Crecimiento, inflación y ciudades fantasmas de la economía de China


Nuevos edificios en construcción siguen apareciendo alrededor de edificios desocupados durante años en toda China

El crecimiento económico de la República Popular de China se ha mantenido en los últimos años con asombrosos niveles de crecimiento de su Producto Interno Bruto del 10% anual.  Así, es de suponer que la República Popular de China (CHN) y sus ciudadanos son un país cada vez más rico que ha aprovechado las dádivas del libre mercado, la competencia y la producción en masa para las masas.

Sin embargo, esta producción de riqueza se ha mantenido en niveles muy superiores a los del resto del mundo (en especial luego del 2008) sólo con la inversión del gobierno Chino en el desarrollo de grandes complejos industriales y ciudades que han creado millones de empleos para crear la burbuja de bienes raíces más grande de la historia de la humanidad.  El crecimiento de la República Popular de China como en cualquier otra economía mixta del planeta se ha mantenido creciendo sólo en detrimento de sus ciudadanos y favoreciendo en desarrollo de una multimillonaria elite alrededor del Partido Comunista Chino.

¿Y cuál es esa burbuja?

Es una burbuja de 64 millones de hogares desocupados y de un exceso crediticio (o de movilidad) en la provisión de dinero para invertir en obras de infraestructura que fue creada por orden del gobierno de la CHN para alcanzar sus metas de crecimiento económico. Este exceso crediticio inició con excedentes de capital acumulados por las exportaciones chinas que necesitaban salidas para invertirse y, en ausencia de un verdadero libre mercado, surgen fenómenos de inversión y recalentamiento económico dirigidos por el gobierno central que busca detener la inflación con métodos artificiales.

Ciudades enteras de millones de habitantes fantasmas han surgido en los últimos 15 años a lo largo y ancho de China en respuesta a órdenes del gobierno central y es de suponer que nunca serán ocupadas.  El gobierno de CHN ha creado una burbuja que acabará con todas la definiciones previas de lo que una burbuja de bienes raíces es.

Para algunos economistas, una burbuja económica de bienes raíces es el resultado de una caída de los precios superior al 20%.  Otros establecen que una burbuja es el resultado de la caída de ventas en el mercado inmobiliario de un 20% – 30%.  En CHN la demanda de hogares no es ni siquiera cercana al 20% de la oferta disponible de millones de nuevos hogares, tiendas y edificios y la población sigue siendo en su mayoría muy pobre.  Ni siquiera en los próximos cinco años lograrán ocupar un 20% más de esos 64 millones de unidades fantasmas.

Sin duda, la República Popular de China nos sorprenderá tarde o temprano cuando esta burbuja explote y quienes suponen que China sería “la economía del futuro” comprenderán cuan equivocados se encontraban.  Lamentablemente, esta burbuja seguramente arrasará con las economías de todo el mundo.

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Visiones cristianas sobre el dinero y la riqueza


“A lo largo de los siglos ha habido hombres que han dado pasos en caminos nuevos sin más armas que su propia visión. Sus fines diferían, pero todos ellos tenían esto en común: su paso fue el primero, su camino fue nuevo, su visión fue trascendente y la respuesta recibida fue el odio. Los grandes creadores, pensadores, artistas, científicos, inventores, enfrentaron solos a los hombres de su época. Todo nuevo pensamiento fue rechazado. Toda nueva invención fue rechazada. Toda gran invención fue condenada. El primer motor fue considerado absurdo. El avión imposible. El telar mecánico, un mal. A la anestesia se la juzgó pecaminosa. Sin embargo, los visionarios siguieron adelante. Lucharon, sufrieron y pagaron por su grandeza. Pero vencieron.”  Howard Roark en El Manantial

Durante siglos los hombres creativos han sido considerados enemigos públicos.  Los creadores, los empresarios y comerciantes desde tiempos inmemorables han sido tratados como una clase de seres humanos distinta e inferior.  El trabajo y el lucro ha sido considerado por muchos como inmoral y deleznable.  Crear riqueza y hacerse rico fue considerado por la religión cristiana como un pecado.  Tal ha sido la antipatía de la religión cristiana por el genio creativo que en los escritos bíblicos se narra como Jesucristo, el hijo del dios cristiano enviado a la tierra, ennobleció la vida en pobreza y el altruismo irracional.

Imágenes que narran esta visión del hombre creativo en la sociedad occidental podrán verlas en la exhibición en línea que la Universidad de Harvard ha publicado con el nobre Coin and Conscience: Popular Views of Money, Credit and Speculation (Moneda y conciencia: opiniones populars sobre el dinero, el crédito y la especulación).

La exhibición online cuenta con un catálogo de la Biblioteca Baker de la Harvard Business School con más de 1,000 imágenes grabadas en madera, litografías y otras publicaciones del siglo XVI al XIX.  Entre los artistas que trabajaron las imágenes se encuentran Breughel, Goltzius, Rembrandt, Hogarth y Gillray.

El catálogo está dividido en las siguientes categorías:

  • opiniones sobre las tasas de cambio, bancos, tesoros,
  • retratos de banqueros y financistas,
  • sátiras políticas, finanzas nacionales e impuestos,
  • imágenes de prestamistas, avaricia, corrupción, pobreza, caridad y antisemitismo,
  • imágenes sobre la especulación y el crédito

La mayoría de las imágenes tienen una importante influencia del pensamiento cristiano respecto al lucro y a la creación de riqueza en este mundo terrenal. En el cristianismo se ha considerado que el lucro es pecaminoso y la creación de riqueza una falta moral contra la que consideran la “virtud de la pobreza”.  Muchos han sido los movimientos que han intentado re-escribir la historia de la relación entre la creación de riqueza y la actividad empresarial con el pensamiento cristiano.  Sin embargo, para estas personas es imposible borrar la historia que contradice todos y cada uno de sus argumentos.  Los invitamos a visitar el sitio web para conocer algunos de los prejuicios que por más de 4 siglos se han permeado en la sociedad occidental.