El final de “La rebelión de Atlas”


I used to question Mike’s endless reading of fiction, wondering what notions he was getting. But turned out he got a better feeling for human life from stories than he had been able to garner from facts; fiction gave him a gestalt of life, one taken for granted by a human; he lives it. Besides this “humanizing” effect, Mike’s substitute for experience, he got ideas from “not-true data” as he called fiction. (Robert A. Heinlein, “The Moon Is a Harsh Mistress”)

La semana pasada me topé en una red social con una conversación muy interesante sobre el final de “La rebelión de Atlas”. Una de las cosas que llamó mi atención es la idea de uno de los personajes involucrados en el diálogo de que no se puede tomar “en serio” las idea de un libro de ficción puesto que son ficción. Yo considero que la ficción es importante en la vida del ser humano porque si no podemos imaginar cómo puede ser algo, ¿cómo vamos a llevarlo a cabo? Les comparto la discusión, cada intervensión está copiada textual; sin embargo, omití los nombres de los involucrados y las intervenciones de otras personas.

Persona 1: “La rebelión de Atlas” tiene buenos pasajes. Al final es una obra de ficción que tiene un final ridículo. Me da pena que haya personas que sustenten sus consideraciones éticas y antropológicas en un libro de ficción. El libro sirve para mostrar el poder creeativo de la fuerza individual, pero de eso a formar un código moral hay una gran diferencia.

Rand tiene algo bueno: transmite de forma muy clara informaciones que muestran cómo la injerencia burocrática puede entorpecer la actividad económica. En ese sentido, el libro es interesante. El problema es que ofrece una visión ética y antropológica mutilada, que, además, tiene un final ridículo (los productivos se aíslan de la sociedad y se van a fundar su mundo perfecto). Y lo más peligroso, algunos lectores elevan la obra a la categoría de libro de culto.

Creo que la obra tiene buenos discursos y argumentos; pero muestra personajes planos, lineales y robóticos. Son poquísimas las transformaciones personales (la del policía apodado “la niñera”, la de la cuñada de Taggart que comprende muy tarde…). Los niños y los ancianos quedan prácticamente fuera. De las más de 1100 páginas de la novela, sólo unas 3 hablan de los niños. Digamos que presenta una visión del ser humano que para mí es muy incompleta.

Persona 2: interesante opinión sobre el final. Me imagino entonces, que también el Éxodo del pueblo de Israel, el éxodo de los puritanos que fundaron colonias en America, el éxodo de cerebros de la Inglaterra socialista pre-Thatcher, la separación de las colonias americanas de la Gran Bretaña y fundación de los Estados Unidos Americanos son todos ridículos, ya que son ejemplos del mismo principio: los productivos se aíslan de una sociedad que los explota y acosa y se van a fundar su mundo perfecto o a buscar uno mejor. Así me imagino que las propuestas de fundar Free Cities, o Charter Cities, o Leapfrog Cities, también han de ser ridículas. Y lo que originó las facultades de Arquitectura de la UFM y Landívar también fue ridículo, ya que estas surgieron por negociaciones de un grupo de estudiantes, (más de la mitad), de la antigua facultad de Arquitectura de la San Carlos, que no estábamos de acuerdo con aprender marxismo, que era lo que pretendía la guerrilla que se apoderó de la dirección de esta última. Sigue leyendo

“Para decir yo te amo, primero hay que saber decir Yo”


Quise compartir este video con algunas ideas de Ayn Rand sobre el amor; porque el amor es una de esas cosas que necesitamos, pero en nuestra búsqueda de él podemos olvidar que no se trata de encontrar a alguien que nos necesite, a quien necesitemos, que nos ate o a quien atemos, que nos haga felices. Antes debemos ser felices por nosotros mismos y luego podremos compartir nuestra felicidad.

 

Tres códigos morales para elegir


Un código moral es el conjunto de valores que guían las acciones y decisiones de las personas, dichas acciones y decisiones determinarán el curso de sus vidas. Cada individuo tiene un código de valores propio, en algunos casos éste fue heredado de las personas a su alerdedor, como su familia, profesores, amigos; y en otros, ha sido elegido después de un proceso racional. No es sencillo elegir nuestro código moral, en especial si no tenemos claro qué implican muchos de los códigos que rigen la vida de las personas a nuestro alrededor. Stephen Hicks plantea que es posible reducir los grupos a tres códigos morales básicos:

Por Alberto MonttEl código de los guerreros:

Para los guerreros el valor del trabajo es bajo, puesto que viven de la conquista y el saqueo. Son predadores que piensan en términos de cazadores-recolectores y establecen relaciones de ganar-perder. Cuando un guerrero se encuentra con alguien más débil, le quitará lo que quiera por medio del uso de la fuerza. Cuando se encuentre con alguien más fuerte, deberá perder lo que tiene, así que los guerreros viven todo el tiempo a la defensiva, puesto que no deben perder lo que han ganado. No piensan en construir, piensan en vivir de lo que otros han construído, sus planes siempre son a corto plazo.

Por Quino

 

El código de los monjes: 

Para los monjes el valor del trabajo es bajo, puesto que viven de y para la caridad y el sacrificio. Son altruistas y sus relaciones están establecidas en términos de perder-ganar. Los monjes se resignarán a entregar lo que tengan. No piensan en construir, viven de lo que otros construyen, sus planes son a largo plazo, en muchos casos para tener una recompensa después de la muerte.

 

Bryan LarsenEl código de los emprendedores:

Para los emprendedores el trabajo tiene un alto valor, viven de la producción y el intercambio. Son egoístas y sus relaciones están establecidas en términos de ganar-ganar. Los emprendedores no quieren iniciar el uso de la fuerza y buscan dar y recibir de forma justa. Piensan en construir y vivir de lo que construyen. Sus planes son a largo plazo para una vida plena en esta tierra. Comprenden que tenemos una gran capacidad racional, aunque ésta tiene límites. Saben que vivimos en un mundo que tenemos que adaptar y usar para sobrevivir. Los cazadores-recolectores lo ven como un mundo de recursos limitados, los emprendedores saben que los recursos no son lo mismo que los materiales que necesitan para transformar su entorno.

Entender las diferencias entre estos tres códigos nos ayuda a entender un poco mejor cómo funciona nuestro mundo, por qué algunos siempre están preocupados de que venga alguien a quitarle su sitio, sus cosas. Por qué algunos piensan que debe haber una entidad superior que les diga qué hacer y los defienda de los otros saqueadores. Los dos primeros códigos representan un universo malévolo, el tercero presenta uno benévolo, donde el respeto al individuo y la responsabilidad son las bases de la convivencia pacífica y la libertad.

 

 

 

 

 

Club de lectura de “La rebelión de Atlas”. Segunda reunión


Comparto algunos de los temas y  preguntas que tratamos durante la segunda reunión de discusión:

  • Terminamos de leer la primera parte del libro. El final de “La no contradicción” nos dejó muchas más preguntas que respuestas. Seguimos discutiendo sobre Francisco d’Anconia, su cambio y la contradicción entre lapersona que era y la persona en quien se convirtió. En una conversación con Dagny nos dio una clave que debemos tener en cuenta para el resto de la historia “las contradicciones no existen. Cuando pienses que te encuentras frente a una contradicción, revisa tus premisas. Siempre encontrarás alguna equivocada.”
  • Si a contradicciones vamos, también nos topamos con la necesidad de aclarar algunos términos que aparecen en la novela. Con el fin de hablar el mismo idioma con la autora, les copio las definiciones que ella le da a esos términos.
  •  Benevolencia y altruismo: ¿cuál es el código moral del altruismo? El principio básico del altruismo es que el hombre no tiene derecho a existir por sí mismo, que el servicio a los demás es la única justificación de su existencia y que sacrificarse es su principal deber, virtud y valor moral. No hay que confundir altruismo con amabilidad, buena voluntad, o respeto por los derechos de otros. Estas no son causas primarias sino consecuencias, las cuales, de hecho, el altruismo hace imposibles. La causa irreducible del altruismo, la base absoluta, es el auto-sacrificio, lo que significa: la auto-inmolación, la abnegación, la negación de uno mismo, la auto-destrucción; es decir, el yo como criterio del mal, y el no-yo [lo desprendido, lo desinteresado, lo altruista] como criterio del bien.
  • Virtud: valor es aquello por lo que uno actúa para conseguir y/o conservar. Virtud es la acción por medio de la cual uno consigue y conserva ese valor. Sigue leyendo

Ayn Rand y Aristóteles: el egoísmo como justa medida


En este video Warren Orbaugh explica qué es el justo medio para Aristóteles y Rand, y cómo se relaciona esa idea con el egoísmo racional.

Productores versus Expropiadores


Quienes leyeron la profética novela “La rebelión de Atlas” escrita por Ayn Rand hace más de 50 años seguramente conocen las razones que están detrás de la crisis de deuda en Estados Unidos.  También, quienes leyeron ya la novela, conocen el preocupante desenlace de los eventos y lo que ocurre con Estados Unidos cuando sus líderes y ciudadanos continúan viviendo bajo el mismo código de valores. El preocupante final se centra en el colapso industrial de Estados Unidos y en la lucha entre productores y expropiadores. Luego, el mundo caería como un juego de domino.

¿Qué caracteriza a un productor?

En su novela, Ayn Rand enfatizó el rol que tienen el egoísmo racional y la benevolencia en las actividades que realiza un productor.  Según Rand, el productor búsqueda su felicidades y prosperidad mediante la creación de bienes y servicios que intercambiará en base al consentimiento mutuo (el pilar de los contratos). Ellos, los productores, son quienes ponen el valor agregado en la productividad de sus actividades y quienes se enorgullecen de sus logros.  Los productores quieren y buscan establecer un sistema de gobierno que proteja sus vidas, su libertad y  su propiedad (un gobierno minárquico o mínimos) y exigen que el gobierno se remita a cumplir esas labores sin extender su tamaño o áreas de influencia.

¿Qué caracteriza a un expropiador?

Los adjetivos: empresario corrupto, capitalista rapaz, productor impune y político con privilegios son anti-conceptos que utilizamos erróneamente para definir el caracter moral de un individuo “productor” que realiza actividades inmorales (ie. corruptas, rapaces, impunes, etc.). Por este motivo, Ayn Rand en sus obras de ficción y no ficción, reemplaza todos estos anti-conceptos por el que consideró era el adjetivo más adecuado: expropiador.  Así, un individuo que se llamase a sí mismo “empresario” no podría sostener su argumento cuando alguien demostrase que utilizaba privilegios políticos, engaños inmorales o violaba contratos para conseguir sus metas.  Este individuo era en realidad un expropiador pues su código moral estaba fundamentado en el irrespeto a la propiedad, derechos y vida de otras personas con tal de conseguir sus metas.

Los expropiadores quieren (en mayor o menor medida) que el gobierno proteja sus vidas, su libertad y propiedad a costa de los más ricos (de quienes creen merecen un pago).  Es de su opinión que los productores al tener más riqueza le han quitado a la sociedad más cosas; por este motivo, consideran que es su obligación y deber pagarle a cambio a la sociedad y ser responsables con ella.  Los expropiadores no creen que los seres humanos podemos ser benévolos si así lo deseeamos y por eso, consideran que el altruismo es el único mecanismo que tiene la sociedad para obligar a los productores a ser “morales”.

Para comprender la actual crisis moral, económica y jurídica de los países occidentales es indispensable distinguir entre ambas personalidades y el código de valores detrás de ellos.  Desarrollar habilidades (ser conscientes) de estas diferencias filosóficas no debería de ser tan difícil siempre y cuando estemos dispuestos a ser objetivos y racionales.  Es necesario que todas las personas productivas empecemos exigiendo a cada uno de los políticos electos en puestos de poder que respeten el derecho de los individuos a buscar su felicidad y los frutos de su labor.  Cualquier discurso re-distribuidor que contemple el uso de la propiedad ajena debe ser condenado y considerado inmoral.

La solución no está en ningún sistema de gobierno nuevo; sino en el establecimiento de sistemas basados en n código ético objetivo que nos permita buscar la felicidad.  Solo así podrán los productores en Occidente construir un mejor futuro.

Atlas se está rebelando!

Madoff y los terribles


Estamos en el siglo XXI y me parece que cada vez que abro los periódicos soy parte de una novela de ficción,

“En los antiguos tiempos (decía el libro de texto) antes de la gloriosa Revolución, no era Londres la hermosa ciudad que hoy conocemos. Era un lugar tenebroso, sucio y miserable donde casi nadie tenía nada que comer y donde centenares y millares de desgraciados no tenían zapatos que ponerse ni siquiera un techo bajo el cual dormir. Niños de la misma edad que vosotros debían trabajar doce horas al día a las órdenes de crueles amos que los castigaban con látigos si trabajaban con demasiada lentitud y solamente los alimentaban con pan duro y agua. Pero entre toda esta horrible miseria, había unas cuantas casas grandes y hermosas donde vivían los ricos, cada uno de los cuales tenía por lo menos treinta criados a su disposición. Estos ricos se llamaban capitalistas. Eran individuos gordos y feos con caras de malvados.” Orwell, George. 1984.

Y desafortunadamente esta descripción de la sociedad occidental que estaba inspirada en algunas de las ideas que sostienen el sistema capitalista parece predominar entre las capas de ignorantes y nefastos intelectuales colectivistas. Tan sólo hay que ver el curso que ha tomado la historia de Bernard Madoff para notar como ha sido satanizado por las masas colectivistas. Madoff supera por mucho al Ebenezer Scrooge que Dickens y Disney se encargaron de mercadear con tanto éxito por más de 150 años. Y me asusta notar que, a pesar de que sea culpable de las estafas millonarias, el discurso utilizado por los analistas y los medios de comunicación es abrumadoramente altruista y colectivista.

Capitalism vs Socialism

Ahora todos los empresarios son tildados de monstruos que se aprovechan de los pobres. Los empresarios son rechazados debido al materialismo egoista implícito en sus empresas y sus deseos de generar riqueza son rechazados por los altruistas.

Pocos nos atrevemos a pensar y razonar, y nos critican por eso. Ahora todos aceptan creer que los capitalistas son los causantes de los males que padecen los ignorantes. Los ricos y “sucios” capitalistas son vistos como crueles amos que se aprovechan de los desgraciados.

Pero no es demasiado tarde y todavía estamos a tiempo de corregir nuestro camino.

Si quieren comprender el trasfondo filosófico de la historia de Madoff y del odio que por el capitalismo sienten los hombres les recomiendo leer este libro: Why Businessmen need Philosophy.