Mi vida construida por mí


Tomado de: http://piccsy.com/2011/06/never-stop-learning/Si yo hablara tu tipo de lenguaje, diría que el único mandamiento moral para el hombre es: ‘Debes pensar’. Pero la frase ‘mandamiento moral’ es una contradicción. Lo moral es lo elegido, no lo obligado; lo comprendido, no lo obedecido. Lo moral es lo racional, y la razón no acepta mandamientos.

Mi moral, la moral de la razón, está contenida en un sólo axioma: la existencia existe; y en una única elección: vivir. El resto se deriva de ella. Para vivir el hombre debe considerar tres cosas como los valores supremos que rigen su vida: razón, propósito y autoestima. La razón como su única herramienta para el conocimiento. El propósito, como su elección de la felicidad que esa herramienta procederá a lograr. Autoestima, como la inviolable certeza de que su mente es competente para pensar y de que su persona es digna de ser feliz, lo cual significa que es digna de vivir.

(La rebelión de Atlas, Ayn Rand, página 964)

La moral es esa guía que me indica la conducta que debo practicar para vivir mi vida. Así, es necesario que considere cuáles son los propósitos morales que rigen mi existencia. Si considero que cada persona es un fin en sí misma, defenderé valores como la autoestima, la libertad individual, el derecho que cada uno tiene de buscar su felicidad, de trabajar para alcanzarla. Si, por el contrario, considero que las personas son medios que están en este mundo para cumplir los fines de algo o alguien “más grande”, defenderé valores como el bien común, el sacrificio y el altruismo.

La clave en este asunto de la moral está en la elección racional que cada uno haga de su código, de la escala de valores de cada quien. Si considero que la vida es mi valor más importante y que vivirla bien es mi objetivo, actuaré en consecuencia. Si bien es cierto que somos criados en cierto ambiente, con cierto contexto y ciertas normas, ello no significa que debamos aceptar el código moral que la tradición, la familia, la sociedad, la iglesia, la escuela o cualquier otro nos imponga, es deber de cada uno cuestionarse si creerá en esos valores y si está dispuesto a vivir su vida buscando alcanzarlos.

Sé que vivo en un mundo lleno de personas, lo que significa que debo establecer relaciones con otros, asociarme y cooperar. Creo que es válido preguntarme si prefiero asociarme con gente que también considera que la vida es su valor máximo, que usa la razón para integrar la evidencia que recibe por medio de sus sentidos, que evalúa lo que es bueno y malo para su vida y busca alcanzar su propia felicidad sin sacrificar a los demás, sin hacer uso de la fuerza; o si prefiero vivir a la defensiva, entre personas que no sentirán respeto alguno por mis ideas y usarán la fuerza para obligarme a actuar contra mis principios.

Club de lectura de “La rebelión de Atlas”, cuarta reunión


Una de las características físicas más sobresalientes de John Galt es que su rostro no refleja dolor, temor o culpa. ¿Qué refleja en cambio? El orgullo de estar orgulloso. Si bien sus mejillas denotaban arrogancia, tensión y desprecio, esas tres cosas son la suma de su determinación y de la certidumbre de no tener nada de lo que escapar, de saber que es una parte del mundo, que puede observarlo, ser racional y estar orgulloso de ello. Esto me hizo pensar en que alguna vez platicamos sobre la diferencia entre ser arrogante y estar seguro de uno mismo. Podemos preguntarnos si John Galt es simplemente arrogante o si es alguien seguro de sí mismo; finalmente, sabe cuál es su propósito en la vida y quién es el enemigo contra el que lucha. Se ha cuestionado si vale la pena “Trabajar para entregar un cheque en blanco a los hombres que nunca vería, cuyas necesidades no conocería, cuya loboriosidad, pereza o mala fe nunca podría llegar a conocer o cuestionar. Tan sólo para trabajar, trabajar y trabajar, dejando que las Ivys o los Geralds del mundo decidieran qué estómagos habrían de consumir el esfuerzo, los sueños y los días de su vida. ¿Es la ley moral a aceptar? ¿Es éste un ideal moral?”. (página 642)


John Galt decidió dejar de trabajar para mantener a los saqueadores y poco a poco fue convenciendo a otros de unirse a su causa. ¿Se han preguntado si los vendría a buscar para que lo acompañen a Atlantis? En la reunión pasada alguien me dijo que seguro no vendría por él, porque siempre busca a hombres eminentes y grandes empresarios y a él le faltaban méritos. Sin embargo, creo que los méritos personales no son la única cualidad que Galt busca, lo más importante es cierta cualidad moral que Dagny aún no posee. Cada uno de los invitados a vivir en esa comunidad ha tenido que entender y decir: “Juro por mi vida y por mi amor a ella, que jamás viviré para nadie, ni exigiré que nadie viva para mí.” Es decir, cada uno de ellos ha tenido que hacer un cambio en su código moral. No se trata sólo de abandonar el mundo de los saqueadores y ser productivos y demás, se trata de entender la base moral de esa decisión, de saber que no hay otra alternativa para vivir bien y ser felices.

¿Cómo vender las ideas del liberalismo clásico?


Más sexis que ella

Más atractivos que el

O quizás más sensual que ellos,

¡En fin, no se trata de hacerlas bonitas, flacas y graciosas! La mejor receta para vender cualquier idea es hablar sin contradicción, buscando la verdad y viviendo íntegramente los valores que difundimos.  En serio, no hay mejor forma de enseñar, compartir y demostrar a otros que algo es bueno o malo sino hasta que lo ponemos en práctica y somos un ejemplo vivo de la excelencia.  Por eso, yo digo a todas voces “I am John Galt!”  ¿Qué opinan?

Visiones cristianas sobre el dinero y la riqueza


“A lo largo de los siglos ha habido hombres que han dado pasos en caminos nuevos sin más armas que su propia visión. Sus fines diferían, pero todos ellos tenían esto en común: su paso fue el primero, su camino fue nuevo, su visión fue trascendente y la respuesta recibida fue el odio. Los grandes creadores, pensadores, artistas, científicos, inventores, enfrentaron solos a los hombres de su época. Todo nuevo pensamiento fue rechazado. Toda nueva invención fue rechazada. Toda gran invención fue condenada. El primer motor fue considerado absurdo. El avión imposible. El telar mecánico, un mal. A la anestesia se la juzgó pecaminosa. Sin embargo, los visionarios siguieron adelante. Lucharon, sufrieron y pagaron por su grandeza. Pero vencieron.”  Howard Roark en El Manantial

Durante siglos los hombres creativos han sido considerados enemigos públicos.  Los creadores, los empresarios y comerciantes desde tiempos inmemorables han sido tratados como una clase de seres humanos distinta e inferior.  El trabajo y el lucro ha sido considerado por muchos como inmoral y deleznable.  Crear riqueza y hacerse rico fue considerado por la religión cristiana como un pecado.  Tal ha sido la antipatía de la religión cristiana por el genio creativo que en los escritos bíblicos se narra como Jesucristo, el hijo del dios cristiano enviado a la tierra, ennobleció la vida en pobreza y el altruismo irracional.

Imágenes que narran esta visión del hombre creativo en la sociedad occidental podrán verlas en la exhibición en línea que la Universidad de Harvard ha publicado con el nobre Coin and Conscience: Popular Views of Money, Credit and Speculation (Moneda y conciencia: opiniones populars sobre el dinero, el crédito y la especulación).

La exhibición online cuenta con un catálogo de la Biblioteca Baker de la Harvard Business School con más de 1,000 imágenes grabadas en madera, litografías y otras publicaciones del siglo XVI al XIX.  Entre los artistas que trabajaron las imágenes se encuentran Breughel, Goltzius, Rembrandt, Hogarth y Gillray.

El catálogo está dividido en las siguientes categorías:

  • opiniones sobre las tasas de cambio, bancos, tesoros,
  • retratos de banqueros y financistas,
  • sátiras políticas, finanzas nacionales e impuestos,
  • imágenes de prestamistas, avaricia, corrupción, pobreza, caridad y antisemitismo,
  • imágenes sobre la especulación y el crédito

La mayoría de las imágenes tienen una importante influencia del pensamiento cristiano respecto al lucro y a la creación de riqueza en este mundo terrenal. En el cristianismo se ha considerado que el lucro es pecaminoso y la creación de riqueza una falta moral contra la que consideran la “virtud de la pobreza”.  Muchos han sido los movimientos que han intentado re-escribir la historia de la relación entre la creación de riqueza y la actividad empresarial con el pensamiento cristiano.  Sin embargo, para estas personas es imposible borrar la historia que contradice todos y cada uno de sus argumentos.  Los invitamos a visitar el sitio web para conocer algunos de los prejuicios que por más de 4 siglos se han permeado en la sociedad occidental.