Igualdad ante la ley e igualdad de oportunidades


Cuando competimos lo hacemos para establecer nuestras diferencias, nos interesa saber quién es más rápido, más hábil, más eficiente. No competimos para demostrar que somos iguales. En este corto animado, el doctor Manuel Ayau nos explica la diferencia entre igualdad ante la ley y la igualdad de oportunidades. Pueden encontrar más videos sobre éste y otros temas interesantes en la página de New Media, UFM.

Es injusto tener 12 pares de piernas


(Photo: Twitter/Oscar Pistorius)

Photo: Twitter/Oscar Pistorius, tomada de: http://bit.ly/O7edBU

Si pudiera cambiar cualquier parte de su cuerpo que no le gusta, ¿qué se cambiaría? Habrá quienes digan que se cambiarían la nariz, que se aumentarían o disminuirían el busto, se quitarían veinte libras de panza, algunas arrugas, que se enderezarían los dientes. Habrá otros que quisieran cambios más radicales, que quisieran ser mucho más altos, por ejemplo, o que harían modificaciones como alargarse las orejas para que queden puntiagudas como las de los vulcanos. Habrá quienes no querrán cambiar nada y otros que ya lo cambiaron. Y bueno, mientras cada uno tome sus propias decisiones y se pague sus propias operaciones, nadie debería tener mayor cosa que argumentar al respecto. La discusión cambia, sin embargo, cuando las operaciones se las hacen las candidatas a algún concurso de belleza, puesto que esos retoques significan que unas tendrán ventaja sobre las otras y eso se convierte en un tema de debate sobre la competencia y la justicia.

Supongamos que se trate de modificaciones físicas que alteren el rendimiento de los deportistas o el sexo de las candidatas a reinas de belleza, ¿cuál es el problema con ese tipo de ventajas a la hora de competir? Para mí no existe problema, mientras las reglas del juego sean respetadas y nadie engañe a nadie al respecto. Si una de las reglas de Miss Universo es que las competidoras hayan nacido mujeres, entonces está claro que nadie que haya cambiado de sexo puede competir ahí.

La discusión, en otros casos, gira en torno al equipo que usan los deportistas. Me parece muy interesante el caso de Oscar Pistorius, el corredor sudafricano que usa dos prótesis puesto que no tiene pies, puesto que muchos se oponen a que compita en las olimpiadas porque dichas prótesis pueden darle ventaja sobre los otros corredores. Lo que llama más mi atención es que esas piezas de equipo que le sirven para remplazar los miembros que le faltan y que lo restringen al campo de la discapacidad, se conviertan en el símbolo de una amenaza para los otros competidores, o que por lo menos la gente lo perciba así. Hay muchas opiniones científicas acerca de la ventaja o desventaja de las prótesis de Pistorius (para conocer esas opiniones, recomiendo la lectura de este artículo de la revista Scientific American), pero ¿qué pasa con las opiniones éticas? ¿Qué es lo que nos asusta de casos como el de Pistorius, que la tecnología ayude al ser humano a ser lo mejor que pueda ser, que lo ayude a superar todas las barreras? Habrá quienes opinen que él debería limitarse a ser “funcional” y aceptar su condición sin hacer nada para cambiarla. Habrá otros que digan que no es justo que él tenga unas prótesis de 24,000 euros mientras en el mundo hay niños que tienen que arrastrase y que no tienen esperanza de tener ni una pata de palo. Habrá otros, como yo, que piensen que la ventaja de Pistorius no está en sus prótesis, sino en su forma de enfrentar al mundo y querer ser mejor.

El título de este post hace referencia a una conferencia de Aimee Mullins, otra corredora sin piernas que luego se convirtió en modelo, y que cuenta cómo alguien le dijo que era injusto que ella pudiera cambiar su estatura según la prótesis que use. Mullins opina que el debate respecto a la discapacidad ha cambiado, porque estas personas tienen la oportunidad de convertirse en súper humanos y quizás eso nos hace cuestionarnos si nos estamos enfrentando a una nueva forma de evolución gracias a la tecnología, si podemos cambiar ese “diseño perfecto” que algunos dicen que tenemos.

Y sí, existe el Día mundial de la Justicia Social


Para mí, hasta el día de hoy, el 20 de febrero sólo era el día nacional de Tecún Umán y de la marimba, pero me enteré de que también es el día mundial de la Justicia socia. Admito que esto me sorprendió porque no pensé que se celebrara, de alguna manera, algo cuya definición es tan amplia y poco específia. Según Wikipedia, la Asamblea General de las Naciones Unidas eligió ese día para que cada uno de sus Estados Miembros promueva, a nivel nacional, actividades concretas que se ajusten a los objetivos y las metas de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social.

De acuerdo con ellos, “la justicia social es un principio fundamental para la convivencia pacífica y próspera, dentro y entre las naciones. Defendemos los principios de justicia social cuando promovemos la igualdad de género o los derechos de los pueblos indígenas y de los migrantes. Promovemos la justicia social cuando eliminamos las barreras que enfrentan las personas por motivos de género, edad, raza, etnia, religión, cultura o discapacidad. Para las Naciones Unidas, la búsqueda de la justicia social para todos es el núcleo de nuestra misión global para promover el desarrollo y la dignidad humana. La adopción por la Organización Internacional del Trabajo de la Declaración de la Organización Internacional del Trabajo sobre la justicia social para una globalización equitativa es sólo un ejemplo reciente del compromiso del sistema de las Naciones Unidas para la justicia social. La Declaración se centra en garantizar resultados equitativos para todos a través del empleo, la protección social, el diálogo social, y los principios y derechos fundamentales en el trabajo. (…) La celebración del Día Mundial de la Justicia Social debe apoyar la labor de la comunidad internacional encaminada a erradicar la pobreza y promover el empleo pleno y el trabajo decente, la igualdad entre los sexos y el acceso al bienestar social y la justicia social para todos. Ante la proximidad de la Conferencia de Río +20 sobre el Desarrollo Sostenible, tenemos la oportunidad de reformular un conjunto de estrategias de desarrollo y prácticas empresariales que nos conduzcan hacia un futuro más sostenible y equitativo. La sostenibilidad depende de la creación de mercados que sean capaces de distribuir mejor los beneficios del desarrollo. Significa cubrir la creciente demanda de los consumidores de productos y servicios más ecológicos. Y significa también sentar las bases para que todos vivamos con dignidad, estabilidad y oportunidades. En nuestro empeño por lograr esta transformación debemos, al mismo tiempo, integrar la inclusión social en nuestras políticas y en todas nuestras iniciativas.”

¿Por qué pienso que es una definición poco específica? Porque abarca tantos ámbitos que no se ocupa de algo concreto. En sus Máximas Capitales, Epicuro establece que “lo justo según la naturaleza es un acuerdo de lo conveniente para no hacerse daño unos a otros ni sufrirlo”, además, dice que “la justicia no era desde un comienzo algo por sí mismo, sino un cierto pacto sobre el no hacer ni sufrir daño surgido de las relaciones de unos y otros en lugares y ocasiones determinados”. La justicia debe establecerse en base a una relación entre dos partes, la injusticia se dará cuando una parte dañe a la otra y la justicia cuando la parte que ocasiona el mal compense a la parte dañada. Sigue leyendo

José y Jacob, los nombres más populares en Estados Unidos


“José”, el nombre más popular en la lista de los nombres “Top 50” desde que la Social Security Administration empezó a contar los nacimientos de bebés en Estados Unidos ha salido por primera ocasión del listado.  Incluso en Texas, donde José fue el nombre #1 desde el año 1996 fue reemplazado por el nombre “Jacob” y las estadísticas parecen demostrar que la asimilación de hispánicos es una realidad.

Las tasas de nacimientos entre hispanos siempre han sido las más altas en Estados Unidos y es la minoría con mayor crecimiento en el país.  El profesor Cleveland Kent Evans, psicólogo en Bellevue University en Nebraska, comentó que este reciente cambio demográfico es un síntoma de la asimilación de hispanos en la cultura estadounidense en su libro “The Great Big Book of Baby Names.”

Pero esto es probable que no sea solamente resultado de la asimilación cultural sino también del preocupante descenso de la inmigración de trabajadores indocumentados a Estados Unidos debido a la recesión que afecta al país desde el año 2008.

El año 2000 fue el primer año que contó en el listado de Top 10 de apellidos en Estados Unidos con los apellidos García y Rodríguez.  Esto fue una llamada de los profundos cambios culturales que se avecinarían en el país en el futuro cercano y la diversidad étnica del país.

La asimilación cultural permite a inmigrantes ir a otros países para buscar una mejora de su calidad de vida, siempre y cuando se adapten a las costumbres y tradiciones del país receptor.  El proceso de asimilación cultural es positivo;  y como mencionó en un ensayo Walter Oppenheimer (“La batalla por la integración social”) es cuando deja de existir una sociedad multicultural y en proceso de asimilación que emergen graves problemas al conjunto de la sociedad receptora.  En sociedades cerradas, los inmigrantes se juntan formando guetos que les impiden asimilar los beneficios de una nueva cultura y sus tradiciones.

El proceso de asimilación requiere que ambos (ciudadano e inmigrante) dejen de ser pasivos y se involucren activamente en el proceso de aprendizaje mutuo; idealmente, en libertad de acción y en ausencia de coerción. Probablemente, esto está ocurriendo en los estados de Estados Unidos que han permitido con mayor facilidad la integración de inmigrantes indocumentados en el país.
Fuente: The New York Times

Prohibido adoptar


En Guatemala se pasó una funesta Ley de Adopciones que busca regular, estatizar y controlar el poder de entregar niños huérfanos a personas que por muchas razones no pueden o quieren tener hijos mediante el coito.

Sin embargo, anualmente alrededor del mundo, miles de documentos de potenciales padres han sido desestimados.  ¿El motivo?  Porque algún payaso absurdo disfrazado de trabajador social tuvo el poder de decirte que NO PUEDES ADOPTAR a un niño por ser: viejo, gordo, enfermo, homosexual, trabajador, blanco, negro, chiquito, etc.  Total, la idea es discriminarte e impedir que le des una oportunidad más de tener una familia a un niño.

Y bueno, los dejo con una parte de la novela de Luis Sepúlveda titulada “Historia de una gaviota y del gato que le enseño a volar”  Sin duda, es uno de los párrafos más hermosos que he leído.

Esto va dedicado a todos los padres en busca de un hijo adoptivo:

“¡Ja, ja! Lo que ocurre es que esa pandilla de sacos de pulgas te han convencido de que eres uno de ellos.  Mírate el cuerpo: tienes dos patas y los gatos tienen cuatro.  Tienes plumas y los gatos tienen pelo.  ¿Y el rabo? ¿Eh? ¿Dónde tienes el rabo?  Estás tan loca como el gato ese que se pasa la vida leyendo y maullando ¡Terrible! ¡Pajarraco idiota! ¿Y quieres saber por qué te miman tus amigos? Porque esperan a que engordes para darse un gran festín contigo.  ¡Te comerán con plumas y todo! -Chilló el chimpancé.

Aquella tarde los gatos se extrañaron de que la gaviota no acudiera a comer su plato favorito: los calamares que Secretario escamoteaba de la cocina del restaurante.

Muy preocupados la buscaron, y fue Zorbas (el gato-padre adoptivo) el que la encontró, encogida y triste entre los animales disecados.

¿No tienes hambre, Afortunada? Hay calamares -indicó Zorbas.

La gaviota no abrió el pico.

¿Te sientes mal? -insistió Zorbas preocupado-.  ¿EStás enferma?

¿Quieres que coma para que engorde? -preguntó sin mirarlo.

-Para que crezcas sana y fuerte.

Y cuando esté gorda, ¿invitarás a las ratas a comerme? -graznó con los ojos llenos de lágrimas.

¿De dónde sacas esas  tonterías? maulló enérgico Zorbas.

Haciendo pucheros, Afortunada le refirió todo lo que Matías (el chimpancé) le había chillado.  Zorbas le lamió las lágrimas y de pronto se oyó a sí mismo maullando como nunca antes lo había hecho:

-Eres una gaviota.  En eso el chimpancé tiene razón, pero sólo en eso.  Todos te queremos, Afortunada.  Y te queremos porque eres una gaviota, una hermosa gaviota.  No te hemos contradicho al escucharte graznar que eres un gato porque nos halaga que quieras ser como nosotros, pero eres diferente y nos gusta que seas diferente.  No pudimos ayudar a tu madre pero a tí sí.  Te hemos protegido desde que saliste del cascarón.  Te hemos entregado todo nuestro cariño sin pensar jamás en hacer de ti un gato.  Te queremos gaviota.
Sentimos que también nos quieres, que somos tus amigos, tu familia, y es bueno que sepas que contigo aprendimos algo que nos llena de orgullo: aprendimos a apreciar, respetar y querer a un ser diferente.  Es muy fácil aceptar y querer a los que son iguales a nosotros, pero hacerlo con alguien diferente es muy difícil y tú nos ayudaste a conseguirlo.  Eres una gaviota y debes seguir tu destino de gaviota.  Debes volar.  Cuando lo consigas, Afortunada, te aseguro que serás feliz, y entonces tus sentimientos hacia nosotros y los nuestros hacia ti serán más intensos y bellos, porque será el cariño entre seres totalmente diferentes.”  Sepúlveda, Luis.  (2007) Historia de una gaviota y del gato que le enseño a volar. Madrid: Tusquets. (p. 102-104)