F.A. Hayek explica la imposibilidad del socialismo en 2 minutos


Video: Hayek – La imposibilidad del socialismo

ENTREVISTADOR: Dice Ud que el socialismo es técnicamente imposible. ¿Qué quiere decir exactamente con eso?

F.A. HAYEK: El socialismo supone que una autoridad central única puede utilizar todo el conocimiento disponible.

Pasa por alto que la sociedad moderna, a la que ahora prefiero llamar el orden extensivo, que supera la capacidad de cualquier mente individual, se basa en la utilización de conocimiento ampliamente disperso.

Y una vez que somos conscientes de que podemos sacar un gran provecho de los recursos disponibles sólo porque utilizamos el conocimiento de millones de hombres queda claro que la suposición del socialismo de que una autoridad central puede gobernar todo este conocimiento, simplemente no es correcta.

El socialismo, al criticar la producción para el beneficio en vez de para el uso, se opone a lo que hace posible la sociedad abierta.

La producción para el uso sólo sería posible en una sociedad donde todo el conocimiento estuviese dado.

Pero llegar a una situación en la que todos trabajamos para gente que no conocemos y somos sostenidos por el trabajo de gente que no nos conoce El beneficio es la señal que nos dice qué debemos hacer para servir a gente que no conocemos.

De hecho, podemos producir lo suficiente como para mantener a toda la población actual del mundo sólo gracias a un proceso espontáneo, un mecanismo, que nos permite usar infinitamente más información de la que posee ninguna autoridad central.

Transcripción: http://www.youtube.com/user/Malthus

Traducción y subtítulos: http://www.anarcocapitalista.com

El emprendedor vs el usurpador


Friedrich Hayek inicia a escribir el libro “El orden de la libertad” con la pregunta,

¿Cuál es el problema que deseamos resolver cuando tratamos de construir un orden económico racional?

La respuesta que da es bastante sencilla y dice,

Si disponemos de toda la información pertinente, si podemos empezar con un sistema dado de preferencias, y si poseemos conocimiento completo de los medios a nuestra disposición, el problema que queda es puramente de lógica.  En otros términos, la respuesta a la pregunta acerca de cuál es el mejor uso que podemos darle a los medios a nuestro alcance está implícita en nuestros supuestos.  (…)  La respuesta es que las proporciones marginales de substitución de cualesquiera dos bienes o factores, debe ser la misma en todos sus diversos usos.

Con esto Hayek trató de explicar que un orden económico racional es construido por el cálculo ecómico y el conocimiento disperso del mismo.  Este cálculo económico no es afectado por el poder de un grupo de personas y/o por un gobierno central.  Es espontáneo y realizado por individuos.

Sin embargo, quiénes deben ser esos individuos y a qué código de valores morales debe responder es lo que Hayek no explicó al inicio de su libro.

Estos individuos, que tienen los “datos” necesarios para realizar el cálculo económico lo harán de manera que siempre buscarán satisfacer sus necesidad y asignar los recursos de la manera más barata y eficiente.  Estas decisiones, sin embargo, podrían no obedecer a principios virtuosos y serían incentivados por la búsqueda de ganancias a través del robo, la mentira, la usurpación, la expropiación y la incautación de recursos.

Es por esto que el cálculo económico está integrado por creadores y emprendedores.  Sólo estos individuos, que poseen el conocimiento necesario para asignar recursos y satisfacer las necesidades, son los verdaderos actores de un cálculo económico.

En nuestras sociedades muchos de los empresarios más conocidos y que más ganancias han obtenido para sus empresas suelen actuar inmoralmente y falsean los cálculos económicos indispensables para la consecución de transacciones de suma positiva.  La próxima ocasión que escuchen a uno de estos empresarios ser mencionados pregúntense,

  1. ¿Acaso este hombre creo un servicio o producto que benefició a la sociedad?
  1. ¿Acaso esta empresaria actuó de manera emprendedora para posicionarse en el mercado con la mejor calidad en sus servicios y productos?

Si la respuesta es afirmativa en ambos casos debemos celebrar a esa persona y aprender las lecciones que pueda darnos.  Si no lo hizo, no debemos decir que es un empresario, sino un usurpador de tan alto título y honor.