La moral no está en venta


La moralidad, terrible yugo de los libertinos e insensatos, es actuar conforme a los preceptos morales establecidos por la costumbre y las tradiciones de una sociedad. Se es una persona moral cuando las acciones y conductas empleadas para alcanzar fines específicos son éticas y por lo tanto buenas.

¿Esto parece sencillo de comprender o no? Sin embargo, para muchos no es algo sencillo de entender y mucho menos lo es actuar conforme a ella.

Esto es lo que pienso cada vez que escucho a alguien decir o escribir que en la sociedad moderna los jóvenes que como yo nacimos en la época de los 80s y 90s hemos puesto de moda la moralidad, la moral y la práctica de principios éticos. Y es que la moral nunca estará “de moda” pues esto implicaría que en algún momento dejará de estarlo. La moral es inmanente a la condición humana y por lo tanto no puede calificarse de popular o impopular. Para ejemplificar esto denle una mirada a lo que el siguiente autor tiene que decir al respecto,

En pocas palabras, la moral, desde la década de 1980, se ha convertido en una cuestión de actualidad. Se ha convertido, extrañamente, en un tema de moda. Y sencillamente, como pasa casi siempre, cuando la moda se pone por medio, se acaba pagando con unas cuantas confusiones (émpezando por él). Comte-Sponville, André (2004). “El Capitalismo, ¿es moral?”. Paidós.

Lo que sí puede ocurrir y está ocurriendo es que la inmoralidad, la acción bajo cualidades que no son conformes con los preceptos morales establecidos por la costumbre, se convierta de uso común. Y se ha convertido de uso común porque en algún momento en la historia occidental de los últimos 100 años empezaron a popularizarse ideas que cuestionaban la existencia de absolutos, y justificaban la contradicción de términos de que todo era relativo.

Así, lo que está de moda es el uso, aprobación y enseñanza de posturas relativistas y racionalistas respecto a los absolutos. Ni más, ni menos.

La moral no está en venta


La moralidad, terrible yugo de los libertinos e insensatos, es actuar conforme a los preceptos morales establecidos por la costumbre y las tradiciones de una sociedad.  Se es una persona moral cuando las acciones y conductas empleadas para alcanzar fines específicos son éticas y por lo tanto buenas.

¿Esto parece sencillo de comprender o no?  Sin embargo, para muchos no es algo sencillo de entender y mucho menos lo es actuar conforme a ella.

Esto es lo que pienso cada vez que escucho a alguien decir o escribir que en la sociedad moderna los jóvenes que nacimos en la época de los 80s y 90s hemos puesto de moda la moralidad, la moral y la práctica de principios éticos.  Y es que la moral nunca estará “de moda” pues esto implicaría que en algún momento dejará de estarlo.  La moral es inmanente a la condición humana y por lo tanto no puede calificarse de popular o impopular.  Para ejemplificar esto denle una mirada a lo que el siguiente autor tiene que decir al respecto,

En pocas palabras, la moral, desde la década de 1980, se ha convertido en una cuestión de actualidad.  Se ha convertido, extrañamente, en un tema de moda.  Y sencillamente, como pasa casi siempre, cuando la moda se pone por medio, se acaba pagando con unas cuantas confusiones (émpezando por él).  Comte-Sponville, André (2004).  “El Capitalismo, ¿es moral?”. Paidós.

Lo que sí puede ocurrir y está ocurriendo es que la inmoralidad, la acción bajo cualidades que no son conformes con los preceptos morales establecidos por la costumbre, se convierta de uso común.  Y se ha convertido de uso común porque en algún momento en la historia occidental de los últimos 100 años empezaron a popularizarse ideas que cuestionaban la existencia de absolutos, y justificaban la contradicción de términos de que todo era relativo.

Así, lo que está de moda es el uso, aprobación y enseñanza de posturas relativistas y racionalistas respecto a los absolutos.  Ni más, ni menos.

La ecología como principio social; según el sitio Objetivismo.org


“La ecología como principio social… condena las ciudades, la cultura, la industria, la tecnología, el intelecto, y aboga por el retorno de los hombres a la “naturaleza”, al estado de infra-animales gruñidores cavando el suelo con sus propias manos.” Fuente: objetivismo.org

La ecología es la ciencia que estudia la relación de TODOS los seres vivos y el ambiente que los rodea.  Intentar enfocarla a un “principio social” sólo abre las puertas a la crítica de términos que actualmente tienen una connotación negativa debido a la ignorancia y desconocimientode su verdadera definición.

La ecología no es mala o buena; es una ciencia.

La crítica debe dirigirse a los hombres y no a la ciencia.  El show de los defensores del medio ambiente debe combatirse en el campo de la moralidad.

Así, es distinto decir que aquellos hombres que  dicen llamarse defensores del medio ambiente, críticos del calentamiento global antropogénico y/o empáticos en el uso y aplicación de soluciones que no dañan el medio ambiente son quienes condenan las ciudades, la cultura, la industria, la tecnología, el intelecto y abogan por el retorno de los hombres a un estado de “naturaleza”, a un estado animal incivilizado que cultiva el suelo con sus propias manos.

Si utilizamos este segundo discurso seguramente tendremos muchas maneras para demostrar que nuestra postura es la correcta y la moral.  Yo puedo defender de manera radical los principios del capitalismo y ser a la vez una persona que cree que el desarrollo sostenible es imprescindible para la creación de riqueza y expansión del comercio.

Este post tan interesante de Objetivismo.org les permitirá continuar estudiando cuál es el código de valores detrás del moviento ecologista y, a la vez, conocer cuáles son los fundamentos filosóficos que todos los días nos permiten buscar nuestra felicidad y la de nuestros seres queridos.