Lo que existe en el mundo es resultado del trabajo de alguien


Imagen tomada de: http://bit.ly/Yum29T

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We were excited about getting jobs; we hardly went anywhere without filling out an application. But once we were hired – as furniture sanders – we could not believe this was really what people did all day. Everything we had thought of as The World was actually the result of someone’s job. Each line on the sidewalk, each saltine. Everyone had a rotting carpet and a door to pay for. Aghast, we quit. There had to be a more dignified way to live. We needed time to consider ourselves, to come up with a theory about who we were and set it to music.”  (Something That Needs Nothing, es parte de la colección de cuentos que Miranda July publicó con el título de No one belongs here more than you)

El cuento habla de dos jovencitas que se escapan de sus casas y se van a vivir juntas. Saben que tienen que conseguir dinero, así que deciden buscar trabajo. Una de ellas va por la calle y, de pronto, es sacudida por un pensamiento: todo lo que concebía como El Mundo era, de hecho, el resultado del trabajo de alguien. La historia sigue y la autora relata las formas poco ortodoxas en que las chicas se ganan la vida, su separación, su reencuentro; explora ámbitos de la existencia humana que yo no voy a abordar, porque quiero centrarme en ese instante en que una persona sale a la calle y es consciente de que la ciudad a su alrededor existe porque fue construida por alguien. Olvidarnos del proceso que lleva construir las cosas y dar por sentado su existencia, puede llevarnos a pensar que debemos “redistribuir” la riqueza porque “existe” o que “tenemos” libertad y no es necesario ganarla o defenderla.

Es común que las quejas sobre la pobreza en el mundo estén relacionadas con el capitalismo, mucha gente piensa que hay pobres en el mundo debido a que hay ricos, que el capitalismo produce pobres; es decir, que los “ricos” se quedan con los bienes y despojan a los otros de ellos. Sin embargo, como explica Ayn Rand en El manantial, “Nada nos es dado en la Tierra. Todo lo que necesitamos debe ser producido. Y aquí el ser humano afronta su alternativa básica, la de que puede sobrevivir en sólo una de dos formas: por el trabajo autónomo de su propia mente, o como un parásito alimentado por las mentes de los demás. El creador es original. El parásito es dependiente. El creador enfrenta la naturaleza a solas. El parásito enfrenta la naturaleza a través de un intermediario.” Cuando una sociedad sienta sus bases en la libertad individual, los individuos serán responsables de construir el mundo a su alrededor. Cooperarán entre ellos, dividirán las labores, ofrecerán bienes y servicios a cambio de bienes y servicios. Comprenderán que depende de ellos lograr la vida que desean, no porque su fin sea eliminar la pobreza de todos, sino porque quieren vivir mejor para ellos mismos. Si tenemos una sociedad de individuos que todavía esperan que el señor feudal, el rey o el estado construyan y le provean, si pensamos que existe una cantidad limitada de riqueza en el mundo y que no se puede producir más, si pensamos que podemos vivir mejor a costa del esfuerzo de otros, entonces tendremos un mundo de pobreza y canibalismo, donde el hombre es el enemigo del hombre.

Razones para leer o dejar de leer a Rand


Hace unos días me dijeron que debería cambiarle de nombre al Centro de Estudio del Capitalismo y ponerle “Centro de Estudios Randianos”, porque según esta persona sólo leemos a Rand y pensamos que ella, que es la cara menos amable del capitalismo, es la panacea para defender estas ideas. Mi respuesta dejó de lado que cualquier objetivista que se respete no dejará que le digan “randiano”, que ningún autor es “La” panacea de las ideas y que las caras amables muchas veces son engañosas. Lo cierto es que en los diálogos del CEC no sólo hablamos de la obra de Rand, aunque definitivamente sus novelas son nuestro punto de partida. Considero que hay razones buenas y malas para leer o dejar de leer a ciertos autores, para descalificar ciertas obras o pensar que son requisitos esenciales para una buena educación. Yo no me atrevería a descalificar a García Márquez como narrador por ser comunista o a Vargas Llosa porque dejó de serlo. Entiendo que sus ideas políticas estarán presentes en sus obras y ello sólo me servirá para tener un contexto completo y plantear mis juicios a partir de él. Admito que me dan un poco de desconfianza aquellos que aseguran que un libro te cambiará la vida o los que creen que es obligatorio leer a los clásicos porque son lo único en la literatura que vale la pena; porque, finalmente, la lectura es nuestra oportunidad para participar de un diálogo de siglos en que miles de autores nos invitan a reflexionar sobre las grandes preguntas de la humanidad, sobre los temas que nos han desvelado desde siempre.

No es un secreto que la lectura no es el pasatiempo favorito de muchos guatemaltecos, que los jóvenes deben tener mejores cosas que hacer, que dedican su tiempo a alimentar otras grandes pasiones. Entonces, ¿por qué pedirles que lean las novelas de Rand? Porque a la señora se le ocurrió que era una buena idea decir que los empresarios pueden ser héroes, que los personajes ideales nos sirven para imaginar cómo podríamos ser. No digo que sus héroes sean perfectos, que no cometan errores o que haya que imitarlos al pie de la letra. Ella no escribió manuales para que dejemos de cuestionarnos nuestras propias decisiones y sólo acudamos por la respuesta a la página tal, inciso tal del libro de la vida según Rand. Entre tantos libros que nos advierten sobre los sistemas totalitarios de gobierno, que nos hablan de los horrores de la guerra, que nos hacen cuestionarnos sobre el bien y el mal y nos dicen todo lo que no hay que hacer para ser felices, ella decidió poner ejemplos de individuos que luchan por sus propios sueños, por sus empresas, por su vida. No para que abandonemos nuestra mente, sino para que dejemos de pensar en términos de psicología inversa y veamos al ideal de frente.

¿Hay otros auotores que defienden el capitalismo? Definitivamente. Muchos lo hacen desde el mundo de la no ficción y lo justifican económica y políticamente. Rand lo hace desde el mundo de la ficción y lo justifica moralmente, en su libro Capitalismo: el ideal desconocido dice que “La justificación moral del capitalismo no recae sobre el reclamo altruista de que representa la mejor forma para alcanzar “el bienestar general”. Es verdad que el capitalismo lo logra, si acaso esa frase altisonante tiene algún significado, pero será meramente una consecuencia secundaria. La justificación moral del capitalismo descansa en el hecho de que es el único sistema en consonancia con la naturaleza racional del hombre, que protege la supervivencia del hombre en cuanto hombre y donde su regla básica es: la justicia”. ¿Ella tiene la última palabra al respecto? No, ella nos ofrece una base, nos toca a nosotros construir nuestros conceptos, nuestro mundo a partir de ahí. ¿Hay otros caminos para establecer estos conceptos? Por supuesto, le toca a cada uno cuestionarse y buscar sus propias respuestas, con Rand o sin ella.

Puedo pensar en cientos de razones para leer o no leer a un autor, pero no puedo justificar a nadie que critique a un autor sin haberlo leído y no me refiero a sólo haber sostenido en sus manos el libro y haber recorrido con la mirada sus líneas, me refiero a haberlo leído y cuestionado a profundidad.

El final de “La rebelión de Atlas”


I used to question Mike’s endless reading of fiction, wondering what notions he was getting. But turned out he got a better feeling for human life from stories than he had been able to garner from facts; fiction gave him a gestalt of life, one taken for granted by a human; he lives it. Besides this “humanizing” effect, Mike’s substitute for experience, he got ideas from “not-true data” as he called fiction. (Robert A. Heinlein, “The Moon Is a Harsh Mistress”)

La semana pasada me topé en una red social con una conversación muy interesante sobre el final de “La rebelión de Atlas”. Una de las cosas que llamó mi atención es la idea de uno de los personajes involucrados en el diálogo de que no se puede tomar “en serio” las idea de un libro de ficción puesto que son ficción. Yo considero que la ficción es importante en la vida del ser humano porque si no podemos imaginar cómo puede ser algo, ¿cómo vamos a llevarlo a cabo? Les comparto la discusión, cada intervensión está copiada textual; sin embargo, omití los nombres de los involucrados y las intervenciones de otras personas.

Persona 1: “La rebelión de Atlas” tiene buenos pasajes. Al final es una obra de ficción que tiene un final ridículo. Me da pena que haya personas que sustenten sus consideraciones éticas y antropológicas en un libro de ficción. El libro sirve para mostrar el poder creeativo de la fuerza individual, pero de eso a formar un código moral hay una gran diferencia.

Rand tiene algo bueno: transmite de forma muy clara informaciones que muestran cómo la injerencia burocrática puede entorpecer la actividad económica. En ese sentido, el libro es interesante. El problema es que ofrece una visión ética y antropológica mutilada, que, además, tiene un final ridículo (los productivos se aíslan de la sociedad y se van a fundar su mundo perfecto). Y lo más peligroso, algunos lectores elevan la obra a la categoría de libro de culto.

Creo que la obra tiene buenos discursos y argumentos; pero muestra personajes planos, lineales y robóticos. Son poquísimas las transformaciones personales (la del policía apodado “la niñera”, la de la cuñada de Taggart que comprende muy tarde…). Los niños y los ancianos quedan prácticamente fuera. De las más de 1100 páginas de la novela, sólo unas 3 hablan de los niños. Digamos que presenta una visión del ser humano que para mí es muy incompleta.

Persona 2: interesante opinión sobre el final. Me imagino entonces, que también el Éxodo del pueblo de Israel, el éxodo de los puritanos que fundaron colonias en America, el éxodo de cerebros de la Inglaterra socialista pre-Thatcher, la separación de las colonias americanas de la Gran Bretaña y fundación de los Estados Unidos Americanos son todos ridículos, ya que son ejemplos del mismo principio: los productivos se aíslan de una sociedad que los explota y acosa y se van a fundar su mundo perfecto o a buscar uno mejor. Así me imagino que las propuestas de fundar Free Cities, o Charter Cities, o Leapfrog Cities, también han de ser ridículas. Y lo que originó las facultades de Arquitectura de la UFM y Landívar también fue ridículo, ya que estas surgieron por negociaciones de un grupo de estudiantes, (más de la mitad), de la antigua facultad de Arquitectura de la San Carlos, que no estábamos de acuerdo con aprender marxismo, que era lo que pretendía la guerrilla que se apoderó de la dirección de esta última. Sigue leyendo

Club de lectura de “La rebelión de Atlas”, cuarta reunión


Una de las características físicas más sobresalientes de John Galt es que su rostro no refleja dolor, temor o culpa. ¿Qué refleja en cambio? El orgullo de estar orgulloso. Si bien sus mejillas denotaban arrogancia, tensión y desprecio, esas tres cosas son la suma de su determinación y de la certidumbre de no tener nada de lo que escapar, de saber que es una parte del mundo, que puede observarlo, ser racional y estar orgulloso de ello. Esto me hizo pensar en que alguna vez platicamos sobre la diferencia entre ser arrogante y estar seguro de uno mismo. Podemos preguntarnos si John Galt es simplemente arrogante o si es alguien seguro de sí mismo; finalmente, sabe cuál es su propósito en la vida y quién es el enemigo contra el que lucha. Se ha cuestionado si vale la pena “Trabajar para entregar un cheque en blanco a los hombres que nunca vería, cuyas necesidades no conocería, cuya loboriosidad, pereza o mala fe nunca podría llegar a conocer o cuestionar. Tan sólo para trabajar, trabajar y trabajar, dejando que las Ivys o los Geralds del mundo decidieran qué estómagos habrían de consumir el esfuerzo, los sueños y los días de su vida. ¿Es la ley moral a aceptar? ¿Es éste un ideal moral?”. (página 642)


John Galt decidió dejar de trabajar para mantener a los saqueadores y poco a poco fue convenciendo a otros de unirse a su causa. ¿Se han preguntado si los vendría a buscar para que lo acompañen a Atlantis? En la reunión pasada alguien me dijo que seguro no vendría por él, porque siempre busca a hombres eminentes y grandes empresarios y a él le faltaban méritos. Sin embargo, creo que los méritos personales no son la única cualidad que Galt busca, lo más importante es cierta cualidad moral que Dagny aún no posee. Cada uno de los invitados a vivir en esa comunidad ha tenido que entender y decir: “Juro por mi vida y por mi amor a ella, que jamás viviré para nadie, ni exigiré que nadie viva para mí.” Es decir, cada uno de ellos ha tenido que hacer un cambio en su código moral. No se trata sólo de abandonar el mundo de los saqueadores y ser productivos y demás, se trata de entender la base moral de esa decisión, de saber que no hay otra alternativa para vivir bien y ser felices.

Club de lectura de “La rebelión de Atlas”. Primera reunión


El grupo está formado por más de veinte personas que, en su mayoría, no han leído La rebelión de Atlas o no pudieron terminar de leerlo en el pasado. La idea no es que simplemente lean la novela y se convenzan de cualquier cosa de la que podrían convencerse al leer una obra de ficción. La idea es que lean, analicen, se cuestionen y compartan sus dudas y comentarios con otros locos que andan en su tema. Quiero compartir algunas de las preguntas que tratamos durante la reunión y algunos puntos importantes de la lectura.

  • La primera parte del libro, titulada “la no-contradicción”, alude a la segunda ley de la lógica de Aristóteles, que dice que algo no puede ser A y no A al mismo tiempo, en el mismo contexto. En los primeros seis capítulos encontramos diversas contradicciones que van desde conflictos entre usar la razón o el corazón para tomar decisiones; cambios dramáticos en la conducta de personajes como Francisco d’Anconia que se convierte en un playboy que dilapida su fortuna y hace malas inversiones, o Ragnar Danneskjold que se convierte en pirata y atraca barcos en altamar. Hasta planteamientos para “ayudar al prójimo” como la ley de igualación de oportunidades, que aplicada a la literatura, por ejemplo, limitaría la venta de cualquier libro a diez mil ejemplares para que la gente no pudiera comprar un millón de un título y ninguno de otro. Aplicada a la industria limitaría a las personas a tener una sola empresa, en lugar de tener varias y limitaría su producción para que las empresas “pequeñas” tuvieran oportunidad ante las grandes. Sigue leyendo

¡Ayn Rand rompe otro récord de ventas!


La rebelión de Atlas, la novela de la filósofa ruso-americana Ayn Randsigue siendo noticia.  El día de hoy fue publicada una nota con la información de ventas de esta novela durante el año 2009.  El Ayn Rand Institute (ARI) informó que La rebelión de Atlas vendió más de 500,000 copias en el año 2009.

La novela empezó a ser escrita el 02 de septiembre de 1946 y fue publicada 10 años después, en el año 1957.  Desde

su publicación, la novela ha vendido más de 7 millones de copias.

Además, esta es la primera ocasión en que la venta de todas las obras escritas por Ayn Rand supera el millón de libros vendidos. Las novelas de esta autora son Los que vivimos, Himno, El manantialLa rebelión de Atlas.

El Director del ARI, el Dr. Yaron Brook, comentó

“People are discovering the prescience of Ayn Rand’s writing. They’re seeing the policies of ‘Atlas Shrugged’ villains Wesley Mouch and Cuffy Meigs acted out by our government officials today. They’re looking for answers on how to stop government intrusion in our lives. ‘Atlas Shrugged’ provides those answers, and many more.”

“La gente está descubriendo en las obras de Ayn Rand una guía para predecir el futuro.  Las políticas empleadas por los villanos de la novela, el burócrata Wesley Mouch y el líder sindical Cuffy Meigs, son dos personajes emblemáticos de la realidad política de Estados Unidos.  Los lectores de la novela, comenta Brook, buscan respuestas a cómo evitar que el gobierno siga inmiscuyéndose en sus vidas.  La rebelión de Atlas ofrece estas y muchas otras respuestas.”

La historia del éxito en ventas no se limita sólo a Estados Unidos.  Hace algunas semanas, la revista Foreign Policy publicó que la ventas de las obras de Ayn Rand también ha ascendido en India en el artículo: Howard Roark In New Delhi. Al parecer, Howard Roark, el héroe de la novela El Manantial es uno de los más leídos y conocidos en ese país.

En América Latina muchos son los estudiantes de las ideas de esta filosofa y en Guatemala más de 100 alumnos se encuentran leyendo El Manantial como parte de un plan de nuestro centro para divulgar los principios éticos, jurídicos y económicos de una sociedad de personas libres y responsables.