Las ciudades del Futuro y el futuro del planeta Tierra


Esta semana tuvo lugar la convención internacional Free Cities en Roatán, Honduras.  La Convención contó con la participación de académicos y empresarios que buscan conocer cuáles son las mejores ideas (el sistema social ideal) y los medios idóneos (innovaciones tecnológicas) para fundar ciudades en las que se mejoren las condiciones de vida de todos los habitantes.

Al respecto muchos han hecho ya propuestas de diseño y construcción para crear ciudades sostenibles, ecológicas y sofisticadas que permitan elevar las condiciones de vida de todos sus habitantes y esto me recuerda a un concurso realizado por
The History Channel en el que arquitectos y diseñadores debieron crear la ciudad del futuro.  El objetivo del concurso fue diseñar una imagen de lo que podrían llegar a convertirse las ciudades de Los Angeles, Nueva York y Chicago en los próximos 100 ó 200 años.

Sin embargo, muy pocos son quienes se han atrevido a proponer cuál es el sistema social idóneo que debería regir en estas ciudades.  Por eso, nuestro trabajo ha sido continuar divulgando las ideas del capitalismo como el único sistema social que permitiría el establecimiento de una sociedad de hombres libres y responsables. Enhorabuena por estas propuestas de “un mundo mejor”.

VIDEO: The City of the Future Winners and proposals at the History Channel Contest.

Es importante hacer notar que el concurso buscaba que los participantes se fijaran no sólo en el presente sino en la historia de las ciudades, sus habitantes, su cultura y oportunidades de desarrollo.

La propuesta de los participantes ganadores fue la que demostró de manera más eficiente cómo podían los seres humanos adaptarse a los inminentes y constantes cambios climáticos, geográficos e hidrográficos que ocurren en nuestro planeta.

¿Acaso no es esta una mejor propuesta que intentar detener el mundo?

VIDEO: Los Angeles 2106

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¿Cómo hacer la ciudad modelo en Honduras una copia del éxito de Japón?


La fundación de la ciudad modelo en Honduras ha llamado la atención de muchos. No han tardado las propuestas y comentarios de quienes buscan replicar e imitar las acciones tomadas por los países asiáticos y emplearlas en América Latina. Sin embargo, algunas ideas de determinismo cultural y universalismo etnocentrista pueden no funcionar. Tal es el ejemplo de quienes dicen que esta ciudad modelo en Honduras”podría llegar a ser como Japón”.

La única forma en que los latinoamericano podemos ser Japón es empezar a comer sushi, vestir kimonos y entronizar al primer payaso que encontremos como emperador. La pregunta de ¿Cómo podemos ser como Japón o como cualquier otro país asiático? es muy común en nuestro país y en los comentarios de quienes han dicho que han viajado hasta allá o de quienes tienen el Discovery Channel.

Sin embargo, suponer que podemos convertir nuestros países en Japón o en algo parecido es ilógico cuando ni siquiera existen vías férreas modernas y consideramos que un símbolo de riqueza es tener un automóvil grandote de doble cabina y otros cuatro vehículos parecidos; cuando creemos que vivir seguros y cómodos es tener una casa rodeada de murallas y policías en las garitas; cuando nuestros semáforos son sentimentales y deciden de vez en cuando no funcionar; cuando tener una empresa suele ser un sueño de casi un año de duración tan sólo para lograr su creación; cuando en el gobierno nos ponen a todo pulmón “el rey Quiché” y aparecen todos los disfraces típicos en un patético augurio de que nuestro gobierno será multicultural y plurilingüe; cuando no sabemos hablar japonés, vestir japonés, vivir como japonés y pensar como japonés y sólo usamos productos hechos en China Continental.

Qué les parece si mejor nos preguntamos ¿Qué podemos aprender de Japón? ¿Qué valores hay detrás de la filosofía de vida de los japoneses que podrían sernos útiles? ¿Qué instituciones han funcionado en ese país asiático y cuáles no? Pensar de esta manera podría hacer realidad el sueño de esta ciudad modelo y de muchas otras que surgirían en distintos países latinoamericanos.

Fundarán ciudad modelo en Honduras


“Lo que necesitan los países pobres son reglas, gobierno y estabilidad jurídica y política, elementos que con gran frecuencia no se pueden obtener localmente por los defectos de las instituciones de los países más atrasados.” Paul Romer

Video: Paul Romer’s radical idea Charter cities.

  1. Versión en español de baja resolución archivo (11 MB).
  2. Versión en español en alta resolución archivo (128 MB).

El economista norteamericano Paul Romer visitó Honduras la semana pasada para proponer al gobierno el establecimiento de un área de aproximadamente 1,000 kilómetros cuadrados en la que se establecerá una Ciudad Modelo con administración autónoma.  La reunión contó con la presencia de políticos y empresarios nacionales y extranjeros en la en la sede del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE). La propuesta de una Ciudad Modelo o Ciudad Moderna, está basada en las exploraciones realizadas por académicos que propone el establecimiento de la que sería una “zona territorial regulada por sus propias reglas para atraer inversión, generar empleo y gestionar sus específicos sistemas de salud y educación, además de promover el desarrollo tecnológico de punta”, según informó el Presidente del Congreso hondureño, Juan Orlando Hernández, a los medios.

A grandes rasgos, la fundación de Ciudades Modelo se basa en zonas autónomas con territorios regulados bajo una Carta Constitutiva o Ley General por la cual se administra el territorio y que se fundamenta en la libertad de comercio, la defensa de los derechos individuales y la protección de la propiedad privada.  Estas cartas, varían de acuerdo a los intereses de los ciudadanos de las Ciudades Modelos y el espectro de intervención gubernamental y el sistema de gobierno que regula la misma varía.  Así, algunos ejemplos de territorios semiautónomos y autónomos que han existido son la ciudad de Lübeck, Dubai, Hong Kong, Singapur, Adís Abeba, más de 100 ciudades en el estado de California, entro otros ejemplos célebres.

La propuesta de crear una Ciudad Modelo en Honduras, busca establecer la primera ciudad en la historia de la humanidad que goce verdaderamente de libertad económica para generar empleos, independencia del gobierno en la generación de riqueza y libertad de los ciudadanos para crear riqueza.  De ser exitosa la propuesta, los proponentes estiman que la Ciudad convertiría al país centroamericano en uno de los territorios más ricos del mundo y se convertiría en la Perla del Oeste.

La libertad económica y la independencia del gobierno central ya ha sido experimentada en Centro América con resultados muy exitosos.  Desde 1914 el Canal de Panamá ha sido gobernado con independencia del gobierno central panameño y en los últimos años se han generado más de 45,000 millones de dólares en concepto de peaje.  El territorio de Canal será ampliado para poder suplir la demanda de 40% más mercancías de las actuales en las vías marítimas que unen el Atlántico con el Pacífico.

Más información la pueden encontrar en:

En la República Popular de China, mi casa es la casa del gobierno


via: dcmaster en Flickr.com

Tal y como ocurre en casi todas las naciones occidentales que viven bajo sistemas económicos mixtos, el gobierno es el único cuerpo organizado que actua con el apoyo de la ley para regular el intercambio comercial entre sus ciudadanos.  Así, el gobierno establece qué, cuánto y cómo los ciudadanos de un país pueden ejercer su actividad económica en aparente libertad.  En Estados Unidos, los ciudadanos pagan impuestos sobre el comercio que realizan; en América Latina, los países realizan comercio internacional bajo tratados regulados que les impiden comerciar en total libertad; en Europa, los ciudadanos son forzados a utilizar una única moneda de intercambio y a pagar por los déficits fiscales de otros países miembros de la Unión Europea.  En resumen, todos los gobiernos democráticos de Occidente y muchos otros que no lo son, siempre utilizan estrategias de control de la economía para desacelerar el crecimiento económico y redistribuir la riqueza de sus ciudadanos.

Recientemente, la República Popular de China, asombra al mundo con una nueva regulación.  El gobierno chino ha decidido poner una quota a la compra y venta de bienes raíces con la supuesta intención de frenar el “desmesurado” crecimiento de una “aparente” burbuja inmobiliaria.  Según salió publicado en un artículo de Forbes, el precio de las casas ha aumentado en algunas ciudades hasta incluso triplicarse, mientras que en Shangai y Shenzhen sólo ha aumentado un 50%.

Ahora, el gobierno Chino ha obligado a la banca a suspender los préstamos hipotecarios para personas que tuvieran dos ó más viviendas, y fiscalizará la entrega de préstamos hipotecarios a personas vs sus ingresos además de que deberán estar al día en los impuestos.

Tal parece que, según el discurso del gobierno chino, los culpables de una potencial crisis financiera que surgiría a partir de este boom de ventas inmobiliarias son los ciudadanos chinos y extranjeros que han estado comerciando en uno de los negocios que más crecimiento ha tenido en ese país.  Sin embargo, los verdaderos culpables se encuentran detrás de la regulación parcial que incentivó el gobierno chino desde años anteriores para promover artificialmente el endeudamiento de sus ciudadano y debido a la otorgación de créditos e hipotecas con intereses por debajo de valores de mercado.

De nuevo, es el gobierno el que aparentemente sale a la protección de sus ciudadanos tan sólo luego de que coarta su libertad, los condena de errores que no han cometido y los forza a obedecer a una dictadura que ahora les dirá en dónde podrán vivir y con quién.