¡Qué calor!


Los meses de marzo a junio son los más secos y cálidos en Centro América.  Jerry Coyne, autor del blog Why Evolution Is True publicó esta interesante gráfica que compila la opinión de las personas respecto al calentamiento global y la opinión que la misma les debe. Coyne es profesor del Departamento de Ecología y Evolución en la Universidad de Chicago y participó con la conferencia titulada “Why Evolution is True” en la UFM durante la conmemoración del nacimiento de Darwin en febrero de 2009.  Los invitamos a verla: link a la conferencia en línea.

El calentamiento del planeta es un tema que ha sido politizado por muchos intereses en las últimas décadas. Algunos grupos de ambientalistas consideran que el mismo es causado por los seres humanos, esto recibe el nombre de calentamiento global antropogénico.  Al acusar al ser humano de ser el causante del mismo, estos grupos han hecho un llamado a establecer controles sobre la libertad del hombre para producir, intercambiar y consumir productos que alteran el estado natural del planeta.

El planeta Tierra es el único lugar en el que el hombre puede buscar recursos necesarios para vivir.  Utilizar y transformar lo que existe en el planeta es necesario para que el hombre pueda vivir.  Sin el planeta el hombre no podría aún sobrevivir.  Sin embargo, esta transformación de la naturaleza no debe ser limitada, regulada y/o prohibida sólo con el fin de proteger los ecosistemas.  Es necesario que se deje a los hombres actuar en libertad para transformar y producir lo que deseen; claro, lo que sí es necesario es exigir que se responsabilicen por daños causados a terceros, por el uso inadecuado de los recursos naturales y la falta de controles sanitarios y ecológicos en los procesos que realizan.  Actuar de esta manera será realmente la única forma en que podremos conservar el planeta y evitar nuestra destrucción como especie.

Soluciones para resolver la contaminación han sido presentadas y lo continuarán siendo si se permite a empresarios descubrir oportunidades y comercializar productos que contaminen menos el ambiente y/o utilicen menos recursos naturales para su elaboración.  Este proceso empresarial debe realizarse sin la otorgación de privilegios, subsidios, protecciones gubernamentales o favores políticos.  Actuar de esa manera sería en realidad, la única forma en rescatar el planeta Tierra.

El Protocolo de Copenhague y la politización del Cambio Climático


En algunos días tendrá lugar la reunión más importante de políticos, grupos de interés y científicos que acusan al ser humano de ser el culpable del cambio climático global: XV Conferencia Internacional sobre el Cambio Climático.  Por fortuna, muchos son ya los datos que se han divulgado de la politización que este tema ha tenido durante los últimos años y además, mucha más es la información disponible sobre la verdad de lo que ocurre en el planeta Tierra.

Hace algunos días el The New York Times publicó una nota muy importante sobre la politización de este tema y la manera en que datos importantes fueron modificados para cumplir con la agenda política de los supuestos “defensores” del planeta.

Así, ya puede descalificarse como falsa mucha de la información que la IPCC, Greenpace, y otros defensores de esta causa han hecho durante varias décadas.  Es claro, que el calentamiento del planeta responde al desarrollo natural de la vida en el universo; también es claro que el impacto del ser humano en la contaminación del planeta tierra no es la causa del calentamiento global.

Los efectos de la firma de este protocolo

El Protocolo de Copenhague es una amenaza para los países más pobres y los más ricos.  Sus propuestas pretenden, simplificadas, “detener” la producción industrial de los países y hacerla más cara.  Así, es evidente que los primeros en ser afectados serán los países más pobres y sus industrias menos competitivas.  Detener la industria mundial será la causante de más pobreza, mayor desigualdad social y la defensa inmoral de quienes tienen mayor capacidad adquisitiva para comprar productos “ecológicos” y sin contaminantes.

Si acaso se desea disminuir el efecto de la contaminación industrial en el planeta deberá realizarse no con el sacrificio de la industria, de los trabajadores y los consumidores; sino con el establecimiento de una legislación que respete los derechos de propiedad de cada uno de los seres humanos del planeta.

La firma del Protocolo de Copenhague por los países del mundo es una amenaza para todos.  Ricos y pobres se verán afectados por un organismo multinacional que busca crear pobreza no para ayudar al medio ambiente del planeta, sino para incentivar el desarrollo de nuevas industrias “ecológicas”, caras y no competitivas.