Pronósticos de la demanda de petróleo y cómo se establecen los precios


La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) mantuvo el martes su pronóstico de que la demanda de crudo crecerá en 1,4 millones de barriles por día en 2011.  Sin embargo, la OPEP dijo en su reporte que los mayores precios del petróleo podrían tener “un impacto levemente negativo” en el uso de combustible para transporte a nivel global.  via: América Economía

Además, les compartimos este interesante video (en inglés) en el cual explican la manera en que funciona las relaciones:

  • Demanda de petróleo,
  • Oferta de petróleo,
  • Precio del petróleo,

Video: Gas prices, gas gouging, peak oil, elasticity, supply-demand

Competencia: el éxito del iPad


El lanzamiento del aparato más novedoso de los últimos 2 años fue celebrado por el mundo entero el día 03 de abril cuando empezó a venderse el iPad en las tiendas de Apple en Estados Unidos.  En ese primer día de ventas, se vendieron aprox. entre 600 y 700 mil aparatos con un valor aprox. a los US$200.00  El éxito de este aparato era ya esperado, las ventas en órdenes previas habían alcanzado ya las 300 mil unidades en las semanas previas al lanzamiento en las tiendas.  Este es sin duda, el producto tecnológico más “caliente” de los últimos años.

¿A qué se debe su éxito?

El iPad no es realmente un producto tecnológico innovador.  Muchos de sus accesorios y funciones existían ya en el teléfono iPhone y su principal característica es el tener dimensiones mayores que permiten una mejor visión de la pantalla.  Es interesante entender que la competencia de este producto no es un procesador portatil o laptop, y tampoco es un teléfono, los anteriores son los aparatos tecnológicos más vendidos en el mundo y por lo tanto, es en ese mercado que hay mayores volúmenes de ventas.

La principal competencia del iPad está en el mercado de lectores digitales y su competencia es el lector digital Kindle, el Nook y el Sony Reader.  La primera generación del Kindle, el lector digital más popular hasta ahora, fue lanzado en noviembre del año 2007 y para el último cuarto del año 2009 se habían vendido 1,5 millones de aparatos a un precio aprox. de US$250.00  Este número de ventas ha demostrado que quedará corto en comparación de las ventas del iPad.  Sin duda, la competencia en el mercado de lectores digitales continuará desarrollandose a partir de ahora con mayor velocidad.  Una encuesta que analizó en febrero de 2010 el comportamiento de los consumidores en este mercado, dió como resultado la participación de mercado para los siguientes 3 meses,

¿Entonces qué ocurrió?

El éxito de este producto radica en la naturaleza del mercado y la competencia catálactica que se caracteríza por ser un fenómeno social que posibilitó a los individuos elegir ad libitum el adquirir o no un producto más de intercambio.  Desde que el iPad fue anunciado, el valor marginal de este producto ascendío tan pronto se especuló sobre la escasez que habría del mismo durante los primeros meses de venta.  El producto se convirtió en un bien que era deseado por todos, no por sus características tecnológicas innovadoras, sino por su valor como bien de lujo.  Así, esta competencia cataláctica, entre quienes opinaban que el iPad sería mejor que otros gadgets tecnológicos, tuvo la función social de garantizar de la mejor manera, las necesidades (esperadas) por los que serían sus consumidores iniciales dadas las actuales circunstancias económicas.  El futuro de este producto, y el que se mantengan sus ventas será ahora determinado por las valoraciones individuales que hagan los compradores iniciales de este producto.  Su popularidad dependerá del consumidor y sus opiniones.

La historia de ventas del iPad es la más nueva noticia del funcionamiento eficiente de la competencia catálactica en un sistema económico en ausencia de la coacción gubernamental.  Enhorabuena!

El precio del azúcar


Uno de los negocios más lucrativos en la industria agrícola es la producción de azúcar (Saccharum officinarum).  Anualmente, se producen en el mundo 153,5 millones de toneladas (período 2008-2009), cerca de 10 millones de toneladas más que en la temporada anterior (figura 1) y los ingresos recibidos son multimillonarios.  El consumo de azúcar para la temporada 2009-10 es de 600,000 toneladas inferior al año anterior y el líder en el consumo es Brasil; seguido de (150.000 ton), China (600.000 ton) y Tailandia (100.000 ton).

Debido a la importancia de esta industria, tal y como ocurre en otras de gran escala, la protección gubernamental de la industria nacional y la interferencia directa del gobierno en la fijación de los precios de este producto ha sido la constante.  Así, es usual leer noticias en las que el gobierno de estos países productos implementa topes en el suministro nacional o establece cupos a la importación del producto, entre otras.  Esto lo hacen con el único fin de limitar la oferta, empobrecer a los consumidores finales, favorecer a empresarios e industrias menos competitivos, otorgar privilegios a grupos especiales y, a sabiendas, distorsionar el libre funcionamiento de la ley de oferta y demanda a pesar de conocer cómo funciona el mismo.

¿Y por qué hacen esto?

Uno de los motivos se encuentra en que el mainstream de académicos y economistas desconoce en qué se fundamenta la ley de ventaja comparativa y la manera en que esta resulta siempre (cuando hay ausencia de coerción gubernamental) en un juego de ganancia positiva para ambas partes.  Además, de que muchos consideran que los precios pueden ser fijados de manera eficiente por reguladores y mentes sabias sin comprender la verdadera manera en que funciona el mercado.

La ley de ventaja comparativa puede definirse como la ventaja que disfruta un país sobre otro en la elaboración de un producto cuando éste se puede producir a menor costo y, por lo tanto, permite que se intercambie este producto a precios competitivos en el mercado internacional.

En el caso del azúcar, el mayor productor de este producto agrícola es Brasil pues sus costos de producción son bajos, la producción es inmensa y la alta demanda del producto permite que la competencia pueda ofrecer precios más bajos en base a vender un mayor volumen y tener márgenes de ganancia más estrechos por unidad.  Pero también hay otros países que ofrecen el mismo producto en el mercado internacional y ofrecen precios similares debido a su interés por competir y/o aprovechar la ausencia de barreras comerciales implementadas con los tratados regulados de comecio (conocidos vulgarmente como Tratados de Libre Comercio).

Actualmente, la disponibilidad de azúcar en Guatemala se ha visto limitada porque este producto se está vendiendo más caro en los estados al sur de México.  Los distribuidores y comercializadores del mismo, han encontrado que obtienen mayores ganancias atravesando la frontera y empujando la competencia de precios.  Mientras tanto, la disponibilidad del producto en Guatemala se verá reducida y es muy probable que, si se deja libre, el precio del mismo suba.  A grandes rasgos, la comercialización de este producto funciona así,

En última instancia, los precios son establecidos por los juicios de valor del consumidor.  Y estos juicios son el resultado de una valoración de preferencias entre un producto A y B.  Ahora, la valoración y la tasación que permiten la fijación de precios es un proceso distinto, que Ludwig von Mises explica así,

“Cada una de las partes contratantes atribuye mayor valor a lo que recibe que a lo que entrega.  El tipo de cambio, es decir, el precio, no es la resultante de una identidad valorativa; es, por el contrario, el fruto de valoraciones diferentes.

La tasación se distingue netamente de la valoración.  No depende en absoluto de la valoración subjetiva que el bien pueda merecer al interesado.  No expresa el valor de uso subjetivo que el bien tiene para el sujeto, sino el precio anticipado que el mercado le fijará.  La valoración es un juicio que expresa una diferencia de aprecio.  La tasación, en cambio, es la prefiguración de un acontecimiento esperado.  El interesado prevé qué precio pagará el mercado por cierto bien o qué suma dineraria será necesaria para adquirir determinada mercancía.”

Ludwig von Mises en la Acción Humana, capítulo XVI

Así, actualmente los distribuidores de este producto han tasado el precio del producto en México distinto al precio que tasaron en Guatemala.  Estos consideraron que es más rentable para ellos ir a México a competir con los precios altos actuales debido a una escasez del producto que inició debido a la intervención del gobierno al intentar contrarrestar un descenso en la cosecha de azúcar de ese país durante el ciclo 2008-2009.  La cosecha fue afectada debido a una sequía que se extendió y dejó una producción por debajo de los 5,5 millones de toneladas que se habían proyectado.

El precio que pagaríamos por Belice


¨Son los juicios de valor del consumidor, en última instancia, lo que determina los precios.  Éstos son el resultado de la valoración que prefiere a o b. Son fenómenos sociales en cuanto producidos por el mutuo efecto que provocan las respectivas valoraciones de todos los que operan en el mercado.  Cada uno de nosotros, comprando o dejando de comprar y vendiendo o dejando de vender, contribuye personalmente a la formación de los precios del mercado”.  Ludwig von Mises en la obra Acción Humana.  Tratado de Economía.

Los gobiernos de Guatemala y Belice deberán realizar consultas populares para decidir el destino de un territorio que ha reclamado su independencia desde que el 21 de septiembre de 1981 el gobierno del Reino Unido se la otorgase.  El gobierno de Guatemala, que reclama la soberanía sobre ese territorio, rechazado la independencia de este territorio y ha puesto una denuncia en la Corte Internacional de Justicia en base a pruebas que ya demostraron la legalidad de su reclamo territorial.

En el año 1991 el gobierno de Guatemala reconoció la soberanía del gobierno beliceño y desde entonces se inició un proceso que busca establecer la delimitación de fronteras que beneficien a ambos gobiernos (el territorio actual en litigio es de 12,700 km²).  Actualmente, el caso se encuentra en la Corte Internacional de Justicia (CIJ, por sus siglas) y será necesario realizar consultas populares en ambos países para determinar el rumbo a seguir.

Esta consulta popular deberá decidir no sobre si Belice es de Guatemala o no; sino solamente autorizará que el acuerdo realizado por Guatemala y Belice sea llevado a la Corte Internacional de Justicia en la Haya.  Ahí, la Corte tomará una decisión en base a un arbitraje fundamentado en el derecho y su decisión será definitiva.  Ambos gobiernos se comprometerán a acatar la decisión de la Cámara de Arbitraje de la CIJ.

Sin duda, esta resolución permitirá alcanzar un acuerdo definitivo a un litigio de más de 100 años de duración.  La pregunta que nos hacemos ahora es si este sistema será el más objetivo y si realmente responderá a los intereses de los ciudadanos de ambos países.

El Derecho Internacional se fundamenta en una colección de razones jurídicas que pretenden regular las relaciones entre Estados de una manera justa, ética, igualitaria, legal y de buena fe.  Sus resultados suelen ser, en la mayoría de los casos, de acuerdo al derecho (léase, de acuerdo a los enunciados normativos del orden jurídico vigente).  Sin embargo, muchas de sus decisiones no responden a lo más justo, ético e igualitario y no responde a un decisión en la que ambos países ganarán.  Por definición, en el derecho solamente una de las partes involucradas obtendrá un mayor beneficio que la otra.  En el caso de Belice, uno de estos países, y sus habitantes, saldrá perdedor cuando la CIJ decida el curso a seguir en base al Derecho Internacional.

Entonces, ¿cuál podría ser un  mecanismo más eficiente y de ganancia positiva para decidir este caso?

Quizás uno de los mecanismos más eficientes y justos sería intentar hacer una valoración de lo que realmente vale Belice para los ciudadanos de ambos países.  Esto permitiría conseguir determinar el precio de Belice y, a la vez la autodeterminación de los ciudadanos de ambos países de la misma manera en que determinariamos el precio de un bien de intercambio.  Utilizar un sistema como este nos permitiría conocer cuáles son los juicios de valor que guatemaltecos y beliceños tienen por ese territorio.

Así, estas personas deberían entender que el territorio de Belice posee 22,966 km² de áreas explotables que actualmente sostienen una economía con un PIB de US$ 2.046 millones (2005).  La pregunta, de hacerse una consulta popular, debería hacerse así:

Se debería preguntar cuánto estarían dispuestos a pagar por la soberanía del territorio beliceño y luego dividir la cantidad de dinero recaudado por la población de cada país para obtener un precio que se acerque lo más posible a un precio de mercado.

Supongamos este ejemplo:

Se realiza una consulta popular en ambos países y los votantes deciden pagar X cantidad de dinero de sus bolsillos para ponerle un precio a lo que consideran preferir (el juicio de valor será entre el dinero que tienen en el bolsillo y el valor subjetivo que para ellos tiene el territorio en litigio).

Luego, se cuenta el dinero ofrecido por los ciudadanos guatemaltecos y los resultados demuestran que en Guatemala pagaron US$100 millones mientras que en Belice se pagaron un total de US$25 millones en Belice.  Estas cantidades se deberían dividir entre el dinero recibido y el número de votantes.

Así, en Guatemala se encontraban inscritos 8 millones de votantes y en Belice estaban inscritos 250,000 votantes.

Guatemala – US$100 millones / 8 millones de votantes inscritos = US$ 12.5 dólares por persona.

Belice – US$25 millones / 250,000 votantes inscritos = US$100.00 dólares por persona.

Hacer una consulta de esta manera, aseguraría que la valoración de Belice sea entregada a quienes están dispuestos a pagar más por ella (en el caso de este ejemplo, a los 250,000 beliceños que pagaron US$100.00 en promedio a cambio de establecer un gobierno propio e independiente de Guatemala).

En esta decisión, saldría beneficiado aquel país que valore más la propiedad del territorio y cumpliría con mayor eficiencia en el establecimiento de lo que se considera justo, ético e igualitario.  Cada una de las partes involucradas atribuiría mayor valor a lo que recibe a cambio por ese país.  En este caso, el tipo de intercambio, el precio, es el resultado del fruto de la valoración que los ciudadanos de un país están dispuestos a pagar por el control soberano del mismo.

Las relaciones internacionales, de la misma manera que el intercambio en el comercio internacional, se genera mediante la reiteración de actos de intercambio individuales que parten de individuos.  Un gobierno no existiría sin ciudadanos que lo conformen, un país no sería soberano si no contara con el reconocimiento de individuos en su territorio, y el reconocimiento de individuos en países extranjeros.  Al igual que en el comercio exterior, es un fatal error considerar que todo aquello pertinente bajo un calificativo de “internacional”, “exterior”, “global” o “mundial” ha dejado de ser la suma reiterativa de la participación de individuos.  Y, por lo tanto, pretender solucionar un conflicto territorial sin la participación de los ciudadanos que en él habitan es el resultado de la fatal arrogancia de burócratas internacionales y políticos de nuestros países.

Ludwig von Mises escribió un capítulo completo en su Tratado de Economía para comentar la manera en que se forman los precios de todas las cosas que existen en este planeta, e incluso, de las que aún no existen (Capítulo XVI de la obra Acción Humana. Tratado de Economía.).  Su postura busca explicar a los seres humanos que son juicios de valor subjetivos los que dan el valor de intercambio a los bienes y no la imposición de ningún ente o grupo de personas y políticos.  Es importante comprender que, como Mises dijo, “la concatenación del mercado es el resultado de las actividades de empresarios, promotores, especuladores y negociantes en futuros y arbritraje” y que lo mismo podría decirse de las decisiones que deberían tomarse en las relaciones internacionales.

Si acaso se pretende conseguir algún día vivir en un mundo pacífico, es necesario reconocer que la única solución para alcanzar la paz debe partir del reconocimiento soberano de las decisiones que cada individuo tienen sobre el país en el que viven y pagan sus impuestos.