Para reportar el robo de su celular marque “2”


Imagen tomada de: http://bit.ly/TuwejW

Son casi las nueve de la mañana y los vehículos transitan lentamente por algunas calles de la ciudad de Guatemala. Cerca del semáforo hay vendedores de flores, chicles y accesorios para celulares. Hay algunos muchachos de los que te lavan el vidrio frontal del carro por una propina. Al frente de la fila hay unas niñas haciendo malabares y algunas personas están en la acera esperando el bus. También hay motoristas; van solos en sus motos porque ya no pueden llevar pasajeros desde que salió una ley que se los prohibe por motivos de seguridad, por lo de los sicarios y eso. La mayoría de los motoristas lleva casco, algunos llevan el chaleco reglamentario y otros no. Un motorista se acerca despacio desde atrás de la fila de carros, se detiene, toca el vidrio de la ventanilla del conductor con su pistola, pide el celular. El conductor del vehículo se lo da. La transacción no dura más de veinte segundos. El motorista se va. Es probable que cuando el del carro llegue a su destino, llame a la compañía telefónica para reportar el robo, para que le bloqueen la línea. Luego irá a poner una denuncia, a hacer los trámites necesarios para conseguir otro teléfono. Quizás vaya a algún mercado a comprar otro teléfono, quizás entregó el teléfono de reserva que lleva siempre para esas eventualidades. Lo que sí es seguro es que perderá la confianza con que andaba por la calle. De ese momento en adelante sentirá que cada motorista que pasa a su lado es un asaltante. Estará a la defensiva y no perderá de vista su espejo retrovisor, esperando el momento en que se acerque otro asaltante y le pida el teléfono, la billetera, le quite la vida.

Las precauciones no alcanzan en una ciudad como Guatemala, ¿les han mandado alguna vez un correo con esas listas de consejos de seguridad? ¿Alguien les ha recomendado que lleven los vidrios cerrados, mejor si tienen polarizado el carro; que no lleven sus cosas a la vista; que no usen los teléfonos en la calle; que tengan cuidado con los que lavan los vidrios delanteros de los carros, porque esos son los que le dicen a los ladrones quién lleva teléfono; que no reciban volantes; que siempre estén alerta? ¿Alguna vez han leido los reportes de seguridad con que advierten a los turistas que planean viajar a Guatemala (acá hay uno por si les da curiosidad)? ¿Han pensado en el origen del problema y cómo solucionarlo?

La gente del gobierno sigue pensando que la solución está en hacer una ley que hará que las personas y compañías registren los celulares, es decir, crear una gran base de datos en los que se sepa quién tiene qué celular. También proponen bloquear los celulares robados para que no puedan ser usados de nuevo para hacer que los ladrones pierdan el incentivo de robar. Una ley así hará tanto por la seguridad como lo ha hecho el obligar a los motoristas a llevar un chaleco con el número de placa de su moto. Ellos que están tan preocupados por los sicarios no pueden prevenir tiroteos donde mueren muchas personas. Ellos que están tan preocupados por el bloqueo de los celulares no se preocupan por evitar los robos, por devolverle a las víctimas lo que les robaron; tampoco se preocupan porque esa medida sea efectiva, ya que es de dominio público que es posible desbloquear un teléfono bloqueado de manera rápida.

Resulta muy cansado vivir en una ciudad donde uno no está seguro, donde tiene que vivir a la defensiva y cuando algo le pasa, incluso tiene que lidiar con el sentimiento de “fue mi culpa por ir distraído”. Resulta muy cansado saber que nadie castigará a los delincuentes, que no se cumplirán las leyes que ya existen, esas dónde se penaliza el robo. Resulta muy cansado saber que gran parte de nuestros problemas se los debemos a la pobreza, que la única manera de combatirla es creando riqueza, no haciendo leyes que nos hagan perder la libertad de a poquito.

Así no te roban mucho


20121115-093923.jpg Hace un rato recibí un correo con unas fotos y el siguiente texto: “Tengan cuidado a dónde y cómo van de compras! No carguen muchas cosas en sus bolsas por si acaso, no les roban mucho… Por favor reenvíen estas fotos a todos los que puedan para que reconozcan al ladrón desgraciado que me asalto, este asalto es en la zona 15 y a mi en la zona 14 a las 12 del medio día fue en los dos lugares, hace como que esta comprando se da la vuelta y saca la pistola quitando todo lo que uno tenga. Por favor reenviando para reconocer a al ladrón y poderlo localizar.”

Cuando uno recibe un correo de esta naturaleza debe evaluar si es de verdad o una de esas farsas que circulan todo el tiempo por internet, como cuando te dicen que Facebook no será gratis o que un millonario en Sudáfrica quiere hacer un negocio contigo. En las fotos se ve claramente al tipo con el arma, la tienda, así que uno imagina que la historia es real y que el fulano debe ser un temerario, ¿quien si no, se atrevería a asaltarte dentro de una tienda?

Lo más triste del caso es que esta historia es verosímil en el contexto de un país como Guatemala, donde los peores crímenes ocurren a la luz del día y los criminales saben que pueden salirse con la suya. ¿De qué serviría que fuera detenido y llevado a la cárcel? Quizás únicamente evitaría que siguiera delinquiendo por un tiempo, a menos que entrara a formar parte de alguna banda de extorsionadores que opere desde la cárcel. ¿Le devolvería algo a las víctimas de sus robos? No, porque el Estado vela por su propio interés, no por la propiedad de los individuos. Su crimen sería penado por el Estado, pero eso no incluye que le devuelva algo a las personas que afectó.

No necesitamos que el gobierno nos dé nada, necesitamos que vele por el respeto a nuestros derechos, porque sea el ente que nos asegure que no nos quitarán nuestra propiedad, nuestra libertad, nuestra vida.

Primero la crisis económica y luego, ¿hasta cuándo seguiremos en depresión?


Video: The Last Laugh – Crisis Subprime – Subtitulos Castellano

Tan sólo necesité ver este programa para entender las causas y efectos causados por la reciente volatilidad en la bolsa de valores de Estados Unidos.  Sin duda, el sarcasmo, la inteligencia y el humor son la mezcla ideal para “enlight” la mente de cualquier persona.

Me fascinó la explicación de los causantes de tan “preocupante volatilidad del mercado”.  Se las recomiendo mucho.  Sólo esto es necesario para entender el rol que juegan los sentimientos humanos en el mercado.

Tal parece que el causante de esta última crisis (de muchas otras que ha habido) fue de nuevo la falta de ética, irresponsabilidad y abuso de poder en manos de toda una demoledora industria crediticia.  La entrega de cientos de millones de dólares en hipotecas pequeñas se convirtió lentamente en un paquete tan grande como la bolsa de regalos de Santa Claus.  La única diferencia es que esta bolsa se reventó antes de que llegara la navidad.

El resto fue tan sólo la histeria de los especuladores en el mercado que desde hace algunas semanas han jugado a “perder” millones de dólares en un día y “ganar” millones de dólares en otros mercados al día siguiente.

Al final, el más inteligente ahora será aquella persona con suficiente dinero para lanzarse a comprar acciones en el mercado instantes antes de que el valor de las mismas suba como un cohete directo a la luna.  Mientras tanto, los gobiernos han abrazado las políticas keynesianas y se han encargado de comprar “deudas” para “rescatar” las bombas que ellos mismos permitieron al especular con las tasas de interés durante años.

Recuerden que la crisis económica no puede desaparecer, retroceder o eliminarse.  Lo único que puede hacerse es forzar un “alto” al proceso de destrucción creativa del mercado (a través de más irresponsabilidades inflacionarias en la banca central).

La depresión económica es inminente y los efectos aún están por verse en el mundo entero.  Fuimos engañados y siempre lo supimos.  ¿Ingenuos o idiotas?

El gobierno, ¿un bandido invencible?


Intentar desmitificar la benevolencia de un gobierno democrático y representativo es una labor difícil y complicada.  Asegurar que el gobierno roba a los ciudadanos el fruto de su trabajo, esfuerzo e innovación suena aún más complicado.  Sin embargo, es necesario aclarar los motivos por los cuales el gobierno roba, expropia y ataca a los ciudadanos más pobres y a los más ricos por igual.

El gobierno está compuesto por un grupo oligarquico que administra un complejo aparato burocrático e institucional que nunca deja de crecer.  Esta oligarquía la componen políticos, burócratas y administradores que utilizan el erario público, ie. el total del tesoro expropiado a los ciudadanos, con el único fin de cumplir sus promesas de campaña política, favorecer los intereses de socios y prestamistas con la licitación de obras públicas y concretar su reelección por otro período de gobierno algunos años después.

Sin embargo, en ocasiones esta expropiación de la riqueza de los habitantes de un país no es suficiente para pagar los onerosos gastos realizados por la burocracia y alimentar sistemas corruptos en los cuales sólo algunos privilegiados adquieren millonarias licitaciones.  En esos momentos, en los que el gobierno deja de tener dinero suficiente para costear sus gastos, se activa un programa de “reformas fiscales” que tienen como único objetivo proveer de más dinero al gobierno mediante el robo de más dinero del pueblo que gobiernan.  Además, como ocurre con frecuencia, estas reformas impositivas no son suficientes y los paquetes de “reforma fiscal” incluyen el endeudamiento de los ciudadanos con la emisión de deudas a futuro y la impresión de dinero con bonos del gobierno.

El pago de impuestos es un robo legalizado por el gobierno ya que este tiene el poder de la ley para amenazar a quienes se nieguen a pagarlo.  Esta amenaza la presentan reclamando que “ellos” utilizarán el dinero expropiado para redistribuirlo con quienes menos dinero tienen.  Sin embargo, este proceso de redistribución usualmente implica la redistribución de la riqueza de algunos para el beneficio de nuevos ricos que trabajan mano a mano con la oligarquía gobernante.

Un gran economista, Joseph Schumpeter, dijo que los impuestos eran algo parecido a las contribuciones de un club elite, donde cada persona voluntariamente paga su parte de gastos al club.  Sin embargo, este pago se diferencia en que, con el gobierno, intentar no pagar los impuestos implicaría el cobro de multas y probablemente el encarcelamiento.  Así, el gobierno suele expropiar el dinero del grupo de gente que menor capacidad tiene para defenderse.  El dinero, de cualquier reforma fiscal, es finalmente robado a los más pobres que suelen ser la mayoría de la población y que, a la vez, consumen la mayor cantidad de productos a precios más caros debido a factores como la perdida de valor de la moneda por causa de la inflación y por el aumento de la tasa impositiva en algunos productos que impulsan las reformas fiscales.

En conclusión, cualquier reforma fiscal que requiera aumentar impuestos y/o emitir bonos de endeudamiento es un acto de robo legalizado contra toda la población de un país y sus efectos marginales son sentidos en mayor cantidad por las personas más pobres.  En esencia, el robo de dinero a través de impuestos que utiliza el gobierno es un juego de suma cero en la cual la población siempre saldrá perdiendo.

No olvidemos las palabras del gran economista Murray Rothbard que  dijo que “el estado es el robo organizado, el saqueo organizado, la explotación organizada, y su esencial naturaleza se destaca por el hecho de que el estado siempre usa el instrumento de los impuestos.”  ¿qué opinan?