Los misioneros


Hace unos días uno de mis primos me preguntó si había oído esto:

“Dos novelas pueden cambiar la vida de un adolescente intelectual de 14 años: El Señor de los Anillos y La Rebelión de Atlas. Uno es una fantasía infantil que muchas veces engendra una obsesión perpetua con sus héroes inverosímiles, dando como resultado a un adulto emocionalmente mal desarrollado y socialmente atrofiado, sin capacidad de abordar el mundo real. El otro libro tiene hobbits.” 

Me reí de buena gana del comentario y como él no tenía idea de la fuente de tal reflexión, se tomó la molestia de buscar el blog donde la había leído y me mandó el enlace a Tipos de libertarios chapines, escrito por un católico políticamente incorrecto, donde, además, encontré toda una clasificación de los libertarios según su conducta. No quiero iniciar un debate aclarando la opinión que Rand tenía sobre los libertarios. Tampoco comentaré sobre el propósito de los héroes de la novela, ni hablaré de esa comparación entre objetivismo y cienciología, porque me parece más interesante hablar de los 13 tipos de personas descritas e ilustradas en esa lista, que podría ser facilmente adaptada a la lista de los tipos de católicos o cristianos chapines, de maestros, ingenieros, políticos, futbolistas o locutores chapines.

http://adamthinks.com/tag/atlas-shrugged/Creo que mi lugar en la clasificación está en el último de la lista. Diré que a mucha honra soy de esas personas que siempre andan intentando que los demás lean, sí, soy una misionera de la lectura que hace años le tiene declarada la guerra a la pereza mental. Para mí es muy importante que la gente lea libros como La rebelión de Atlas para que tenga contacto con héroes que representan la visión ideal e incluso aspiracional del ser humano, para que tengan la oportunidad de conocer a un personaje que vive sin temor, sin dolor y sin culpa, sólo para salir un poco del panorama de la literatura donde los héroes no pueden representar los máximos ideales de alguien porque eso los vuelve inverosímiles.

Existen miles de argumentos para no leer La rebelión de Atlas (o cualquier otro libro), que van desde la alusión a su extensión, pasando por críticas al caracter o la vida de su autora, llegando a decir que el libro hará que uno se convierta en algo que no es, que actuará mágicamente para alterar nuestra conducta. Hay excusas que me parecen más válidas que otras, pero a final de cuentas uno no puede tener una opinión informada si no se ha enfrentado a las páginas, situaciones e ideas de la novela. En cuanto a la ilustración de la filosofía de la autora a través de la novela, sólo diré que se engañan quienes piensan que el resto de novelas no tienen una base filosfófica y que no los “contaminarán” con ideas.

Club de lectura en línea de “La rebelión de Atlas”


Hay libros de los que muchas personas hablan, que muchos critican o alaban, incluso sin haberlos leído. Hay libros con historias interesantes, con ideas para discutir, con una filosofía de fondo, con una visión clara del mundo y los individuos que habitan en él,  y La rebelión de Atlas es uno de ellos.

Hace poco inicié un nuevo grupo de discusión de esta novela (más información acá) y algunas personas me dijeron que no podían acompañarnos físicamente en el club, así que decidí aprovechar un espacio en Facebook para hacer un club virtual. La idea es que los lectores se unan a este grupo e intercambien opiniones o preguntas sobre la novela. Además, iré incluyendo documentos con guías de lectura y preguntas frecuentes para aclarar puntos importantes e incentivar la discusión de ideas.

Esta será una experiencia nueva e interesante, puesto que tendré que aprender sobre la marcha cómo manejar los comentarios que intenten arruinarle la lectura a quienes leen la novela por primera vez, ya que parte del chiste es no decirle a nadie que el asesino es el mayordomo. Quiero invitar a todo el que quiera unirse al proyecto que no dude en compartir sus comentarios, opiniones y preguntas; puesto que el intercambio de opiniones es una de las mejores formas de enriquecer nuestras ideas y generar nuevo conocimiento.

¿Qué es la Libertad de emisión del pensamiento?


La Constitución Política de la República de Guatemala (Reformada por Acuerdo legislativo No. 18-93 del 17 de Noviembre de 1993) garantiza la protección de todas las personas y establece la organización del Estado para protegerlo (Artículo 1).  También, la Constitución establece que es el deber del Estado garantizar la vida, la libertad, la justicia, la seguridad, la paz y el desarrollo integral de todas las personas. (Artículo 2)

De esta manera, en el artículo 35 de la Constitución, se garantiza la libertad de emisión de pensamiento y es un derecho constitucional de todos los  guatemaltecos reclamar ante la Corte de Constitucionalidad el respeto de la misma y lo es también exigir a los Magistrados de la Corte cumplir el juramento que hicieron de defender la Constitución Política de la República de Guatemala.

A continuación, el artículo 35 de la Constitución explica cuál es el derecho de Libertad de emisión del pensamiento,

Artículo 35.- Libertad de emisión del pensamiento.

Es libre la emisión del pensamiento por cualesquiera medios de difusión, sin censura ni licencia previa. Este derecho constitucional no podrá ser restringido por ley o disposición gubernamental alguna. Quien en uso de esta libertad faltare al respeto a la vida privada o a la moral, será responsable conforme a la ley. Quienes se creyeren ofendidos tienen derechos a la publicación de sus defensas, aclaraciones y rectificaciones.

No constituyen delito o falta las publicaciones que contengan denuncias, críticas o imputaciones contra funcionarios o empleados públicos por actos efectuados en el ejercicio de sus cargos.

Los funcionarios y empleados públicos podrán exigir que un tribunal de honor, integrado en la forma que determine la ley, declare que la publicación que los afecta se basa en hechos inexactos o que los cargos que se les hacen son infundados. El fallo que reivindique al ofendido, deberá publicarse en el mismo medio de comunicación social donde apareció la imputación.

La actividad de los medios de comunicación social es de interés público y éstos en ningún caso podrán ser expropiados. Por faltas o delitos en la emisión del pensamiento no podrán ser clausurados, embargados, intervenidos, confiscados o decomisados, ni interrumpidos en su funcionamiento las empresas, los talleres, equipo, maquinaria y enseres de los medios de comunicación social.

Es libre el acceso a las fuentes de información y ninguna autoridad podrá limitar ese derecho.

La autorización, limitación o cancelación de las concesiones otorgadas por el Estado a las personas, no pueden utilizarse como elementos de presión o coacción, para limitar el ejercicio de la libre emisión del pensamiento.

Un jurado conocerá privativamente de los delitos o faltas a que se refiere este artículo.

Todo lo relativo a este derecho constitucional se regula en la Ley Constitucional de Emisión del Pensamiento.

Los propietarios de los medios de comunicación social, deberán proporcionar cobertura socioeconómica a sus reporteros, a través de la contratación de seguros de vida.