Conmemorando la vida de Murray Rothbard


Hace 15 años, el 07 de enero de 1995, falleció el el economista, historiador y teórico político estadounidense Murray Rothbard.  Rothbard es uno de los más célebres representantes de la Escuela Austríaca de Economía y un importante estudioso que elaboró un sistema político y social al que denominó anarcocapitalismo.

Su obra es una defensa del individualismo metodológico y una defensa de la libertad en ausencia de coerción estatal centralizada.   Para quienes estén interesados en conocer más sobre su trabajo los invitamos a visitar la biblioteca online (en inglés) disponible de manera gratuita en el Mises Institute (Link a la biblioteca).

Una fantástica reseña sobre la vida y trabajo de este economista la encontrarán en la revista (Libertad Digital (link).

Yo defino la sociedad anarquista como una donde no hay posibilidad legal para la agresión coercitiva contra la persona o los bienes de cualquier persona. Los anarquistas se oponen al Estado, ya que tiene su propio ser en tal agresión, es decir, la expropiación de la propiedad privada a través de los impuestos, la exclusión coercitiva de otros proveedores del servicio de defensa de su territorio, y todas las otras depredaciones y coacciones que se basan en estos dos focos de invasión de los derechos individuales. –Murray Rothbard en Sociedad y Estado

¿A quién culpar? ¿A la naturaleza o al gobierno?


Cuando “el bien común” de una sociedad se considera como algo fuera de y por encima del bien de sus miembros individuales, eso significa que el bien de algunos hombres prevalece sobre el bien de otros, esos otros estando destinados a la condición de animales a ser sacrificados.

Ayn Rand.  Qué es el Capitalismo. El ideal desconocido. Fuente: Objetivismo.org

Durante siglos las sociedades humanas se han organizado bajo sistemas normativos que buscan asegurar el bien común de todos sus miembros.  Este ideal, contradictorio e imposible, ha resultado en millones de muertes inocentes, en atrasos científicos e innovaciones nunca desarrolladas y, finalmente, en la excusa del sufrimiento ajeno del cual muchos son artífices bajo argumentos falaces.

El poder destructor de Gaia, la madre naturaleza, ha sido uno de los ejemplos más útiles para desviar la responsabilidad de quienes defienden y protegen un sistema creado para lastimar a los seres humanos.  Huracanes, tormentas tropicales, terremotos, inundaciones, tornados y maremotos han destruido conglomerados urbanos y muchas de las muertes y destrucción física hubiesen sido evitadas si el gobierno de estos lugares hubiese sido fundado con la intención de proteger los derechos de sus ciudadanos con la mínima invasión de sus propiedades y derecho de elegir.

¿Qué sistema es? ¿A quiénes afecta?

El sistema al que nos referimos es aquel que considera la búsqueda del bien común como uno de los fundamentos para establecer, mantener y expander el gobierno de un grupo.  Estos sistemas, sin importar cuan centralizados o descentralizado sea el poder de quienes lo dirigen, siempre crecen y aumentan sus intervenciones en la vida de sus ciudadanos con la intención de proveer de bienes comunes a las masas.

La trampa de este tipo de sistemas es que obvia los costos de transacción (todos los costos económicos necesarios para realizar algo) que se necesita utilizar para buscar -sin nunca conseguirlo- proveer de satisfacción a sus ciudadanos en un intento por conseguir el bien público.  Y es en este proceso de búsqueda del bien público que otro costo, el de oportunidad, se suma a la ecuación pues resulta siempre -sin excepción a la regla- más oneroso que sea un gobierno que carece de información absoluta el poder decidir cuándo, cuánto y para quiénes prestará un servicio.

¿Quiénes y por qué lo protegen?

Mientras que estos sistemas de gobierno son el resultado de un largo proceso histórico de evolución política; es importante mencionar directamente las ideas que actualmente gobiernan sus estructuras.  Estos sistemas, apoyados por burócratas y hombres con privilegios, buscan conseguir para sí votos, favores y justificaciones para aumentar el gasto público, ampliar la cantidad de impuestos que recaudan y finalmente, intentar sin nunca conseguirlo realizar obras que nunca consiguen satisfacer las demandas de los miembros de la sociedad.

¿Acaso hay alguna solución que acabe con este ciclo de caos, muerte y destrucción?

Sí la hay.  La solución es permitir que los ciudadanos se organicen de manera privada para proveerse de los servicios más eficientes para la construcción de casas de habitación, servicios de salud, sistemas viales y otros tantos servicios que en muchos lugares son provistos con éxito en muchos otros lugares del mundo.  Es un hecho, que cualquier servicio provisto por el gobierno carece del conocimiento e información dispersa entre cientos de miles de mentes y, es por lo tanto, mucho menos eficiente para proveer los servicios que requieren los ciudadanos.

Así, la solución es sencilla.  Es necesario reducir la influencia y poder de decisión de los gobiernos en campos para los cuales es menos eficiente (salud, educación, construcción, reparación, restauración, etc… etc… etc…).  Además, es importante educar a la población sobre cuáles son sus derechos y obligaciones.

Es necesario que empecemos a hablar de una sociedad de hombres individuales que debe y puede buscar su propio bienestar al producir en masa para servir a las masas.

Los dejo con otra cita de Ayn Rand que ofrece el sitio Objetivismo.org,

Si uno comienza por definir el bien de hombres individuales, uno aceptará como correcta sólo una sociedad en la que ese bien se consiga y pueda ser conseguido. Pero si uno comienza por aceptar “el bien común” como un axioma y a mirar el bien del individuo como su consecuencia posible pero no necesaria (no necesaria en ningún caso en particular), uno termina con pavorosos absurdos tales como la Rusia soviética, un país profesando estar dedicado al “bien común”, donde, con la excepción de una minúscula camarilla de gobernantes, la población entera ha existido en una miseria infrahumana durante más de dos generaciones.

La forma de gobierno más eficiente


“Finalmente, la comunidad compuesta de varios pueblos o aldeas es la ciudad-estado. Esa ha conseguido al fin el límite de una autosuficiencia virtualmente completa, y así, habiendo comenzado a existir simplemente para proveer la vida, existe actualmente para atender a una vida buena. De aquí que toda comunidad existe por naturaleza en la misma medida en que existe naturalmente la primera de las comunidades.” Aristóteles (Política, 1253a)

La minarquía, miniarquía o gobierno mínimo es una forma de gobierno en la que la administración de las instituciones del Estado se centra en asegurar la protección de los derechos de los individuos, asegurar la ejecución de la justicia y proteger a sus ciudadanos de la coerción física que puedan ejecutar terceros (dentro y fuera de su territorio).  Es decir, un gobierno minarquista tiene el monopolio de la seguridad y la ejecución de la ley compilada en su Constitución y códigos de leyes.  Se supone, en teoría, que un gobierno miniarquista recaudaría menos impuestos pues sus costos de operación serían más reducidos.  En un gobierno limitado como este, el gobierno no tendría ningún poder, dinero y derecho de establecer servicios de salud, educación, banca, capacitación y de construcción y mantenimiento de cualquier tipo de obras que por muchos años han sido considerados de interés público (carreteras, puertos, aeropuertos, electricidad, agua, gas, entre otros).

En un sistema de gobierno miniarquista, se considera que el mejor proveedor de servicios para los miembros de un estado es el mercado actuando bajo las leyes de la oferta y la demanda; y, que cualquier falla en el mismo, se deberá corregir sin que nadie tenga el poder monopólico de alterar los resultados.  Defensores del miniarquismo usulmente defienden el concepto de “destrucción creativa” de Schumpeter y consideran a los individuos emprendedores como los verdadores agentes de cambio, resolución de conflictos y búsqueda de nuevas oportunidades.  Para los defensores de este sistema, uno de los actores más ineficientes y dañinos para resolver conflictos es el lento, burocrático y costoso gobierno paternalista que puede observarse en todos los gobiernos del siglo XX.

En teoría, este propuesta de organización política y social, ofrece los mayores beneficios para la sociedad a cambio de sacrificar en menor cantidad los intereses y derechos de los individuos.  Los impuestos a pagar en este sistema de gobierno  son mínimos y los individuos pueden decir utilizar su riqueza en lo que consideren más apropiado de acuerdo a su escala de valores.  Los individuos no se ven forzados a utilizar un único sistema de salud y educación, sino pueden elegir en dónde curarse y educarse, con quién hacerlo y cuánto invertir en este proceso.  En la práctica, esto podría funcionar sin inconvenientes siempre y cuando los individuos de esta sociedad conozcan sus derechos y obligaciones como ciudadanos, estén preparados a tomar responsabilidad por sus actos y decisiones, y actúen en absoluta libertad para agremiarse en asociaciones, empresas y corporaciones que provean servicios competitivos.  Este sistema social es conocido en la teoría como capitalismo y fue en el trabajo de Ludwig von Mises, y Ayn Rand que se explica la manera en que el mismo es consistente con la naturaleza humana y su inminente condición individualista a la hora de tomar decisiones y actuar.  Este sistema de gobierno sólo podrá sobrevivir si los individuos que la conforman viven todos bajo un sistema filosófico coherente con la vida y la felicidad.  Esto último, algo bastante difícil de lograr y un tema muy complejo de comprender.

Finalmente, los sistemas de gobierno (las ciudades-estado de las que escribió Aristóteles) existen con un único fin: la virtud y la felicidad.  Estas condiciones, la virtud y la felicidad, sólo pueden conseguirse cuando las unidades que conforman el gobierno son virtuosas y felices; y también, tienen la libertad de buscar su felicidad y educarse en la virtud.  Pareciera que es en la miniarquía que se puede establecer el único sistema de gobierno moral y consistente con la naturaleza humana.  y ustedes, ¿qué opinan?

Adendum: para conocer los principios de una filosofía para la vida a los que nos referimos en este post, los invitamos a conocer y estudiar lo escrito por algunos minarquistas prominentes como Benjamin Constant, Herbert Spencer, Leonard Read, Ludwig von Mises, Friedrich Hayek, James M. Buchanan, Ayn Rand, John Hospers, Robert Nozick, George Reisman.

¿Los grupos de lobby representan a un grupo de la población?


Es lo que ha ocurrido. La quimera de hoy, es la de enriquecer a todas las clases, las unas a expensas de las otras; es la de generalizar la expoliación bajo el pretexto de organizarla.  Frédéric Bastiat en su obra “La Ley”

En todos, absolutamente todos, los sistemas de gobierno ha existido siempre un grupo de interesados en influir en las decisiones del poder que ejecuta o toma decisiones con la intención de favorecer intereses especiales.  Estos grupos, tan antiguos como el gobierno mismo, son organizaciones paralelas que cohabitan en la vida política.  Sin embargo, su participación, que usualmente no es directa en la política es a veces cómplice de partidos políticos y consigue la captura del poder.

Tal y como los eunucos (versión antigua de los lobbies) lograron tomar el poder del imperio chino durante una gran parte de la dinastía Ming, versiones modernas y organizadas de lobbies han tomado el poder de países en la época reciente.  Así, al comentar de la existencia de un gobierno paralelo, se evidencia que existe un grupo de personas organizados que directamente influye en las decisiones de poder que el poder ejecutivo y/o legislativo ejerce.  Estos grupos, usualmente apoyados por privilegios y dinero sucio, capturan el gobierno y logran establecer pequeños feudos protegidos como territorios soberanos e independientes.

La historia moderna de América Latina y algunos países de África ejemplifican este caso de manera fenomenal.  El narcotrafico, y sus corporaciones de lobbies se extienden como tentáculos sobre el gobierno de países enteros.

Debido a esto, y no a las versiones de lobby utilizadas en USA y Europa, es que debe ser preocupante el comentario del académico Matthew Yglesias respecto a la manera en que estos grupos de cabildeo podrían justificar su interferencia directa en la política.  Yglesias explica que el cabildeo realizado por los grupos de lobby no solamente representa los intereses de corporaciones como Sallie Mae, la industria azucarera, la industria minera o la industria automotriz; sino que estos grupos representan, por extensión, los intereses de la inmensa mayoría de los ciudadanos empleados en un país.

Intentar justificar con las externalidades obtenidas en el largo plazo y, a su vez, fomentar la existencia de lo grupos de lobby es lo mismo a permitir que una falla de la organización de cualesquiera sistemas de gobierno se justifique sólo por la incapacidad del mismo para ofrecer reglas claras, abstractas e iguales para todos sus ciudadanos.  Los sistemas de lobby existen por una falla estructural que Bastiat explicó de manera clara y sutil en la obra “La Ley”.

Yglesias debería estudiar con detenimiento esta obra y comprender el error que comete al justificar un mal por errores del sistema de gobierno.

Según explica el doctor Ricardo Rojas de la obra de Bastiat,

Entendía Bastiat que de acuerdo a cómo se organizara la ley, podía servir, ya sea para permitirle a cada uno vivir de sus propias facultades, o bien para convertir a algunos en víctimas de la expoliación por parte de otros. Así, la diferente concepción sobre la ley generaba dos clases de personas: los que quieren hacer cesar la expoliación legal, y los que aspiran a participar de dicha expoliación. Estas palabras escritas hace más de ciento cincuenta años se ven hoy patentes al observar el modo en que distintos grupos de presión intentan constantemente influir sobre las legislaturas para obtener beneficios, exenciones, prebendas y privilegios a expensas de los demás.

Comprender esta sutil diferencia entre las clases de personas a las que Bastiat se refería debe ser simple.  Suponer que en algún momento un grupo de cabildeo llegará a representar los intereses de un grupo específico de ciudadanos de manera directa en la ejecución del gobierno de un país, y apoyarlos o permitirles existir, no sólo es un acto inmoral sino significará entregar nuestra vida a un grupo de lobos rapaces.

Un día como hoy desapareció la URSS hace 18 años


Un día como hoy, el 08 de diciembre de 1991, fue el último día de vida de uno de los sistemas de gobierno más sanguinarios de la historia de la humanidad.  La Unión Sovietica se desintegró ese día llevando consigo la vida de millones de seres humanos.

Mucho se ha escrito y dicho sobre la caída de la URSS.  Algunos incluso sugirieron que la caída de este sistema representó la victoria del capitalismo luego de muchos años de Guerra Fría.

Sin embargo, el germen socialista sigue vivo en muchos otros países que son gobernados por líderes totalitarios.  Aún ahora, en nombre de las democracias y el poder de las mayorías muchas personas son silenciadas y/o desaparecidas.  El socialismo y sus principios colectivistas, pragmáticos y altruistas siguen vivos en la columna vertebral de partidos ecologistas, social demócratas, demócratacristianos, religiones y organismos no gubernamentales.

El capitalismo como un sistema social no fue el ganador en 1991.  La caída de la URSS hace 18 años fue sólo el inicio de un período de “desencanto” del que aún no hemos salido.

Creo que es prudente recordar el libro de Hayek titulado “Camino de servidumbre” para entender la situación en la que nos encontramos actualmente:

Video: Road to Serfdom (en inglés)

Cualquier política dirigida directamente a un ideal de justicia distributiva, es decir, a lo que alguien entienda como una distribución “más justa”, tiene necesariamente que conducir a la destrucción del imperio de la ley porque, para poder producir el mismo resultado en personas diferentes, sería necesario tratarlas de forma diferente. Y ¿cómo podría haber entonces leyes generales? Hayek.  Camino a la servidumbre.  Capitulo VI: “La Planificación y el Imperio de la Ley”.