El Protocolo de Copenhague y la politización del Cambio Climático


En algunos días tendrá lugar la reunión más importante de políticos, grupos de interés y científicos que acusan al ser humano de ser el culpable del cambio climático global: XV Conferencia Internacional sobre el Cambio Climático.  Por fortuna, muchos son ya los datos que se han divulgado de la politización que este tema ha tenido durante los últimos años y además, mucha más es la información disponible sobre la verdad de lo que ocurre en el planeta Tierra.

Hace algunos días el The New York Times publicó una nota muy importante sobre la politización de este tema y la manera en que datos importantes fueron modificados para cumplir con la agenda política de los supuestos “defensores” del planeta.

Así, ya puede descalificarse como falsa mucha de la información que la IPCC, Greenpace, y otros defensores de esta causa han hecho durante varias décadas.  Es claro, que el calentamiento del planeta responde al desarrollo natural de la vida en el universo; también es claro que el impacto del ser humano en la contaminación del planeta tierra no es la causa del calentamiento global.

Los efectos de la firma de este protocolo

El Protocolo de Copenhague es una amenaza para los países más pobres y los más ricos.  Sus propuestas pretenden, simplificadas, “detener” la producción industrial de los países y hacerla más cara.  Así, es evidente que los primeros en ser afectados serán los países más pobres y sus industrias menos competitivas.  Detener la industria mundial será la causante de más pobreza, mayor desigualdad social y la defensa inmoral de quienes tienen mayor capacidad adquisitiva para comprar productos “ecológicos” y sin contaminantes.

Si acaso se desea disminuir el efecto de la contaminación industrial en el planeta deberá realizarse no con el sacrificio de la industria, de los trabajadores y los consumidores; sino con el establecimiento de una legislación que respete los derechos de propiedad de cada uno de los seres humanos del planeta.

La firma del Protocolo de Copenhague por los países del mundo es una amenaza para todos.  Ricos y pobres se verán afectados por un organismo multinacional que busca crear pobreza no para ayudar al medio ambiente del planeta, sino para incentivar el desarrollo de nuevas industrias “ecológicas”, caras y no competitivas.


Sobre el cambio climático y el Tratado de Copenhague


Del 7 al 18 de diciembre de 2009 se realizará la XV Conferencia Internacional sobre el Cambio Climático en la ciudad de Copenhague, Dinamarca.  En esta reunión, se podría conseguir que finalmente los Estados Unidos de América, el único país que no participa aún del Tratado de Kioto acceso al documento del Tratado, finalmente ceda su soberanía (artículo VI, párrafo 2 de la Constitución de los Estados Unidos) al participar en el tratado.

Además, la firma del Tratado de Copenhague conseguiría la creación de un control de gobierno transnacional que impondría barreras a la soberanía no sólo de USA, sino de los 192 países miembros (incluída Guatemala).

El tratado crearía un “Esquema para un nuevo marco institucional bajo la Convención”, que comienza en la página 18 contiene la disposiciones de un “gobierno”. El objetivo es otorgar a un nuevo organismo de la ONU aún sin nombre, el poder de intervenir directamente en la capacidad financiera, económica, fiscal y de los asuntos ambientales de todas las naciones que firmen el Tratado de Copenhague.

Antecedentes

El Tratado de Kioto es un instrumento de las Naciones Unidas que fue creado con la intención de detener el desarrollo industrial de los países del mundo, desacelerar las economías y reducir la oferta de empleos con la meta de disminuir la producción de la industria humana de CO2.  Sin embargo, la producción de CO2 y otros químicos que dañan el ambiente por los seres humanos ha demostrado que no es el causante principal, y significativo, del calentamiento global y/u otras alteraciones climáticas que pongan en riesgo la continuidad de la vida en este planeta.  Así, la firma del Tratado de Kioto solamente lograría a largo plazo, favorecer el desarrollo de industrias “ecológicas” que disminuyen el comercio y la competencia, encarecen los productos comerciables, imponen restricciones al comercio y producción de los países, regulan la libertad de comercio y empresa de los ciudadanos y viola el derecho de los individuos a disponer de su propiedad en todo el mundo.

Opinión de académicos y excépticos

Según escribe en el artículo del Wall Street Jouranl “Has Anyone Read the Copenhagen Agreement?” (en inglés) la periodista JANET ALBRECHTSEN,

cláusula tras cláusula complicada del proyecto de tratado exige que los países desarrollados a paguen una “deuda de adaptación” a los países en desarrollo para que supuestamente apoyen la mitigación del cambio climático. La cláusula 33 en la página 39 se señala que “al año 2020 la escala de flujos financieros para apoyar el cambio en los países en desarrollo deben ser [de por lo menos 67 mil millones dólares] o [en el orden de $ 70 millones a 140 mil millones dólares por año]“.

Y cómo serán golpeados los países desarrollados para brindar este flujo financiero para el mundo en desarrollo? Los borradores del proyecto contemplan varias alternativas, incluida la opción siete de la página 135, que prevé “un impuesto [global] del 2 por ciento de las transacciones [monetarias] en el mercado financiero internacional a las partes del Anexo I”. Los Países del Anexo 1 son los países industrializados, que incluyen entre otros a Estados Unidos, Australia, Gran Bretaña y Canadá.

Por esto, es necesario que las personas se eduquen sobre los incentivos que tienen burócratas y ONGs en la ratificación de este tratado para poder rechazar la firma de un tratado que ya ha sido aprobado en casi todos los países del mundo.  El siguiente video (en inglés) presenta a Lord Christopher Monckton, un excéptico sobre los efectos antropogénicos en el cambio climático.  Lord Monckton fue un asesor político de Margaret Thatcher y un reconocido opositor del famoso defensor de este tratado Al Gore que denunció y ganó una demanda contra Al Gore por la larga lsita de datos incorrectos (9 errores serios) y enunciados falases en la famosa producción “An Inconvenient Truth”.

Lord Monckton sobre el Tratado de Copenhague y la postura de Barack Obama ante el mismo

Más información:

Este link los llevará al discurso completo de Lord Monckton (95 minutos – en inglés) y pueden ver la presentación que utiliza para la conferencia en este archivo presentación de Power Point en PDF.

Los beneficios sociales del Capitalismo


Una de las definiciones más completas para describir el sistema económico social que predomina actualmente la dio Ludwig von Mises en el libro “La Acción Humana” (parte 1, capítulo 3.2).

Mises describió cómo es que el capitalismo, según lo establece la definición, nunca ha sido practicado en el mundo.  Y demostró que el sistema social que predominaba actualmente era una economía mixta que mezclaba los principios colectivistas del socialismo, prácticas dictatoriales y presidencialistas de gobierno, y prácticas de comercio mercantilistas que protegían los intereses de ciertos grupos de interés económico, político y social.

La definición da Mises del mundo en que vivimos es la siguiente:

“Los ricos, los propietarios de las plantas actualmente en funcionamiento, no tienen ninguna clase de interés en el mantener la libre competencia. Se oponen a la confiscación y la expropiación de sus fortunas, y sus intereses propios están más bien en favor de medidas que impidan a los recién llegados disputar sus posiciones.

Los que luchan por la libre empresa y la libre competencia no defienden en forma alguna a quienes son hoy ricos y prósperos. Por el contrario, lo que quieren es despejar el camino a personas desconocidas y humildes hoy para que sean los empresarios del mañana, quienes con su ingenio eleven el nivel de vida de las masas. Todo lo que quieren es contribuir a una mayor prosperidad y a optimizar la economía. Son ellos la vanguardia del progreso”.

Mises enfatiza que los hombres que luchan por la libre empresa y la libre competencia son en realidad los héroes del mañana.  Estos hombres son los pilares -hombres que actúan- del sistema capitalista por definición; pues el capitalismo no es el sistema social que fomenta la libre acción de individuos en la sociedad para crear riqueza, iniciar empresas, actuar en lbire competencia y fomentar el intercambio de la riqueza entre el resto de las personas.

Pensando en estas líneas, el capitalismo tiene como resultado infinitos beneficios “sociales” que permiten que las masas, la gran mayoría de individuos, participen del intercambio de bienes y de la generación de riqueza.

Otros sistemas sociales y económicos no tienen estas contribuciones sociales -para quienes gustan del término-, pues sus beneficios (como bien estableció Mises) son en favor de ciertos grupos de ricos que siempre han sido ricos; e impiden que los “recien llegados”, usualmente emprendedores e innovadores puedan participar en libre competencia para ofrecer sus servicios.

El socialismo, la economía mixta que predomina en el mundo, las ideas de la social-democracia y tantos otros sistemas que fomentan la redistribución de la riqueza de los ricos para los pobres nunca explican la manera en que la riqueza se genera en la sociedad.  En un intento por expropiar de la riqueza a algunos su único logro en términos absolutos es robar y expropiar de la riqueza -y la oportunidad de producir- a toda la sociedad. Todos estos gobiernos son Enemigos de la Sociedad.

Sólo un sistema social que fomenta la libertad de los individuos que conforman una sociedad es capaz de beneficiar al grupo, las masas, los pobres y los ricos.  ¿Acaso no son ya claros los beneficios sociales del capitalismo?