Productores versus Expropiadores


Quienes leyeron la profética novela “La rebelión de Atlas” escrita por Ayn Rand hace más de 50 años seguramente conocen las razones que están detrás de la crisis de deuda en Estados Unidos.  También, quienes leyeron ya la novela, conocen el preocupante desenlace de los eventos y lo que ocurre con Estados Unidos cuando sus líderes y ciudadanos continúan viviendo bajo el mismo código de valores. El preocupante final se centra en el colapso industrial de Estados Unidos y en la lucha entre productores y expropiadores. Luego, el mundo caería como un juego de domino.

¿Qué caracteriza a un productor?

En su novela, Ayn Rand enfatizó el rol que tienen el egoísmo racional y la benevolencia en las actividades que realiza un productor.  Según Rand, el productor búsqueda su felicidades y prosperidad mediante la creación de bienes y servicios que intercambiará en base al consentimiento mutuo (el pilar de los contratos). Ellos, los productores, son quienes ponen el valor agregado en la productividad de sus actividades y quienes se enorgullecen de sus logros.  Los productores quieren y buscan establecer un sistema de gobierno que proteja sus vidas, su libertad y  su propiedad (un gobierno minárquico o mínimos) y exigen que el gobierno se remita a cumplir esas labores sin extender su tamaño o áreas de influencia.

¿Qué caracteriza a un expropiador?

Los adjetivos: empresario corrupto, capitalista rapaz, productor impune y político con privilegios son anti-conceptos que utilizamos erróneamente para definir el caracter moral de un individuo “productor” que realiza actividades inmorales (ie. corruptas, rapaces, impunes, etc.). Por este motivo, Ayn Rand en sus obras de ficción y no ficción, reemplaza todos estos anti-conceptos por el que consideró era el adjetivo más adecuado: expropiador.  Así, un individuo que se llamase a sí mismo “empresario” no podría sostener su argumento cuando alguien demostrase que utilizaba privilegios políticos, engaños inmorales o violaba contratos para conseguir sus metas.  Este individuo era en realidad un expropiador pues su código moral estaba fundamentado en el irrespeto a la propiedad, derechos y vida de otras personas con tal de conseguir sus metas.

Los expropiadores quieren (en mayor o menor medida) que el gobierno proteja sus vidas, su libertad y propiedad a costa de los más ricos (de quienes creen merecen un pago).  Es de su opinión que los productores al tener más riqueza le han quitado a la sociedad más cosas; por este motivo, consideran que es su obligación y deber pagarle a cambio a la sociedad y ser responsables con ella.  Los expropiadores no creen que los seres humanos podemos ser benévolos si así lo deseeamos y por eso, consideran que el altruismo es el único mecanismo que tiene la sociedad para obligar a los productores a ser “morales”.

Para comprender la actual crisis moral, económica y jurídica de los países occidentales es indispensable distinguir entre ambas personalidades y el código de valores detrás de ellos.  Desarrollar habilidades (ser conscientes) de estas diferencias filosóficas no debería de ser tan difícil siempre y cuando estemos dispuestos a ser objetivos y racionales.  Es necesario que todas las personas productivas empecemos exigiendo a cada uno de los políticos electos en puestos de poder que respeten el derecho de los individuos a buscar su felicidad y los frutos de su labor.  Cualquier discurso re-distribuidor que contemple el uso de la propiedad ajena debe ser condenado y considerado inmoral.

La solución no está en ningún sistema de gobierno nuevo; sino en el establecimiento de sistemas basados en n código ético objetivo que nos permita buscar la felicidad.  Solo así podrán los productores en Occidente construir un mejor futuro.

Atlas se está rebelando!

Decapitando un país


Estados Fallidos acorde al “Índice de Estados Fallidos 2008” de Foreign Policy
En alerta (rojo)     En peligro (anaranjado)      No hay datos (gris)      Moderado (amarillo)      Sustentable (verde)

El día de hoy fueron decapitadas en Guatemala 4 personas con la intención de desestabilizar el país y enviar un mensaje terrorista.  El efecto de la noticia se empezó a notar con comentarios en la radio, televisión, facebook, twitter y otros servicios sociales en internet.  Guatemala se paralizó por algunas horas y cientos de personas han visto el horroroso video en los noticieros.  Hoy, familias llorarán por la muerte de un familiar y el país enfrentará de nuevo una crisis de terror dirigida por un grupo organizado que se ha enriquecido a costa de crear caos en este estado fallido.

Noticias de actos como el ocurrido el día de hoy tienen un importante impacto en la cultura, historia y economía de un país.  Actos crueles e inhumanos como este han sido motivo para que empresarios, capitalistas, emprendedores y trabajadores decidan no participar en la economía de este y otros países.  La vida, el bien supremo de todos los hombres, es de vital importancia para asegurar la inversión en un país.  Desastres naturales como el de Agatha afectan seriamente la economía, pero desastres humanos como el ocurrido el día de hoy, 10 de junio de 2010, tienen un impacto mucho más duro en la psicología de los habitantes de Guatemala y el mundo entero.

Es necesario exigir al gobierno de Guatemala una reforma del sistema que gobierna el país desde hace 25 años.  La Constitución de la República de Guatemala ha sido violada por corruptos y grupos organizados de criminales que consiguieron quitar al gobierno central el control práctico y monopólico sobre la seguridad y protección de los guatemaltecos.

La forma de gobierno más eficiente


“Finalmente, la comunidad compuesta de varios pueblos o aldeas es la ciudad-estado. Esa ha conseguido al fin el límite de una autosuficiencia virtualmente completa, y así, habiendo comenzado a existir simplemente para proveer la vida, existe actualmente para atender a una vida buena. De aquí que toda comunidad existe por naturaleza en la misma medida en que existe naturalmente la primera de las comunidades.” Aristóteles (Política, 1253a)

La minarquía, miniarquía o gobierno mínimo es una forma de gobierno en la que la administración de las instituciones del Estado se centra en asegurar la protección de los derechos de los individuos, asegurar la ejecución de la justicia y proteger a sus ciudadanos de la coerción física que puedan ejecutar terceros (dentro y fuera de su territorio).  Es decir, un gobierno minarquista tiene el monopolio de la seguridad y la ejecución de la ley compilada en su Constitución y códigos de leyes.  Se supone, en teoría, que un gobierno miniarquista recaudaría menos impuestos pues sus costos de operación serían más reducidos.  En un gobierno limitado como este, el gobierno no tendría ningún poder, dinero y derecho de establecer servicios de salud, educación, banca, capacitación y de construcción y mantenimiento de cualquier tipo de obras que por muchos años han sido considerados de interés público (carreteras, puertos, aeropuertos, electricidad, agua, gas, entre otros).

En un sistema de gobierno miniarquista, se considera que el mejor proveedor de servicios para los miembros de un estado es el mercado actuando bajo las leyes de la oferta y la demanda; y, que cualquier falla en el mismo, se deberá corregir sin que nadie tenga el poder monopólico de alterar los resultados.  Defensores del miniarquismo usulmente defienden el concepto de “destrucción creativa” de Schumpeter y consideran a los individuos emprendedores como los verdadores agentes de cambio, resolución de conflictos y búsqueda de nuevas oportunidades.  Para los defensores de este sistema, uno de los actores más ineficientes y dañinos para resolver conflictos es el lento, burocrático y costoso gobierno paternalista que puede observarse en todos los gobiernos del siglo XX.

En teoría, este propuesta de organización política y social, ofrece los mayores beneficios para la sociedad a cambio de sacrificar en menor cantidad los intereses y derechos de los individuos.  Los impuestos a pagar en este sistema de gobierno  son mínimos y los individuos pueden decir utilizar su riqueza en lo que consideren más apropiado de acuerdo a su escala de valores.  Los individuos no se ven forzados a utilizar un único sistema de salud y educación, sino pueden elegir en dónde curarse y educarse, con quién hacerlo y cuánto invertir en este proceso.  En la práctica, esto podría funcionar sin inconvenientes siempre y cuando los individuos de esta sociedad conozcan sus derechos y obligaciones como ciudadanos, estén preparados a tomar responsabilidad por sus actos y decisiones, y actúen en absoluta libertad para agremiarse en asociaciones, empresas y corporaciones que provean servicios competitivos.  Este sistema social es conocido en la teoría como capitalismo y fue en el trabajo de Ludwig von Mises, y Ayn Rand que se explica la manera en que el mismo es consistente con la naturaleza humana y su inminente condición individualista a la hora de tomar decisiones y actuar.  Este sistema de gobierno sólo podrá sobrevivir si los individuos que la conforman viven todos bajo un sistema filosófico coherente con la vida y la felicidad.  Esto último, algo bastante difícil de lograr y un tema muy complejo de comprender.

Finalmente, los sistemas de gobierno (las ciudades-estado de las que escribió Aristóteles) existen con un único fin: la virtud y la felicidad.  Estas condiciones, la virtud y la felicidad, sólo pueden conseguirse cuando las unidades que conforman el gobierno son virtuosas y felices; y también, tienen la libertad de buscar su felicidad y educarse en la virtud.  Pareciera que es en la miniarquía que se puede establecer el único sistema de gobierno moral y consistente con la naturaleza humana.  y ustedes, ¿qué opinan?

Adendum: para conocer los principios de una filosofía para la vida a los que nos referimos en este post, los invitamos a conocer y estudiar lo escrito por algunos minarquistas prominentes como Benjamin Constant, Herbert Spencer, Leonard Read, Ludwig von Mises, Friedrich Hayek, James M. Buchanan, Ayn Rand, John Hospers, Robert Nozick, George Reisman.