No violarás


En una de las carreteras que entran a la ciudad de Guatemala vi una valla blanca con letras negras que decía “No violarás”. El mensaje era tan claro y contundente que pude imaginarme a un grupo de mujeres usándolo de consigna, repitiéndole a quien quiera oírlas que la violencia de género es una realidad y que los machos deben pagar por estos crímenes; recordándole a estos tipos que son unas bestias y que están cansadas de ser víctimas, que la violencia debe parar. Un par de kilómetros después pensé que el mensaje no es solo para esos “machos” que toman por la fuerza algo que no les pertence, que agreden, que lastiman. Esa advertencia dura y directa es solo una faceta de otro mandamiento más amplio, ese que dice “no iniciarás el uso de la fuerza contra otra u otras personas”.

Sé que hay muchas personas que no entienden este concepto, que piensan que tienen algún tipo de derecho de propiedad sobre los otros. Sé que esos depredadores que matan y violan son reales, que merecen un castigo porque ejercieron el uso de la fuerza contra otros. También sé que debo controlar al policía en mi cabeza para que sea justo. Debo entender la diferencia entre castigar a alguien por dañar a otro e intentar forzar a otro a que piense y actue como yo creo que debe hacerlo. Una cosa es ser crítico y decir lo que me parece que está bien o mal en el mundo, y otra muy diferente es hacer que otros acepten ciegamente lo que yo creo que está bien o mal. Yo no diría que hay que acabar con ese policía que vive dentro de cada uno de nosotros, creo que hay que entrenarlo para que sea un buen juez, para que critique lo que está mal, para que se abstenga de iniciar el uso de la fuerza contra los demás.

Si la gente supiera


Seguro que algunos ya se toparon con esta imagen en alguna red social, yo la he visto varias veces pero hasta ayer me pregunté qué pasaría si todos nos bajáramos de la tabla y dejáramos que el gobierno cayera al vacío. La idea de la imagen, como yo la comprendo, es que somos un montón de individuos que dejamos que alguien nos gobierne, sin comprender que ese que está ahí debe ser un servidor público, que su deber es cuidar ciertos intereses nuestros y no deberíamos permitir que se extralimite en sus facultades. Si todos diéramos un paso atrás, ese gobernante no podría sostener al Estado por sí mismo. Supongo que la idea no es cambiar al que está en el estrado por uno de los que forman el grupo del otro lado de la tabla, eso sería elegir un pan con lo mismo.

¿Cómo sería la imagen después de la caída del gobierno? ¿Nos convertiríamos en grupos de salvajes peleando con otras tribus por territorios y riquezas? ¿Empezaríamos a construir de nuevo la tabla salvadora para establecer un nuevo gobierno que proteja a los débiles de los abusos de los fuertes? ¿Usaríamos a los débiles como esclavos? ¿Nos aislaríamos en grupos pequeños y pacíficos que no pelearían con otros grupos? ¿Estableceríamos un libre comercio y resolveríamos los problemas de los individuos con jueces privados? Yo no tengo una respuesta definitiva; sin embargo, sé que elegiría asociarme con otros individuos que respetaran la libertad individual y que concideraran la vida su máximo valor. De hecho, buscaría a alguien como el profesor, de la novela The Moon Is a Harsh Mistress, de Robert A. Heinlein, quien al ser cuestionado por otro de los personajes sobre su postura política declara:

“But—Professor, what are your political beliefs?”

“I’m a rational anarchist.”

“I don’t know that brand. Anarchist individualist, anarchist Communist, Christian anarchist,

philosophical anarchist, syndicalist, libertarian—those I know. But what’s this? Randite?”

“I can get along with a Randite. A rational anarchist believes that concepts such as ‘state’ and

‘society’ and ‘government’ have no existence save as physically exemplified in the acts of self-responsible

individuals. He believes that it is impossible to shift blame, share blame, distribute blame . . . as blame,

guilt, responsibility are matters taking place inside human beings singly and nowhere else. But being

rational, he knows that not all individuals hold his evaluations, so he tries to live perfectly in an imperfect

world . . . aware that his effort will be less than perfect yet undismayed by self-knowledge of self-failure.”

Ambos personajes están discutiendo cuáles son las mejores normas para una sociedad, el segundo personaje se desespera un poco con el profesor porque éste parece no estar de acuerdo con ningún grupo de normas que se le presentan:

Wyoh plowed doggedly into Prof, certain she had all answers. But Prof was interested in questions

rather than answers, which baffled her. Finally she said, “Professor, I can’t understand you. I don’t insist

that you call it ‘government’—I just want you to state what rules you think are necessary to insure equal

freedom for all.”

“Dear lady, I’ll happily accept your rules.”

“But you don’t seem to want any rules!”

“True. But I will accept any rules that you feel necessary to your freedom. I am free, no matter what

rules surround me. If I find them tolerable, I tolerate them; if I find them too obnoxious, I break them. I

am free because I know that I alone am morally responsible for everything I do.”

“You would not abide by a law that the majority felt was necessary?”

“Tell me what law, dear lady, and I will tell you whether I will obey it.”

Creo que es cierto que muchas personas desconocen el poder que tienen, no sólo para pelear por sus derechos, para instaurar o derrocar gobiernos. Hay muchos que desconocen el poder de su propia libertad, su poder para usar la razón y decidir qué leyes nos benefician y cuáles otras nos hacen daño. Antes de tirar al gobernante del otro lado de la tabla yo le preguntaría a ese grupo de personas si están listas para vivir por sí mismas y dejar a los otros vivir por sí mismos, si están dispuestos a abandonar el uso de la fuerza para obligar a los otros a aceptar sus leyes, si están dispuestos a comprender que son moralmente responsables de sus acciones, que pueden convivir y cooperar con los otros sin necesidad de dominarlos o dejarse dominar.

Imágenes del capitalismo


Cuando uno hace una sencilla búsqueda con la palabra clave “capitalismo” en Google images recibe algo como esto en su pantalla:

Cada una de esas imágenes representan de forma gráfica algo que no es capitalismo, sino una mala interpretación y explicación del término. Debo admitir que esperaba este tipo de resultado en mi búsqueda, pero me decepcionó un poco no encontrar imágenes a favor del capitalismo. Alguna ilustración clara de ese sistema social que se basa en el reconocimiento y respeto de los derechos individuales, incluyendo el derecho de propiedad. De ese sistema cuya idea central se sustenta en que las relaciones entre personas no pueden estar basadas en el uso de la fuerza, ya que ni los individuos ni las organizaciones sociales deberían tener el poder de obligar a otro u otros a entregar su propiedad.

A mi juicio, estas imágenes no solo reflejan una pobre interpretación del concepto capitalismo, sino que están creadas para desvirtuarlo, para hacer que las personas lo imaginen como algo que no es. Están hechas para asustarnos y hacernos pensar en “la maldad” del capitalismo, para hacernos creer que se basa en relaciones de fuerza en que siempre hay un perdedor, que el intercambio jamás será justo y que los que están arriba de la pirámide pueden pasar sobre los derechos de las personas. Cuando en un sistema capitalista la principal función del gobierno debería ser la protección de los derechos individuales.

Mientras encuentro imágenes para nivelar la balanza a nivel gráfico, les dejo el video de Hans Rosling and the magic washing machine, para que  se pregunten si en realidad el capitalismo es como lo pintan.

 

Acción de gracias


“-¿Sabes Dagny? El día de Acción de Gracias es una fiesta establecida por un pueblo laborioso para celebrar el triunfo de su trabajo.

Levantó la copa haciendo con el brazo un movimiento que abarcaba el retrato, a Dagny, a él mismo y a los edificios de la ciudad, al otro lado de la ventana.”

Ayn Rand, La rebelión de Atlas, página 462.

El mundo en que vivimos es un lugar mejor gracias al trabajo de personas que no se han conformado con lo que tenían y decidieron mejorar su situación. Hoy es un día para darle gracias a los emprendedores que se animan a ofrecer servicios que nos hacen más fácil la vida, a todos aquellos empresarios honestos, que no esperan dádivas de nadie y solo quieren hacer negocios con contratos claros, en un mundo libre, a los trabajadores que comprenden que su labor es una pieza fundamental para hacer que las empresas sigan en movimiento, a los comerciantes que están dispuestos a competir y no quieren privilegios sino reglas claras y respeto.

Ayer asistí a una entrega de distinciones académicas y una de la chicas que recibió un premio dijo en sus agradecimientos que ella no había ganado porque fuera más inteligente o dedicada que el resto de sus compañeros, que había tenido la oportunidad de ganar porque había estado en un grupo donde se fomentaba la competencia y eso le había dado el impulso para esforzarse y conseguir el premio. Eso me recordó que hoy también es un día para darle gracias a los emprendedores de ideas, esas personas que se dedican a defender ideas y nos recuerdan que esas ideas son importantes, que nos ayudan a comprender por qué el capitalismo es moral, por qué es necesario saber de filosofía, por qué debemos cuestionar las ideas y por qué debemos buscar la felicidad. Los emprendedores de ideas quizás no tengan grandes emporios comerciales, pero su labor es fundamental para que aquellos que sí los tienen actuen de acuerdo a su juicio y no a ideas que aceptan pero no comprenden.

El día de Acción de Gracias es un día para celebrar, aunque hoy por la noche no coma pavo, me siento feliz por tener la oportunidad de darle gracias a mis maestros, a mis amigos, a mis héroes, por recordarme que el mundo está en constante cambio y que el cambio que esperamos depende del trabajo de cada uno.