La historia bíblica de Ananías y la colectivización de la propiedad


Cualquier similitud es pura coincidencia y esta historia que cuenta la Biblia me parece tan acertada para explicar la manera en que el Estado ahora nos ataca.

La historia de Ananías narra cómo este hombre muere “de vergüenza” luego de ocultar las ganancias de una propiedad que le pertenecía.  En esa época, las ganancias y la venta de las propiedades era colectiva y los réditos de cualquier transacción eran administrados por la Iglesia.  La “vergüenza” a la que se refiere la Biblia no es más que una figura para representar el castigo de la Iglesia y sus miembros luego de que Ananías hizo valer uno de los derecho más importantes, el de propiedad privada y el derecho a lucrar con la venta de la misma.

Actualmente, por fortuna, la Iglesia ni ninguna institución religiosa tiene el control para robar las ganancias obtenidas de nuestra propiedad; pero, en su lugar, el Estado se ha convertido en el albacéa de ese control impuesto.  El pago de impuestos forzosos sobre las rentas de los ciudadanos y la expropiación de la propiedad en nombre del bien público es un reflejo actual y preocupante de la manera en que el Estado viola uno de los derechos de acción más importantes: lucrar de nuestra propiedad privada y trabajo.

Los dejo con la espeluznante historia bíblica de una muerte anunciada,

“Un hombre llamado Ananías, junto con su mujer, Safira, vendió una propiedad,  y de acuerdo con ella, se guardó parte del dinero y puso el resto a disposición de los Apóstoles.  Pedro le dijo: «Ananías, ¿por qué dejaste que Satanás se apoderara de ti hasta el punto de engañar al Espíritu Santo, guardándote una parte del dinero del campo?  ¿Acaso no eras dueño de quedarte con él? Y después de venderlo, ¿no podías guardarte el dinero? ¿Cómo se te ocurrió hacer esto? No mentiste a los hombres sino a Dios».  Al oír estas palabras, Ananías cayó muerto. Un gran temor se apoderó de todos los que se enteraron de lo sucedido.”

Los derechos que reclaman los socialistas


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  • ¿Qué son los derechos?

Los derechos son principios morales que emanan de la moralidad ie. de lo que es bueno y sirven para limitar la acción humana.  Lo bueno es un término objetivo ie. que está determinado por la naturaleza de la realidad y es coherente con el fin al que aspiran todos los seres humanos: vivir.

Los derechos de los hombres son todos derechos de acción ie. derechos que reconocen la libertad de los humanos para actuar sin interferencia o coacción de nadie más.  Así, los derechos son todos racionales y objetivos; todos son basados en la condición de que aseguran, defienden, promueven y no violan el derecho más importante de todos: el derecho del ser humano a vivir.

Luego de aclarar estos términos.  Es importante ahora analizar qué son los derechos reclamados usualmente por grupos de presión en América Latina.

  • Cuáles no son derechos de los hombres

Estos grupos de presión, reclaman que todos los seres humanos tenemos derecho al trabajo, a la educación, a alimentos, a servicios de salud, a acceso a tierras, entre otros.  Sus líderes dicen que todos los hombres tenemos derechoa esto y que negar el acceso de los más pobres a los mismos es injusto.

Estos grupos y sus líderes están equivocados. ¿Por qué?

Los líderes de estos grupos de presión creen que reclaman derechos para sus afiliados; sin embargo lo que reclaman es el robo de la propiedad y el sacrificio de los derechos de unas personas para el beneficio de grupos de interés. Nadie tiene derecho a tierra, salud o educación; pero sí tiene derecho a trabajar y utilizar todos los medios (legales) para conseguir el acceso a esos servicios.

Estos supuestos derechos lo único que buscan es robar a unos -usualmente ellos dicen que a- los “ricos” a través del sacrificio de su propiedad para ayudar a los pobres.  Sin embargo, no sólo los ricos son los afectados cada vez que se reconoce a estos grupos tener derecho a adquirir cosas y servicios; cada vez que esto ocurre son todos las personas (pobres, de clase media y ricas) quienes pagarán los beneficios obtenidos por un pequeño grupo.

Robar y reclamar derechos a poseer la propiedad de otras personas es algo malo, injusto e ilegal.  Permitir que nuestros impuestos y propiedades sean distribuidas para el beneficio de otros grupos es una amenaza física indirecta ejercida por el gobierno.

  • ¿Y qué pasaría si defendieramos nuestros verdaderos derechos?

Es necesario aprender cuáles son realmente nuestros derechos individuales (derecho a la vida, a la propiedad privada, a la búsqueda de la felicidad, a emitir nuestra opinión, a actuar, a trabajar, entre otros) para poder defenderlos si alguien intenta atacarnos.

Sólo así, los seres humanos podremos vivir en una sociedad de hombres libres en la que gobierne la paz y no haya incentivos para luchar, en la que todos tendremos la posibilidad de trabajar y ahorrar, en la que podremos realizarnos, planear y soñar cómo alcanzar nuestras metas, y en la que tendremos la libertad de colaborar en una sociedad productora y eficiente.

Esto amigos es exactamente lo que ocurriría si vivieramos en una sociedad realmente capitalista en la que se respetan nuestro derecho a buscar la felicidad.