Conferencia: Cambios evolutivos a gran velocidad, por Daniel Matute


La Biblioteca Ludwig von Mises y la Universidad Francisco Marroquín organizan eventos cada año para celebrar el Día de Darwin. Esta vez invitaron al biólogo y microbiólogo Daniel Matute a hablar sobre los estudios de laboratorio sobre los cambios evolutivos que se dan en ciertos grupos.

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Tres códigos morales para elegir


Un código moral es el conjunto de valores que guían las acciones y decisiones de las personas, dichas acciones y decisiones determinarán el curso de sus vidas. Cada individuo tiene un código de valores propio, en algunos casos éste fue heredado de las personas a su alerdedor, como su familia, profesores, amigos; y en otros, ha sido elegido después de un proceso racional. No es sencillo elegir nuestro código moral, en especial si no tenemos claro qué implican muchos de los códigos que rigen la vida de las personas a nuestro alrededor. Stephen Hicks plantea que es posible reducir los grupos a tres códigos morales básicos:

Por Alberto MonttEl código de los guerreros:

Para los guerreros el valor del trabajo es bajo, puesto que viven de la conquista y el saqueo. Son predadores que piensan en términos de cazadores-recolectores y establecen relaciones de ganar-perder. Cuando un guerrero se encuentra con alguien más débil, le quitará lo que quiera por medio del uso de la fuerza. Cuando se encuentre con alguien más fuerte, deberá perder lo que tiene, así que los guerreros viven todo el tiempo a la defensiva, puesto que no deben perder lo que han ganado. No piensan en construir, piensan en vivir de lo que otros han construído, sus planes siempre son a corto plazo.

Por Quino

 

El código de los monjes: 

Para los monjes el valor del trabajo es bajo, puesto que viven de y para la caridad y el sacrificio. Son altruistas y sus relaciones están establecidas en términos de perder-ganar. Los monjes se resignarán a entregar lo que tengan. No piensan en construir, viven de lo que otros construyen, sus planes son a largo plazo, en muchos casos para tener una recompensa después de la muerte.

 

Bryan LarsenEl código de los emprendedores:

Para los emprendedores el trabajo tiene un alto valor, viven de la producción y el intercambio. Son egoístas y sus relaciones están establecidas en términos de ganar-ganar. Los emprendedores no quieren iniciar el uso de la fuerza y buscan dar y recibir de forma justa. Piensan en construir y vivir de lo que construyen. Sus planes son a largo plazo para una vida plena en esta tierra. Comprenden que tenemos una gran capacidad racional, aunque ésta tiene límites. Saben que vivimos en un mundo que tenemos que adaptar y usar para sobrevivir. Los cazadores-recolectores lo ven como un mundo de recursos limitados, los emprendedores saben que los recursos no son lo mismo que los materiales que necesitan para transformar su entorno.

Entender las diferencias entre estos tres códigos nos ayuda a entender un poco mejor cómo funciona nuestro mundo, por qué algunos siempre están preocupados de que venga alguien a quitarle su sitio, sus cosas. Por qué algunos piensan que debe haber una entidad superior que les diga qué hacer y los defienda de los otros saqueadores. Los dos primeros códigos representan un universo malévolo, el tercero presenta uno benévolo, donde el respeto al individuo y la responsabilidad son las bases de la convivencia pacífica y la libertad.

 

 

 

 

 

Las ciudades del Futuro y el futuro del planeta Tierra


Esta semana tuvo lugar la convención internacional Free Cities en Roatán, Honduras.  La Convención contó con la participación de académicos y empresarios que buscan conocer cuáles son las mejores ideas (el sistema social ideal) y los medios idóneos (innovaciones tecnológicas) para fundar ciudades en las que se mejoren las condiciones de vida de todos los habitantes.

Al respecto muchos han hecho ya propuestas de diseño y construcción para crear ciudades sostenibles, ecológicas y sofisticadas que permitan elevar las condiciones de vida de todos sus habitantes y esto me recuerda a un concurso realizado por
The History Channel en el que arquitectos y diseñadores debieron crear la ciudad del futuro.  El objetivo del concurso fue diseñar una imagen de lo que podrían llegar a convertirse las ciudades de Los Angeles, Nueva York y Chicago en los próximos 100 ó 200 años.

Sin embargo, muy pocos son quienes se han atrevido a proponer cuál es el sistema social idóneo que debería regir en estas ciudades.  Por eso, nuestro trabajo ha sido continuar divulgando las ideas del capitalismo como el único sistema social que permitiría el establecimiento de una sociedad de hombres libres y responsables. Enhorabuena por estas propuestas de “un mundo mejor”.

VIDEO: The City of the Future Winners and proposals at the History Channel Contest.

Es importante hacer notar que el concurso buscaba que los participantes se fijaran no sólo en el presente sino en la historia de las ciudades, sus habitantes, su cultura y oportunidades de desarrollo.

La propuesta de los participantes ganadores fue la que demostró de manera más eficiente cómo podían los seres humanos adaptarse a los inminentes y constantes cambios climáticos, geográficos e hidrográficos que ocurren en nuestro planeta.

¿Acaso no es esta una mejor propuesta que intentar detener el mundo?

VIDEO: Los Angeles 2106

Sobre el nuevo libro de Richard Dawkins


Los invitamos a leer un comentario sobre las ideas de Dawkins y su incesante lucha contra los irracionales que buscan argumentar a favor del creacionismo y el diseño inteligente.

Post vía Solo Historias:

Der Spiegel publicó esta entrevista a Richard Dawkins con ocasión de la publicación en alemán de su último libro, The Greatest Show on Earth. Dawkins dice que este libro está dirigido para la gente que está sobre la barda que divide el creacionismo y la teoría de la evolución, porque ofrece evidencia para esta última.

Aquí hay un fragmento clave:

There was a time when people thought the world was flat. Then it became a hypothesis that the sun was the center of the universe, and then there was the hypothesis that even the sun was not the center of the universe. In the ordinary language sense of the word “fact,” is it a fact that the earth orbits the sun and the sun is part of the Milky Way galaxy. There’s never a hard and fast line when something ceases to be a hypothesis and becomes a fact. You realize with hindsight, that something has become a fact. Philosophers of science, of course, will say that nothing ever becomes a true fact, that everything is just a hypothesis that can never be adequately proven and that we could all wake up one day and discover that everything was just a dream. But in so far as the general public ever uses the word fact, evolution is one. Richard Dawkins

El paralelo con la evolución de la astronomía es bastante fuerte porque en ambos casos la oposición a hechos demostrados proviene de la Iglesia.

La frase Eppur si muove (Y sin embargo, se mueve), que se le atribuye a Galileo Galilei, fue pronunciada luego que éste fuera obligado a abjurar la teoría heliocéntrica por la presión de la Iglesia Católica.

La historia de Hipatia de Alejandría (sobre todo como la relatan en Ágora, que es una versión “novelizada” de la misma) es más impactante, porque ella prácticamente había llegado al punto que Kepler no re-descubrió sino hasta el siglo XVII y porque además fue asesinada.

Estos son apenas dos casos de por qué, aunque en cierto momento la verdad pueda ser controlada por un censor con tanto poder como la Iglesia, defender la verdad es la mejor apuesta a largo plazo.

Hoy, día de Martin Luther King Jr.


El día de hoy, 17 de enero, se conmemora el día de Martin Luther King Jr que en un célebre discurso aseguró que aspiraba a un mundo en el que el racismo no existiese:

“Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad. (…)” Martin Luther King (discurso completo)

Luther King fue un célebre pastor estadounidense de la iglesia bautista que jugó un papel de importante liderazgo durante la década de 1960 en la lucha de los Movimientos por los derechos civiles en los Estados Unidos.  Antes de 1960 y no más de 50 años atrás, la segregación racial en ese país impedía a los afroamericanos gozar de los derechos que otorgaba la Constitución estadounidense plenamente. (para conocer más sobre el tema ver Painter, Nell Irvin. The History of White People. W. W. Norton & Company; 1St Edition edition (March 15, 2010).

Sin embargo, 48 años han pasado y aún hay lugares en el mundo en el que la práctica de segregación, discriminación legal, esclavitud y genocidio aún son practicadas.  Para acabar con esto, será necesario que no sólo conozcamos cuáles son los derechos del hombre y exijamos a nuestros representantes que los respeten.  Sino qué, también, comprendamos que el concepto de raza no es aplicabable para describir a grupos poblacionales des seres humanos.  Es necesario que eduquemos a quienes suelen cometer este error y los eduquemos.  Los seres humanos pueden ser agrupados correctamente en etnias en base a sus prácticas culturales, de comportamiento, lingüística o religiosas.

También, es  fundamental que la práctica de los gobiernos para legislar políticas y programas que se sustentan en la discriminación positiva sean eliminadas.  La discriminación positiva (también conocida como acción afirmativa) se fundamenta en el reconocimiento de que “no todos los seres humanos somos iguales en términos de grupo” y por lo tanto deben ser tratados de manera diferente.  Así, ellos apoyan que se realicen programas y legislación que favorezca a ciertos grupos en términos culturales y sociales.  Desafortunadamnete, la discriminación positiva rápidamente se vuelca en contra de sus intereses (y los de todos) y sólo permite la violación de los derechos individuales en favor de un grupo particular de personas.

El mismo año en que Martin Luther King Jr. diese su discurso “Tengo un sueño” la lucha de los movimientos civiles interesaba a muchas personas que creían en la búsqueda de la felicidad y en la educación en una filosofía de vida que permitiese a todos los seres humanos buscar la paz y vivir como hermanos.

Al respecto, en un discurso también en el año 1963, la filósofa objetivista Ayn Rand dijo que,

“El racismo es la forma más baja y groseramente primitiva de colectivismo. Es la idea de atribuir significado moral, social y político al linaje genético de una persona, la noción de que los rasgos intelectuales y caracterológicos de un hombre son producidos y transmitidos por la química interna de su cuerpo.”

No olvidemos el trabajo que estas personas hicieron.  Defendamos nuestros derechos y soñemos también que en un futuro cercano viviremos en un mundo en el que nuestros hijos no serán juzgados por su color de piel sino por sus logros y triunfos.

¡Enhorabuena!

La raza, el racismo y el capitalismo


“El racismo es la forma más baja y groseramente primitiva de colectivismo. Es la idea de atribuir significado moral, social y político al linaje genético de una persona, la noción de que los rasgos intelectuales y caracterológicos de un hombre son producidos y transmitidos por la química interna de su cuerpo.” Ayn Rand en la obra “La virtud del egoísmo”

El término raza surgió en su contexto moderno en el siglo XVII para distinguir entre grupos de seres humanos que se creyó compartían características hereditarias físicas.  Esta segregación se popularizó conforme se expandieron los imperios europeos (británica, española, francesa y danesa) y sirvió inicialmente para distinguir entre los grupos de seres humanos que habían sido esclavizados y el de los esclavistas.  Con el paso del tiempo, el término se amplió para distinguir no sólo entre los grupos de esclavos, sino también para incluir distintos “grados” de “blancura” y civilización superiores.

Ya en el siglo XVIII la práctica de distinguir entre distintas “razas de gente blanca” se había generalizado y surgieron prejuicios contra grupos étnicos que culminaron en el siglo XIX con los trabajos de darwinistas sociales como Herbert Spencer, Thomas Malthus, William Graham Sumner y Francis Galton (Galton fundó la eugenesia), entre otros.  Así, el término raza se empezó a utilizar para no sólo distinguir entre supuestos arbitrarios respecto a características hereditarias de grupos específicos sino también, para distinguir entre características de superioridad genética evolutiva a ciertas razas por encima de otras.

La eugenesia, la filosofía social que planteaba intervenir grupos raciales para mejorar rasgos hereditarios específicos se popularizó y no fue sino hasta en el siglo XX que sus planteamientos se comprobaron erróneos y arbitrarios.  Muchos continuaron defendiendo estas populares ideas y su ominosa culminación se evidenció con el horroroso genocidio de judíos, gitanos y otros grupos segregados en base a prejuicios raciales durante la Segunda Guerra Mundial.

La evidencia científica ha demostrado (ver bibliografía sugerida) que los seres humanos poseemos características hereditarias físicas que nos hacen únicos como individuos (color de pelo, tamaño de órganos, color de piel, sensibilidad a ciertas enfermedades, entre otros) pero que es imposible segregar a la especie en subdivisiones “raciales” que comparten características hereditarias comunes (en biología, los seres humanos somos clasificados como miembros de la especie homo sapiens).

En conclusión, utilizar el término “raza” para referirse a grupos específicos de personas es incorrecto y arbitrario.  Su uso tiene la intención de segregar dentro de nuestra especie en base a evidencia científica que no existe y es por lo tanto inconcebible su uso en ninguna conversación racional y objetiva.  En un sistema social y político racional sería imposible identificar entre distintos grupos raciales pues los mismos no son consecuencias de la herencia biológica que comparten y el término adecuado a utilizar es el de grupos étnicos o etnias.

Las etnias son poblaciones de “miembros que se identifican entre ellos, normalmente con base en una real o presunta genealogía y ascendencia común, o en otros lazos históricos. Las etnias están también normalmente unidas por unas prácticas culturales, de comportamiento, lingüística o religiosas comunes.”[1]

Más información y literatura sugerida:

      La milagrosa reforma constitucional latinoamericana


      Durante mucho tiempo se ha gestado en América Latina movimientos civiles de protesta organizada que reclaman una reforma constitucional para resolver problemas enraizados en el sistema de gobierno.  Sin excepción, los países latinoamericanos se han caracterizado, en mayor o menor medida, por la captura del gobierno por corruptos mercantilistas que comercian con privilegios al disponer de poder sin pesos y contrapesos fuertes. Así, la reforma constitucional es en apariencia el sistema más fácil y sencillo para “solucionar” la debilidad institucional por la que se caracterizan.

      Sin embargo, es necesario dejar a un lado la postura constructivista del Estado para comprender que el mismo es el producto y/o resultado de la evolución social de cada nación, pueblo y territorio específico.  La imposición de un sistema de gobierno occidental mezclado con el comercio de privilegios y una estructura mercantilista no es nuevo.  Existe desde hace más de 400 años y no habrá ninguna manera de modificarlo.  Es necesario que los miembros de cada sociedad tomen acciones asertivas y progresivas que lentamente permitirán cambiar y quizás, incluso, mejorar los débiles sistemas de gobierno latinoamericanos.

      La historia, sabia consejera, nos deja estas palabras del Libertador de América del Sur, Simón Bolívar, para que comprendamos cómo después de casi 200 años nuestras sociedades aún no han evolucionado.

      Por favor, lean con calma el siguiente texto y tan sólo reemplacen la palabra “Americanos” por la de “ciudadanos, pueblo o votantes” y  la palabra “españoles” por “mercantilistas, privilegiados, corruptos, oligarcas”.   Al hacer esto comprenderán de las palabras de un sabio ya desparecido lo que ocurre en nuestras sociedades desde hace mucho tiempo más del que tenemos nosotros de estar vivos.

      Los americanos, en el sistema español que está en vigor, y quizá con mayor fuerza que nunca, no ocupan otro lugar en la sociedad que el de siervos propios para el trabajo, y cuando más el de simples consumidores; y aún esta parte coartada con restricciones chocantes […]; en fin, ¿quiere Vd. saber cuál es nuestro destino?, los campos para cultivar el añil, la grana, el café, la caña, el cacao y el algodón, las llanuras solitarias para criar ganados, los desiertos para cazar las bestias feroces, las entrañas de la tierra para excavar el oro que no puede saciar a esa nación avarienta. […] Estábamos, como acabo de exponer, abstraídos y, digámoslo así, ausentes del universo en cuanto es relativo a la ciencia del gobierno y administración del estado. Jamás éramos virreyes ni gobernadores, sino por causas muy extraordinarias; arzobispos y obispos pocas veces; diplomáticos nunca; militares, sólo en calidad de subalternos; nobles, sin privilegios reales; no éramos, en fin, ni magistrados, ni financistas y casi ni aun comerciantes; todo es contravención directa de nuestras instituciones.

      Tan negativo era nuestro estado que no encuentro semejante en ninguna otra asociación civilizada, por más que recorro la serie de edades y la política de todas las naciones. Pretender que un país tan felizmente constituido, extenso, rico y populoso, sea meramente pasivo, ¿no es un ultraje y una violación de los derechos de la humanidad?