierto que no somos dinero, somos personas. Sin embargo, antes de coincidir con él  y simpatizar con su causa, le preguntaría a qué se refiere exactamente. No tengo clara cuál es su intención porque en la fuente de la foto sólo dice que él estaba en una manifestación, así que me tomaré la libertad de examinar algunas posibilidades. Se me ocurre que lo más probable es que él sea un indignado que está manifestando porque no consigue trabajo y tiene deudas que pagar, quizás se identifica como uno del 99% y cree que la culpa de sus problemas la tienen los empresarios que no han creado el empleo que donde él podría desempeñarse, los comerciantes que le venden baratijas que forman parte de su deuda. Él podría haberse comprado la idea marxista de que la relación del empleador con el empleado es del primero explotando al segundo, una relación gana-pierde, donde el empleador usa a sus empleados. Podría ser que estuviera manifestando contra la trata de personas. En cualquiera de esos casos le diría que tiene una idea del problema, pero que no ha llegado al fondo filosófico detrás de su frase.

Lo primero a entender es que “El dinero es sólo un instrumento de intercambio que no puede existir a menos que existan bienes y personas capaces de producirlos. Es la forma material del principio según el cual quienes desean tratar con otros deben hacerlo mediante transacciones, entregando valor por valor. No es un instrumento de los pordioseros, que exigen llorando el producto del trabajo ajeno, ni de saqueadores que lo arrebatan por la fuerza; el dinero se hace sólo posible gracias a quienes producen. ¿Es eso lo que considera malvado?” (Ayn Rand, La rebelión de Atlas). Una vez que tenemos claro ese punto, debemos recordar que cada persona es un fin en sí misma, no un medio para que otros alcancen sus fines. Me gustaría pensar que ese joven está manifestando para que el gobierno deje de meterse en su vida y lo deje buscar su propia felicidad, trabajar para sí mismo y no para pagar una deuda con la sociedad que le han hecho creer que debe saldar. No somos dinero, no somos medios para los fines de otros. Somos personas, individuos que tienen la responsabilidad de cuidar de sí mismos, de buscar los medios para cumplir sus propios sueños.

¿Entonces para qué?


Dos amigos se encuentran en una reunión y se ponen a platicar. El sujeto A le dice el sujeto B que su negocio no está bien, que la gente le dice que su producto está muy caro y le piden que baje el precio a un punto que sería insostenible. El sujeto B le dice que la gente tiene razón, que su producto está caro y que es porque está cobrando mucho por su trabajo. El sujeto A le contesta que debe cobrar por su trabajo, que le invierte tiempo y esfuerzo y que es justo que el cobrar por ello. El sujeto B sonríe y le replica que si el trabajo valiera dinero todos los trabajadores del mundo serían millonarios. El sujeto A sonríe y cambia de tema, pero se queda pensando en las palabras del otro sujeto y se pregunta ¿entonces para qué trabajar? ¿Por qué vale la pena?

Hay muchas preguntas que surgen de esta historia, desde las que conciernen a la naturaleza de los negocios y la labor emprendedora hasta las que nos llevan a la filosofía. Cuando un emprendedor decide llevar a cabo un negocio, confía en que dicho negocio le traerá ganancias, como diría mi mamá, uno arriesga un huevo para tener un pollo. Si bien es cierto que a veces uno arriesga huevos y no obtiene pollos, ese no es el fin que el emprendedor perseguía. Si le quitamos al negocio su finalidad de producir ganacias, no estamos pensando en empresas existosas, estamos pensando en algo más. En recibir subsidios o caridad, no en producir nuestros propios ingresos.

Si pensamos que nuestro trabajo no merece ser remunerado, y no hablo de un emprendedor que decide recibir un sueldo bajo en su propia empresa con tal de cumplir su sueño, sino de la idea de que nuestro trabajo debe ser entregado para beneficio de alguien más, entonces llegamos al punto filosófico del altruismo  y para ilustrarlo les dejo el siguiente video: