No violarás


En una de las carreteras que entran a la ciudad de Guatemala vi una valla blanca con letras negras que decía “No violarás”. El mensaje era tan claro y contundente que pude imaginarme a un grupo de mujeres usándolo de consigna, repitiéndole a quien quiera oírlas que la violencia de género es una realidad y que los machos deben pagar por estos crímenes; recordándole a estos tipos que son unas bestias y que están cansadas de ser víctimas, que la violencia debe parar. Un par de kilómetros después pensé que el mensaje no es solo para esos “machos” que toman por la fuerza algo que no les pertence, que agreden, que lastiman. Esa advertencia dura y directa es solo una faceta de otro mandamiento más amplio, ese que dice “no iniciarás el uso de la fuerza contra otra u otras personas”.

Sé que hay muchas personas que no entienden este concepto, que piensan que tienen algún tipo de derecho de propiedad sobre los otros. Sé que esos depredadores que matan y violan son reales, que merecen un castigo porque ejercieron el uso de la fuerza contra otros. También sé que debo controlar al policía en mi cabeza para que sea justo. Debo entender la diferencia entre castigar a alguien por dañar a otro e intentar forzar a otro a que piense y actue como yo creo que debe hacerlo. Una cosa es ser crítico y decir lo que me parece que está bien o mal en el mundo, y otra muy diferente es hacer que otros acepten ciegamente lo que yo creo que está bien o mal. Yo no diría que hay que acabar con ese policía que vive dentro de cada uno de nosotros, creo que hay que entrenarlo para que sea un buen juez, para que critique lo que está mal, para que se abstenga de iniciar el uso de la fuerza contra los demás.