¿Darte el pescado o enseñarte a pescar?


De hecho, ninguna de las dos, fue la respuesta de Carlos Miranda. Porque si tienes hambre y te doy el pescado, te estoy excluyendo del proceso de tu propia superación. Si te enseño a pescar, estoy decidiendo por ti cuál será tu medio de subsistencia, cuál será tu meta. El tema de su conferencia era emprendedurismo social y durante hora y media compartió con su audiencia ésta y otras ideas que me parecieron motivadoras y dignas de análisis.

El lema de Carlos es: “Never help: engage, enable, empower and connect” y esos cuatro conceptos son la base de su trabajo con relief 2.0, una organización de voluntarios que prestan ayuda a comunidades que se han visto afectadas por desastres naturales, y que se encarga de hacer que los procesos de ayuda sean más eficientes en la fase de entrega a las comunidades.

¿Cuál es la idea del emprendedurismo social? Básicamente, darle herramientas y asesoría a las personas para que creen empresas o proyectos que generen ganancias para fortalecer a sus comunidades y reactiven su economía. El punto clave no es darles un producto terminado para que lo usen, sino ayudarles a descubrir qué producto quieren crear y darles herramientas para que lleven a cabo sus propios proyectos. El primer paso para llevar a cabo este tipo de proyectos es reconocer que la gente de cualquier comunidad tenía un trabajo antes del desastre natural o que tiene habilidades para construir sus propias cosas. El primer paso es abandonar la idea de que “salvaremos” a la gente con nuestro proyecto, porque lo que haremos será recordarles que pueden salvarse a sí mismos.

Si uno tiene un proyecto para construir “viviendas dignas” y no deja que la gente que recibirá dichas viviendas participe de su construcción, se olvida de que la dignidad no está en los materiales que constituyen la casa, sino en el trabajo de quienes la habitarán. Cuando los miembros de una comunidad han pasado por el trauma de un desastre, no necesitan que los cuidemos al punto de hacerlos sentir que son refugiados. Necesitan ocuparse, comprender que son sobrevivientes y que pueden empezar de nuevo. Cuando las organizaciones de ayuda cuentan con la opinión de aquellos a quienes ayudarán pueden hacer un uso más eficiente de los recursos e impactar esa comunidad a largo plazo, no solo durante el tiempo que dure el estado de emergencia.

Una vez que las personas de la comunidad han sido incluidas en el trabajo, es necesario darles el poder de actuar y tomar decisiones, hay que dejarlos ser efectivos y asesorarlos para que encuentren su propio camino, para que aprendan a conseguir los recursos que necesitan. Cada una de las personas que hará trabajo voluntario en algún lugar debería preguntarse si el trabajo que está haciendo podría ser hecho por la gente de la comunidad y si esa ayuda que está prestando causará un impacto a futuro. Cuando una comunidad recibe las cosas básicas para sobrevivir y es excluida de trabajos como cocinar o repartir los víveres, va creyéndose que es una víctima que necesita que la ayuden todo el tiempo. Lo que entendí de la charla de Carlos, es que los voluntarios más que salvadores deberían actuar como facilitadores que le recordarán a las personas que son seres humanos útiles y responsables de su propio bienestar. La labor de un voluntario debería ser que la gente lo necesite por poco tiempo porque se recuperará pronto.

Si una comunidad está sumida en la pobreza, la única manera que tiene de superarse es creando riqueza. Sus proyectos no deben ser “sostenibles” deben ser rentables y quien ayuda debe comprender que aunque tenga más experiencia y conocimiento en muchos temas, solo las personas de la comunidad saben qué necesitan. Quizás nosotros queremos darles casas, una escuela o una clínica, pero ellos quieren hacer un salón de baile, ¿por qué deberíamos obligarlos a aceptar lo que decidimos que es mejor para ellos? ¿Qué pasaría si en el salón de baile hacen fiestas en las que cobran la entrada y esas ganancias sirven para proyectos comunitarios? Darles libertad de elegir y respetar sus ideas es la clave para que abracen el proyecto, para que se comprometan y participen. La caridad genera muerte, las empresas generan vida. Si queremos ayudar y dejar una huella en el mundo, no matemos al prójimo a base de hacerlo sentir inútil y de tomar decisiones por él, démosle la mano para que se levante y recordémosle cómo ser útil.

Otro gigantesco hoyo se traga casas en Guatemala. ¿A quién responsabilizamos?


VIDEO CON IMAGENES DEL HOYO EN GUATEMALA

En la ciudad de Guatemala, Guatemala un gigantesco hoyo de más de 60 metros de profundidad y 30 metros de ancho se tragó un edificio de tres pisos en el que funcionaba una empresa de confección de ropa.  El hoy continuará creciendo y los motivos de su formación son ya conocidos pues este es el segundo agujero que se abre en ese barrio de la capital guatemalteca.  El día 22 de febrero de 2007 un enorme hoyo de dimensiones similares a las de la siguiente fotografía se abrió a menos de 1 kilómetro de distancia.  Según demostraron los estudios, el hundimiento es el resultado de fallas en un recolector de aguas servidas que circula a lo largo de una franja recta por el sector.  El sistema de recolección de agua se encuentra en una profundidad aproximada de 50 metros de profundidad y el desgaste del tubo con más de 70 años de existencia fue considerado como el origen del problema.

Guatemala: Agatha provoca un boquete de 60 metros de profundidad   en la capital
Estos gigantescos hoyos son el resultado de décadas de desidia institucional por parte de los alcaldes, ministros de comunicaciones y obras públicas y planes de gobierno presidenciales que en su afán por vender pan y circo han olvidado su mayor responsabilidad: proteger y asegurar la protección de la propiedad privada de sus electores.
Tal y como ocurrió con el primer hundimiento en el año 2007, los habitantes del lugar habían comentado, denunciado y reportado ya la presencia de fuertes ruidos que provenían del fondo de la tierra.  Las autoridades responsables de asegurar el bienestar y seguridad de los mismos ignoraron sus llamados de atención.
Científicos han descartado ya que este hundimiento sea el resultado de agujeros que se abren gradualmente debido a la erosión del subsuelo por causa de la humedad del terreno.  Este tipo de casos es muy común en estados del sur de Estados Unidos debido a la humedad presente.  El tamaño y velocidad con la que este hoyo se formo descarta que sea resultado natural del terreno y que fue el producto de nuevo de un sistema de drenajes ineficiente.

¿A quién culpar? ¿A la naturaleza o al gobierno?


Cuando “el bien común” de una sociedad se considera como algo fuera de y por encima del bien de sus miembros individuales, eso significa que el bien de algunos hombres prevalece sobre el bien de otros, esos otros estando destinados a la condición de animales a ser sacrificados.

Ayn Rand.  Qué es el Capitalismo. El ideal desconocido. Fuente: Objetivismo.org

Durante siglos las sociedades humanas se han organizado bajo sistemas normativos que buscan asegurar el bien común de todos sus miembros.  Este ideal, contradictorio e imposible, ha resultado en millones de muertes inocentes, en atrasos científicos e innovaciones nunca desarrolladas y, finalmente, en la excusa del sufrimiento ajeno del cual muchos son artífices bajo argumentos falaces.

El poder destructor de Gaia, la madre naturaleza, ha sido uno de los ejemplos más útiles para desviar la responsabilidad de quienes defienden y protegen un sistema creado para lastimar a los seres humanos.  Huracanes, tormentas tropicales, terremotos, inundaciones, tornados y maremotos han destruido conglomerados urbanos y muchas de las muertes y destrucción física hubiesen sido evitadas si el gobierno de estos lugares hubiese sido fundado con la intención de proteger los derechos de sus ciudadanos con la mínima invasión de sus propiedades y derecho de elegir.

¿Qué sistema es? ¿A quiénes afecta?

El sistema al que nos referimos es aquel que considera la búsqueda del bien común como uno de los fundamentos para establecer, mantener y expander el gobierno de un grupo.  Estos sistemas, sin importar cuan centralizados o descentralizado sea el poder de quienes lo dirigen, siempre crecen y aumentan sus intervenciones en la vida de sus ciudadanos con la intención de proveer de bienes comunes a las masas.

La trampa de este tipo de sistemas es que obvia los costos de transacción (todos los costos económicos necesarios para realizar algo) que se necesita utilizar para buscar -sin nunca conseguirlo- proveer de satisfacción a sus ciudadanos en un intento por conseguir el bien público.  Y es en este proceso de búsqueda del bien público que otro costo, el de oportunidad, se suma a la ecuación pues resulta siempre -sin excepción a la regla- más oneroso que sea un gobierno que carece de información absoluta el poder decidir cuándo, cuánto y para quiénes prestará un servicio.

¿Quiénes y por qué lo protegen?

Mientras que estos sistemas de gobierno son el resultado de un largo proceso histórico de evolución política; es importante mencionar directamente las ideas que actualmente gobiernan sus estructuras.  Estos sistemas, apoyados por burócratas y hombres con privilegios, buscan conseguir para sí votos, favores y justificaciones para aumentar el gasto público, ampliar la cantidad de impuestos que recaudan y finalmente, intentar sin nunca conseguirlo realizar obras que nunca consiguen satisfacer las demandas de los miembros de la sociedad.

¿Acaso hay alguna solución que acabe con este ciclo de caos, muerte y destrucción?

Sí la hay.  La solución es permitir que los ciudadanos se organicen de manera privada para proveerse de los servicios más eficientes para la construcción de casas de habitación, servicios de salud, sistemas viales y otros tantos servicios que en muchos lugares son provistos con éxito en muchos otros lugares del mundo.  Es un hecho, que cualquier servicio provisto por el gobierno carece del conocimiento e información dispersa entre cientos de miles de mentes y, es por lo tanto, mucho menos eficiente para proveer los servicios que requieren los ciudadanos.

Así, la solución es sencilla.  Es necesario reducir la influencia y poder de decisión de los gobiernos en campos para los cuales es menos eficiente (salud, educación, construcción, reparación, restauración, etc… etc… etc…).  Además, es importante educar a la población sobre cuáles son sus derechos y obligaciones.

Es necesario que empecemos a hablar de una sociedad de hombres individuales que debe y puede buscar su propio bienestar al producir en masa para servir a las masas.

Los dejo con otra cita de Ayn Rand que ofrece el sitio Objetivismo.org,

Si uno comienza por definir el bien de hombres individuales, uno aceptará como correcta sólo una sociedad en la que ese bien se consiga y pueda ser conseguido. Pero si uno comienza por aceptar “el bien común” como un axioma y a mirar el bien del individuo como su consecuencia posible pero no necesaria (no necesaria en ningún caso en particular), uno termina con pavorosos absurdos tales como la Rusia soviética, un país profesando estar dedicado al “bien común”, donde, con la excepción de una minúscula camarilla de gobernantes, la población entera ha existido en una miseria infrahumana durante más de dos generaciones.