Filgua 2013 y la minera


Imagen tomada de: http://on.fb.me/13jgORE

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Esta mañana abrió sus puertas la Feria Internacional del Libro en Guatemala (FILGUA), el evento lleva 10 años de realizarse, pero en esta ocasión sus organizadores han tenido que lidiar con la reacción y polémica que causaron dos de sus decisiones. Una de esas decisiones fue aceptar una donación de la empresa minera Montana Exploradora S. A. El debate inició porque a algunos grupos que están en contra de la minería en Guatemala les pareció que esa donación representaba desvirtuar la feria.  Irene Piedra Santa justificó que la gremial que preside aceptara el dinero diciendo que:  “no recibe el apoyo que debería para la realización de esta feria. “En los 10 años de Filgua solo hemos contado con otro patrocinador privado, un particular que brindó Q5 mil”. La actividad recibe un aporte de Q300 mil del Ministerio de Cultura y Deportes, y al momento de la realización de esta entrevista aún no les había sido entregado.”  (lea la nota completa acá)

Al principio pensé que si tanto le molesta esa contribución a los que están contra la minería, ellos deberían reunir los fondos para que la gremial no se vea en la necesidad de aceptar dinero del “enemigo” y luego justificar esa decisión como si fuera algo moralmente reprochable. Ni siquiera se me ocurrió opinar públicamente sobre ese juego de doble moral, hasta que me topé con esta “CARTA: Montana Exploradora y FILGUA-Reflexiones sobre Neoliberalismo” (disponible acá)

Los autores de la carta reconocen el importante papel de la feria en la vida cultural guatemalteca, reconocen que los escritores y las editoriales necesitan de ese espacio para vender sus libros y que son necesarios los espacios de discusión, conversatorios y conferencias. Yo estoy de acuerdo con que es necesario que tengamos más y más espacios de discusión porque tenemos que cambiar muchas de las cosas que están mal en nuestro país y no vamos a empezar a hacerlo hasta que nos demos cuenta de que necesitamos un cambio y eso se logra intercambiando ideas.

Muchas de las personas que están en contra de las minas, ahora están en contra de FILGUA y piden que no se apoye un evento financiado con ese dinero, dice la carta: “Lo que si causa indignación y perplejidad es que se haya permitido a la empresa minera Montana S.A., incursionar en un ambiente cultural, cuya característica es estar libre de presiones de empresas extractivistas cuya labor daña irreversiblemente el hábitat natural de los Pueblos y son señaladas de causar graves violaciones a los derechos humanos, individuales y colectivos de las poblaciones.” Unas líneas más adelante añaden: “Siendo Guatemala un país habitado mayoritariamente por población indígena y el pueblo mestizo pobre, también queremos recordar que las comunidades se han expresado contrarias a la explotación minería con la realización de más de ochenta consultas comunitarias de “buena fe” ya que el operar de la minería choca violentamente con el modelo de vida de las poblaciones rurales y su relación cosmogónica con la naturaleza, el territorio y el paisaje, que representa su estrecha vinculación con la Madre Tierra.”  Me permití resaltar esas líneas porque me perece que el problema, más allá del origen de los fondos es lo que ambas instituciones representan. La idea tras las minas es que cambian territorios, ese cambio en el modelo de vida de los pobladores de las aldeas cercanas a la mina no es enfrentarse a parajes áridos, es tener carreteras, escuelas, centros de salud y una fuente de trabajo para vivir mejor. FILGUA representa un espacio para cambiar ideas y es mejor que el gobierno no colabore con ellos para que tampoco interfiera en las discusiones que se lleven a cabo ahí. Así que es muy conveniente desprestigiar a cualquier institución que signifique cambio, que signifique que podemos hacer un mejor trabajo que el que hemos hecho hasta hoy con nuestro mundo.

¿Vamos a seguir pensando que es fascinante que la gente de los pueblos del interior de la república sigan viviendo en condiciones como las de la época anterior revolución industrial? ¿Vamos a seguir consintiendo que nos digan que un paisaje intacto vale más que la vida de esas personas? ¿Vamos a seguir acusando a los que generan empleo y producen riqueza? ¿Vamos a seguir pensando que su dinero es malo y hace indigna a la feria del libro?

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Sobre el derecho a la información en los libros digitales de Google


Libros de Ayn Rand que tengo en mi biblioteca

Libros de Ayn Rand que tengo en mi biblioteca

Me encanta leer y tengo en mi biblioteca más de 400 libros impresos que en silencio esperan ser leídos.  Parece que soy mucho más eficiente comprando en Sophos y Amazon de lo que lo soy leyendo.

Además, tengo otra biblioteca, oculta y desordenada, con libros digitales y audiobooks que alcanzan ya los 5,648 archivos en 206 carpetas distintas.  Las carpetas “root” están divididas en las áreas de economía, historia, ficción, filosofía, psicología, sociología y comics ilustrados.  La mayoría de los libros -ya sin derechos de autor- los adquirí en sitios web que permitían la descarga de libros digitales y desde entonces he leído ya varios.  Otros los compré con ganancias de publicidad en Amazon y lentamente mi lista ha ido creciendo.  Sin duda, terminar de leer estos libros me tomará varias décadas viviendo lejos, muy lejos, en una playa polinesia.

Hoy terminé de leer el acuerdo de la Búsqueda de libros en Google y me dejó un horrible sinsabor pues el mismo fue apoyado por un grupo de personas que creían que todos los hombres tenemos derecho a la información y la educación.  Sin embargo, ni yo ni nadie, tiene un derecho a la información.

Los derechos son principios morales que definen y restringen la acción humana en un contexto social.  Así, sólo existe un derecho fundamental y este es el derecho de un hombre a buscar la felicidad ie. actuar. El derecho del individuo de buscar la fecilidad implica que puede actuar y hacer todo lo que sea necesario para alcanzar la felicidad sin que nadie interfiera.  Este derecho de actuar es limitado sólo por el derecho de buscar la felicidad de los demás. (Para conocer más les recomiendo leer el libro “La virtud del egoísmo” de la filósofa Ayn Rand que tiene una fantástica explicación sobre qué son derechos y obligaciones)

El hombre no tiene un derecho a la información; como tampoco tiene un derecho a la educación; como tampoco tiene un derecho a la salud.  El hombre tiene derecho de buscar su felicidad y de actuar para alcanzarla; así, si para él leer, educarse y estar sano son condiciones necesarias de la felicidad que busca entonces, esta persona podrá actuar -trabajar- para conseguir los medios necesarios que le permitirán conseguir sus deseos.

El acuerdo de Google establece que uno de sus principios es cumplir con el derecho de las personas a la información; sin embargo, este derecho no existe pues nadie está obligado a dar la información, educación y conocimiento a otras personas.  Si las personas desean educarse y leer; entonces lo mejor es que se pongan a trabajar para conseguirlo.

En muchas ocasiones, usualmente por ignorancia del conocimiento de filosofía, creemos que tenemos derechos a recibir y acceder a cosas.  Sin embargo, los derechos sólo nos permiten actuar y trabajar para conseguir nuestros deseos.  Por ahora seguiré leyendo y espero muy pronto poder disfrutar de un acuerdo que recompensará a los autores y las editoriales por la publicación de libros digitales.

Sin embargo, no olvidaré que este acuerdo surgió luego de una batalla legal contra mentes perversas y carentes de filosofía que transgredieron los derechos de autores y editores en aras de “llevar información” al mundo entero.

¡Enhorabuena por la victoria de los dueños de los derechos de propiedad intelectual de los millones de libros digitales que estarán disponibles en Google!

¡Ayn Rand rompe otro récord de ventas!


La rebelión de Atlas, la novela de la filósofa ruso-americana Ayn Randsigue siendo noticia.  El día de hoy fue publicada una nota con la información de ventas de esta novela durante el año 2009.  El Ayn Rand Institute (ARI) informó que La rebelión de Atlas vendió más de 500,000 copias en el año 2009.

La novela empezó a ser escrita el 02 de septiembre de 1946 y fue publicada 10 años después, en el año 1957.  Desde

su publicación, la novela ha vendido más de 7 millones de copias.

Además, esta es la primera ocasión en que la venta de todas las obras escritas por Ayn Rand supera el millón de libros vendidos. Las novelas de esta autora son Los que vivimos, Himno, El manantialLa rebelión de Atlas.

El Director del ARI, el Dr. Yaron Brook, comentó

“People are discovering the prescience of Ayn Rand’s writing. They’re seeing the policies of ‘Atlas Shrugged’ villains Wesley Mouch and Cuffy Meigs acted out by our government officials today. They’re looking for answers on how to stop government intrusion in our lives. ‘Atlas Shrugged’ provides those answers, and many more.”

“La gente está descubriendo en las obras de Ayn Rand una guía para predecir el futuro.  Las políticas empleadas por los villanos de la novela, el burócrata Wesley Mouch y el líder sindical Cuffy Meigs, son dos personajes emblemáticos de la realidad política de Estados Unidos.  Los lectores de la novela, comenta Brook, buscan respuestas a cómo evitar que el gobierno siga inmiscuyéndose en sus vidas.  La rebelión de Atlas ofrece estas y muchas otras respuestas.”

La historia del éxito en ventas no se limita sólo a Estados Unidos.  Hace algunas semanas, la revista Foreign Policy publicó que la ventas de las obras de Ayn Rand también ha ascendido en India en el artículo: Howard Roark In New Delhi. Al parecer, Howard Roark, el héroe de la novela El Manantial es uno de los más leídos y conocidos en ese país.

En América Latina muchos son los estudiantes de las ideas de esta filosofa y en Guatemala más de 100 alumnos se encuentran leyendo El Manantial como parte de un plan de nuestro centro para divulgar los principios éticos, jurídicos y económicos de una sociedad de personas libres y responsables.