Sobre los derechos de los animales


“Debido a que el hombre posee el libre albedrío no es necesario hacer uso de la acción humana o del producto de su creación y toma de decisiones (taxis) para la toma de acciones metafísicas. Con respecto a cualquier creación del hombre es válido decir que el hombre eligió crearla, más no era inherente a su naturaleza creadora el hacerlo. Ya que pudo haber hecho lo contrario (destruir o no crear).” paráfrasis del libro: The Ayn Rand Lexicon.

Hace algún tiempo encontré la revista New Scientist y su publicación del artículo “Just Like Us” (traducción: Justo como nosotros) que fue escrito por Kate Douglas. El artículo explica los fundamentos de un movimiento de acción afirmativa que busca otorgar derechos a ciertos animales en igualdad con los derechos individuales de los seres humanos.

The Great Ape Project (Projecto del Gran Simio) es un proyecto que busca extender derechos humanos a chimpancés, gorilas, bonobos y orangutanes que busca otorgar derechos como el siguiente:

The protection of individual Liberty: Members of the community of equals are not to be arbitrarily deprived of their liberty; if they should be imprisoned without due legal process, they have the right to immediate release. The detention of those who have not been convicted of any crime, or of those who are not criminally liable, should be allowed only where it can be shown to be for their own good, or necessary to protect the public from a member of the community who would clearly be a danger to others if at liberty. In such cases, members of the community of equals must have the right to appeal, either directly or, if they lack the relevant capacity, through an advocate, to a judicial tribunal.

La protección de la libertad individual: los miembros de la comunidad de iguales no podrán ser privados de manera arbitraria de su libertad. Si los mismos, son enviados a prisión sin cumplir el debido proceso tendrán derecho a ser liberados inmediatamente. La detención de aquellos sin ser previamente acusados de un crimen, o que no cumplen las condiciones necesarias de ser acusados, será permitida solamente cuando se demuestre que la misma será por el bien de los detenidos o de aquellos que lo rodean. En los casos de detención los miembros de la comunidad de iguales tendrán el derecho a apelar directamente o, en ausencia de capacidades de defensa propia, serán defendidos por un tribunal judicial.

La organización fue creada para defender a los animales y evitar que siendo objeto de horrendas violaciones.  Su misión es crear  legislación que proteja los derechos a la vida, la protección de la libertad individual y la prohibición de la tortura de animales.

La organización busca ir “más allá de la filosofía” y considera necesario reconocer que hay ciertos animales capaces de socializar y tener sentimientos.  Sin embargo, temas como este no pueden escapar de la filosofía. Porque, los derechos humanos tan sólo son accesibles para aquellos seres capaces de tomar decisiones racionales o irracionales luego de hacer una valuación de costos de oportunidad empleando el libre albedrío.

Un niño posee derechos humanos limitados mientras sea incapaz de desarrollar su capacidad de razonar y elegir entre opciones distintas haciendo uso de su comprensión entre el bien y el mal. En ese estadio de crecimiento, cualquier hombre, carece de derechos humanos completos a la vez que carece de responsabilidad por sus actos según establecen las normas de convivencia humana. Estas personas, niños o personas con deficiencias mentales, están bajo el cuidado y protección de hombres e instituciones que se encargan de velar por su seguridad y la de aquellos que lo rodean.

Similar pero distintos a los niños, pretender que sólo porque un animal sea capaz de “pintar”, “sentarse a ver televisión” y comer bananas sin cáscara no es una justificación para otorgarles derechos. ¿Por qué? porque los animales actúan instintivamente y reaccionan a actos aprendidos luego de ser dañados, castigados o premiados.

Considerar que un animal podría adquirir derechos humanos de vida, libertad individual y protección contra la tortura, sería dejar a un lado el hecho de que el hombre es el único ser vivo que razona sus actos y hace uso del libre albedrío.

Es loable que haya personas interesadas en proteger a los animales y evitar que la tortura y/o violencia contra animales salvajes y doméstico continúe.  Sin embargo, la solución no se encuentra en otorgar derechos humanos a animales; la solución única para esta duda filosófica se encuentra en hacer uso de la libertad negativa. La libertad negativa establece normas que regularán y limitarán la acción humana de No violar, No torturar, No lastimar o mal alimentar a animales que estando o no bajo su cuidado sean objetos de daños por un ser humano.

No importa que los seres humanos compartamos el 96% de nuestro ADN con los gorilas o el 90% del ADN con los roedores.  La diferencia genética no está en cuestión en este caso como muchos pretenden.  La diferencia se encuentra en nuestra capacidad de tener sentimientos y hacer uso de la razón.

Ahora, los dejo con un poco de humor para completar el post!

Ali G – On Animal Rights

El temor a la ciencia


El siguiente video es un fantástico ejemplo del temor a la ciencia, el escepticismo irracional y el uso del humor para engañar a las masas respecto a temas filosóficos que afectan nuestra vida diaria.  A pesar de que la antropologa en apariencia celebra los avances científicos su postura es en realidad pesimista y mal informada.  Los invito a ver el video y luego a leer algunos comentarios al respecto,

Amber Case: We are all cyborgs now

El temor a la ciencia y el progreso le ha costado el cuello a muchos científicos y a grandes hombres desde que el fuego y la rueda fueron inventados.  Y es que el avance de la ciencia ha sido siempre directamente inverso al avance del misticismo y las ideas místicas que buscan responder nuestras necesidades con ideas irracionales.

Nuestro siglo, el siglo que inició con la biotecnología y la nanotecnología no es la excepción. Aún ahora, el pensamiento anti-científico está a la orden del día y estas ideas reniegan de los avances científicos en distintos patrones de conducta que van desde,

A. los férreos opositores de la ciencia (llamados ludistas) que reclaman un retorno a nuestra condición salvaje (ejem. los ambientalistas),

B. Los escépticos que dudan de las externalidades negativas que algunos inventos podrían causar (ejem. energía nuclear, radiación en aparatos electrónicos, experimentación en células madre, etc.) y

C. Los pesimistas que apoyan el avance científico pero que temen un futuro en el que las máquinas dominen al hombre.

Esta última postura, no menos alarmista que las anteriores se popularizó durante el siglo XX con la corriente literaria de la novela de ciencia ficción.  Esta corriente, partía de las premisas:

A. Imaginar un mundo distópico.

B. Utilizar la tecnología como el causante del caos en la distopía.

C. Crear personajes que respondieran a los bajos sentimientos humanos (los vicios) como líderes de esos mundos distópicos.

D. Los héroes eran personajes románticos (científicos o gente vulgar) que romantizaba con la idea de “hubiesemos” o “en el pasado…”

Las ideas distópicas fueron populares a lo largo del s. XX y muchos intelectuales empezaron a suponer la posiblidad que el descubrimiento de máquinas con inteligencia superior a la humana en menor tiempo del esperado con el advenimiento de robots inteligentes y autónomos.  Sin embargo, algunos fueron un paso más allá y creyeron que los robots no sólo serían más inteligentes sino que también tendrían la característica que hace a los seres humanos excepcionales: el libre albedrío.

Es un hecho de la realidad que el libre albedrío no es algo que pueda crearse. Al menos no ahora y quizás tampoco en los siguientes 50 o 500 años.  Sin embargo, hay muchos que suponen que la inteligencia de los robots les permitirá desarrollar el libre albedrío por sí mismos y, por lo tanto, actuar en contra de sus creadores los seres humanos.

El temor a los avances científicos ahora dejó de identificarse con hombres de ciencia para empezar a satanizar los aparatos y descubrimientos científicos mismos.  Ahora los villanos no son genios como lo fueron Galileo Galilei o Nicolás Copérnico.  Los nuevos villanos son la televisión, el teléfono celular y los robots que actuan de manera autónoma.

Siempre habrá quienes renieguen de la ciencia y defienda la prevalencia del misticismo y la irracionalidad.  La antropóloga supone que el avance científico hace a los seres humanos menos introspectivos y por lo tanto menos inteligentes.  Además, celebra que a pesar de que la ciencia avanza nuestra “humanidad” se puede aún preservar (nuestra composición natural es más valiosa que cualquier invento “cyborg” que podamos crear). Así, esta antropóloga es un genial ejemplo de escépticos que dirán apoyar los avances científicos pero que, de una u otra manera, intentan alertar a la humanidad sobre los “peligros” que la ciencia conlleva al reemplazar nuestro lado “humano”.

No importa el nombre, tinte o excusa que pongan pues su filosofía de vida es la misma: todos temen a la razón y al progreso.  No dejemos que sus preocupaciones se materialicen en nuestras vidas.  Celebremos la ciencia y la razón.

¿Tenemos derecho a recibir ayuda?


Un lector de nuestros posts en Facebook envió la siguiente pregunta y me gustaría iniciar la discusión,

Supongamos que el individuo “A” encuentra al individuo “B” moribundo y necesitado de asistencia médica. ¿Por qué si “A” pasa de largo sin alertar a los servicios médicos y “B” muere, “A” va a ser acusado de homicidio? ¿Significa ello que la necesidad de “B” le daba derecho a esperar una conducta mínima por parte de “A” (en este caso alertar a los servicios médicos)?

Este ejemplo me parece similar a una situación común en las ciudades de América Latina.  Es probable que en alguna ocasión nosotros hayamos pasado al lado de un mendigo o un borracho que está tirado en la calle.  La posibilidad de que esa persona haya estado intoxicada y al borde de la muerte es muy probable.  Sin embargo, no he ayudado a ninguna de estas personas.  ¿Será que en este caso yo sería el individuo A y debería ser acusado de homicidio?

Me parece que en este caso no habría ninguna justificación objetiva que pudiese utilizarse para acusar al individuo A de homicidio.  Es probable que muchas personas consideren la necesidad de los demás como una razón suficiente para acusar a alguien de un crimen.  Sin embargo, ninguna persona está obligada a ayudar a otra sólo porque alguien está en necesidad de algo, ie. salud, proteccción, educación, desintoxicación, medicinas, cobijo, etc.

De la misma manera, no es el derecho de ninguna persona el recibir estos servicios de manos de nadie más.  Y por lo tanto, nadie debería ser acusado de un crimen por estos motivos.

Quizás, el individuo A pudo haber alertado a los servicios médicos o quizás pudo haberse acercado y revisado la condición física del individuo B.  Pero, ¿cuál de estas dos actitudes sería considerada una conducta mínima? y ¿bajo qué estándares mediremos lo mínimo o máximo de una conducta que luego será juzgada como buena, mala, suficiente, insuficiente, etc?

En un juicio usualmente se estudia la condición humana y las causas que motivaron la acciones  de los acusados.  Específicamente, el enfoque suele enfatizar los antecedentes causales que llevaron a que una persona utilizara su libre albedrío para actuar y tomar decisiones.  La única razón por la cual este individuo debería ser acusado de homicidio es si acaso hubiera actuado para acelerar su muerte y no por no haber actuado.

Si el individuo A es acusado de homicidio se estarían violando sus derechos.  La creación del estado benefactor es exactamente la misma violación de los derechos de los individuos por cuanto se está obligando a unos “sacrificarse” bajo la amenaza indirecta de coacción por parte del Estado para el beneficio de otros, a quienes el Estado designa como necesitados.

Si desean conocer más sobre los derechos fundamentales les recomiendo escuchar a Ricardo Rojas en la UFM en el año 2005 con una serie de conferencias, conversatorios y con la presentación del libro los derechos fundamentales y el orden jurídico e institucional de Cuba (link a videoconferencia). Además, Rojas ilustró muy bien su opinión sobre qué son los derechos fundamentales, la ética y las obligaciones de los humanos cuando viven en sociedad en un artículo que estudia el capitalismo y sus fundamentos morales (link al artículo)