Club de lectura de “La rebelión de Atlas”. Segunda reunión


Comparto algunos de los temas y  preguntas que tratamos durante la segunda reunión de discusión:

  • Terminamos de leer la primera parte del libro. El final de “La no contradicción” nos dejó muchas más preguntas que respuestas. Seguimos discutiendo sobre Francisco d’Anconia, su cambio y la contradicción entre lapersona que era y la persona en quien se convirtió. En una conversación con Dagny nos dio una clave que debemos tener en cuenta para el resto de la historia “las contradicciones no existen. Cuando pienses que te encuentras frente a una contradicción, revisa tus premisas. Siempre encontrarás alguna equivocada.”
  • Si a contradicciones vamos, también nos topamos con la necesidad de aclarar algunos términos que aparecen en la novela. Con el fin de hablar el mismo idioma con la autora, les copio las definiciones que ella le da a esos términos.
  •  Benevolencia y altruismo: ¿cuál es el código moral del altruismo? El principio básico del altruismo es que el hombre no tiene derecho a existir por sí mismo, que el servicio a los demás es la única justificación de su existencia y que sacrificarse es su principal deber, virtud y valor moral. No hay que confundir altruismo con amabilidad, buena voluntad, o respeto por los derechos de otros. Estas no son causas primarias sino consecuencias, las cuales, de hecho, el altruismo hace imposibles. La causa irreducible del altruismo, la base absoluta, es el auto-sacrificio, lo que significa: la auto-inmolación, la abnegación, la negación de uno mismo, la auto-destrucción; es decir, el yo como criterio del mal, y el no-yo [lo desprendido, lo desinteresado, lo altruista] como criterio del bien.
  • Virtud: valor es aquello por lo que uno actúa para conseguir y/o conservar. Virtud es la acción por medio de la cual uno consigue y conserva ese valor. Sigue leyendo

La perversión de la ley


“¡Ley pervertida! ¡Ley – y con ella, todas las fuerzas colectivas de la Nación – desviada de su objetivo legítimo y dirigida a un objetivo totalmente contrario! ¡Ley convertida en instrumento de todas las codicias, en lugar de frenar las codicias! ¡Ley hacedora de iniquidad, cuando su misión era castigar la iniquidad! Ciertamente se trata de una situación grave y de su existencia se me debe permitir alertar a mis conciudadanos.

¿Cómo ocurrió esta perversión de la ley? ¿Y cuáles han sido las consecuencias? La ley se ha pervertido bajo la influencia de dos fuerzas radicalmente diferentes: el egoísmo falto de inteligencia y la falsa filantropía. (…)

Bajo estas circunstancias, es concebible que la ley, en lugar de frenar la injusticia, se convierta en instrumento de injusticia, el más poderoso de todos los instrumentos de injusticia. Según el poder del legislador, es concebible que la ley construya, para provecho del legislador y en detrimento del resto de la humanidad, un sistema en el cual la esclavitud, la opresión y la expoliación agreden en diferentes grados la persona, la libertad y la propiedad.”

Lo anterior fue escrito por Frédéric Bastiat (1801-1850) mientras buscaba explicar la crisis de principios e ideas en que vivía el pueblo francés.  Los recientes acontecimientos en la escena política y legislativa en Guatemala son un reflejo de cómo la falta de objetividad, el egoísmo irracional y la deshonestidad intelectual han sumido a nuestro país en una crisis de principios como nunca antes vista.

La corrupción, los privilegios y el favoritismo corporativista están a la orden del día; su origen se encuentra en la inminente contradicción de valores e ideas que durante generaciones han desarrollado un sistema sui generis del corporativismo latinoamericano.

¿La solución?

  • La introspección informada, sin contradicciones, honesta y racional de los ciudadanos para entender cuáles son sus derechos y obligaciones.
  • El rescate de la definiciones de justicia, verdad y ley.
  • La devolución del poder del gobierno limitado a manos de un nuevo sistema constitucional que no permita los privilegios legalizados.
  • El rechazo moral de los corruptos, de sus familias y de quienes lucran en estos sistemas de gobierno mercantilistas.

Un día como hoy desapareció la URSS hace 18 años


Un día como hoy, el 08 de diciembre de 1991, fue el último día de vida de uno de los sistemas de gobierno más sanguinarios de la historia de la humanidad.  La Unión Sovietica se desintegró ese día llevando consigo la vida de millones de seres humanos.

Mucho se ha escrito y dicho sobre la caída de la URSS.  Algunos incluso sugirieron que la caída de este sistema representó la victoria del capitalismo luego de muchos años de Guerra Fría.

Sin embargo, el germen socialista sigue vivo en muchos otros países que son gobernados por líderes totalitarios.  Aún ahora, en nombre de las democracias y el poder de las mayorías muchas personas son silenciadas y/o desaparecidas.  El socialismo y sus principios colectivistas, pragmáticos y altruistas siguen vivos en la columna vertebral de partidos ecologistas, social demócratas, demócratacristianos, religiones y organismos no gubernamentales.

El capitalismo como un sistema social no fue el ganador en 1991.  La caída de la URSS hace 18 años fue sólo el inicio de un período de “desencanto” del que aún no hemos salido.

Creo que es prudente recordar el libro de Hayek titulado “Camino de servidumbre” para entender la situación en la que nos encontramos actualmente:

Video: Road to Serfdom (en inglés)

Cualquier política dirigida directamente a un ideal de justicia distributiva, es decir, a lo que alguien entienda como una distribución “más justa”, tiene necesariamente que conducir a la destrucción del imperio de la ley porque, para poder producir el mismo resultado en personas diferentes, sería necesario tratarlas de forma diferente. Y ¿cómo podría haber entonces leyes generales? Hayek.  Camino a la servidumbre.  Capitulo VI: “La Planificación y el Imperio de la Ley”.