En defensa propia; el valor de la vida en America Latina


Representación de la batalla entre David y Goliath

La protección de la vida de las personas y la certeza de la justicia son el motivo por el cual los seres humanos establecieron sistemas de gobierno que tuviesen el monopolio de la fuerza.  Estas sociedades, seguras por la protección del gobierno, se desarrollaron luego de que los ciudadanos tenía la certeza de que su propiedad privada sería protegida.

Sin embargo en muchas ocasiones las labores principales del gobierno han sido descuidadas cuando se le exige realizar labores que no le corresponden para asegurar el “bienestar común”.  Noticias de robos, asaltos y asesinatos empiezan a ser parte de la cotidianeidad y pocos años después la economía deja de crecer, las inversiones empiezan a huir y los corruptos empiezan a adquirir gigantezcas propiedades y a disfrutar de privilegios.

El culmen de este desastroso ciclo se alcanza cuando el gobierno es capturado por el crimen organizado y la ciudadanía se ve a la deriva cuestionándose cuál es su derecho a defenderse y se enfrenta a la dicotomía de,

  • “bajar la cabeza, esconderse y vivir en silencio” o,
  • “morir en la defensa de sus derechos”.

Para comprender la importancia del derecho del hombre a la vida y la importancia de exigir al gobierno que cumpla su misión de proteger a sus ciudadanos es necesario en estos momentos de alza de las tasas de criminalidad en America Latina recordemos las palabras de la filósofa objetivista Ayn Rand, quien explicó lo siguiente:

La consecuencia necesaria del derecho del hombre a la vida es su derecho a defenderse. En una sociedad civilizada, la fuerza puede ser utilizada sólo en represalia y sólo contra aquellos que inician su uso. Todas las razones que hacen que el inicio de la fuerza física sea una maldad, hacen que el uso de fuerza física como represalia sea un imperativo moral.

Si alguna sociedad “pacifista” renunciara al uso de la fuerza como represalia, se volvería impotente y quedaría a merced del primer delincuente que decidiese ser inmoral. Tal sociedad lograría lo opuesto a su intención: en vez de abolir el mal, lo fomentaría y lo recompensaría.   Lea más: www.Objetivismo.org

La tragedia de los comunes en el lago de Atitlán


El lago de Atitlán ha sido uno de los emblemas del patriotismo guatemalteco.  Su belleza y naturaleza incomparables han sido visitadas por cientos de miles de turistas y un pujante comercio turístico se ha desarrollado.  Sin embargo, el lento pero constante crecimiento de una bacteria en el lago terminó conviertiéndolo en un pantano según confirmaron el día de ayer.  Este caso es el claro ejemplo de lo que Garret Hardin estudió en 1968 con el famoso artículo en la revista Science [1] hablando sobre La tragedia de los comunes.

Para ejemplificar la precariedad de la salud del lago, un informe del Ministerio de Ambiente determina que Atitlán tiene dos por ciento de oxígeno, mientras que un pantano tiene uno por ciento. Un lago sano debe tener ocho por ciento.

Margaret Dix, científica de la Universidad del Istmo que ha estudiado la cianobacteria, explicó en el programa que la cianobacteria tiene la capacidad de alimentarse del fósforo ya sea en la superficie o en la profundidad del lago y puede buscar nitrógeno, por lo que la erradicación de esa especie depende de evitar que ambos elementos lleguen al lago y eso se logra dejando de utilizar fertilizantes químicos, detergentes y demás contaminantes. (link a noticia)

¿Y cuál es la tragedia del lago?

La tragedia de los comunes es una explicación concreta de la manera en que la propiedad pública, en este caso el lago, (“sin dueño”) es utilizado para el beneficio de muchas personas (campesinos, pequeños empresarios, hoteleros, barqueros, pescadores, entre otros) sin que haya ninguna persona encargada directamente de velar por su cuidado, mantenimiento, preservación y regeneración.

Sin embargo, en el caso del lago sí había un responsable de este cuidado y ha fallado en cumplir su rol.  El gobierno de Guatemala es el responsable del lago de Guatemala ya que en la Constitución de la República de este país el lago es considerado “dominio público” ie. propiedad del Estado de Guatemala y esta propiedad es, o debería, ser cuidada y preservada por los impuestos que los guatemaltecos pagan.  Lo anterior fue establecido en la Constitución de Guatemala artículos,

Artículo 119.- Obligaciones del Estado. Son obligaciones fundamentales del Estado:  c. Adoptar las medidas que sean necesarias para la conservación, desarrollo y aprovechamiento de los recursos naturales en forma eficiente;

Artículo 121.- Bienes del Estado. Son bienes del estado:
a. Los de dominio público;  b. Las aguas de la zona marítima que ciñe las costas de su territorio, los lagos, ríos navegables y sus riberas, los ríos, vertientes y arroyos que sirven de límite internacional de la República, las caídas y nacimientos de agua de aprovechamiento (…)

Artículo 125.- Explotación de recursos naturales no renovables. Se declara de utilidad y necesidad públicas, la explotación técnica y racional de hidrocarburos, minerales y demás recursos naturales no renovables.
El Estado establecerá y propiciará las condiciones propias para su exploración, explotación y comercialización.

Artículo 127.- Régimen de aguas. Todas las aguas son bienes de dominio público, inalienables e imprescriptibles. Su aprovechamiento, uso y goce, se otorgan en la forma establecida por la ley, de acuerdo con el interés social. Una ley específica regulará esta materia.

Artículo 128.- Aprovechamiento de aguas, lagos y ríos. El aprovechamiento de las aguas de los lagos y de los ríos, para fines agrícolas, agropecuarios, turísticos o de cualquier otra naturaleza, que contribuya al desarrollo de la economía nacional, está al servicios de la comunidad y no de persona particular alguna, pero los usuarios están obligados a reforestar las riberas y los cauces correspondientes, así como a facilitar las vías de acceso.

¿y esto es culpa de los ricos o de los pobres?

Todos los individuos están motivados por el interés personal de cuidar sus propiedades y maximizar de manera racional los usos que del mismo pueden hacer.  Así, los hoteleros que viven del lago han dicho que desde que construyeron sus negocios fue considerada la protección del lago como indispensable y ellos ya cuentan con plantas de tratamiento.  Así que no son todos los “ricos” y empresarios que lucran del lago los culpables de esto.  Quizás si lo sean algunos dueños de chalets que no tienen plantas de tratamiento.

Sin embargo, los pueblos y aldeas pobres que rodean el lago nunca han tenido la capacidad económica de construir plantas de tratamiento, carecen de la educación para saber las consecuencias de los desechos que por décadas han depositado en el lago y, más importante aún, nunca han tenido los incentivos de preocuparse por el “nahual” del lago pues estaban confiados en que “el gobierno u alguien más debía hacerlo por ellos”.

Así, esta tragedia es responsabilidad de los habitantes que viven alrededor del lago y han esperado, sin escuchar eco, que alguien cuidara y limpiara los desechos que producen.  Como corolario, los gobiernos que han estado ocupados en gastarse el dinero en pan y circo también deberían ser responsabilizados.

Pero importa más una solución que la búsqueda de culpables

La propiedad privada de los bienes es uno de los pilares fundamentales del capitalismo y es el único poder jurídico que habría evitado que el lago de Atitlán fuera contaminado por extraños hasta convertirlo en un pantano fétido y descolorido.  Sin duda, la privatización del lago de Atitlán, y los demás lagos de Guatemala, es la única opción para  evitar que esta contaminación se vuelva un caso recurrente.  La otra opción, ie. mantener los lagos como recursos limitados compartidos de “dominio público” funcionará, sí y sólo si, el gobierno de Guatemala incurre en gastos que un país tan pobre como Guatemala no podría nunca costear.

Sin embargo, algunos ya no tardan en sugerir una tercera vía, cobrar impuestos de uso de los lagos.  El cobrar impuestos discriminatorios sobre un grupo específico es un arma muy peligrosa y bastante subjetiva que tiene como único resultado el empobrecimiento generalizado de todos los guatemaltecos.

Si queremos seguir visitando un lago hermoso en el territorio guatemalteco debemos empezar por ser objetivos.  El primer paso es detener por completo la contaminación del lago por todas aquellas personas que no tienen acceso a plantas de tratamiento y exigir la acción inmediata del gobierno de Guatemala con el fin de asegurar la salud de los habitantes que rodean el lago.  Luego, permitir la acción privada de quienes se ven afectados directamente por la contaminación y han visto un descenso de sus ingresos (hoteleros, pesqueros, etc.).  Ya con esto, podemos empezar a pensar en vender derechos de uso y explotación del lago a quienes podrían estar interesados en enriquecerse con su explotación y cuidado.

La privatización es la única solución para cuidar y maximizar el uso de los escasoz recursos naturales del planeta.  Si no se privatizan, lo mejor será acostumbrarnos a escuchar noticias cada 5 ó 10 años de cómo un lago más se transforma en un pantano.

¿Qué haremos al respecto?

¿Tenemos derecho a recibir ayuda?


Un lector de nuestros posts en Facebook envió la siguiente pregunta y me gustaría iniciar la discusión,

Supongamos que el individuo “A” encuentra al individuo “B” moribundo y necesitado de asistencia médica. ¿Por qué si “A” pasa de largo sin alertar a los servicios médicos y “B” muere, “A” va a ser acusado de homicidio? ¿Significa ello que la necesidad de “B” le daba derecho a esperar una conducta mínima por parte de “A” (en este caso alertar a los servicios médicos)?

Este ejemplo me parece similar a una situación común en las ciudades de América Latina.  Es probable que en alguna ocasión nosotros hayamos pasado al lado de un mendigo o un borracho que está tirado en la calle.  La posibilidad de que esa persona haya estado intoxicada y al borde de la muerte es muy probable.  Sin embargo, no he ayudado a ninguna de estas personas.  ¿Será que en este caso yo sería el individuo A y debería ser acusado de homicidio?

Me parece que en este caso no habría ninguna justificación objetiva que pudiese utilizarse para acusar al individuo A de homicidio.  Es probable que muchas personas consideren la necesidad de los demás como una razón suficiente para acusar a alguien de un crimen.  Sin embargo, ninguna persona está obligada a ayudar a otra sólo porque alguien está en necesidad de algo, ie. salud, proteccción, educación, desintoxicación, medicinas, cobijo, etc.

De la misma manera, no es el derecho de ninguna persona el recibir estos servicios de manos de nadie más.  Y por lo tanto, nadie debería ser acusado de un crimen por estos motivos.

Quizás, el individuo A pudo haber alertado a los servicios médicos o quizás pudo haberse acercado y revisado la condición física del individuo B.  Pero, ¿cuál de estas dos actitudes sería considerada una conducta mínima? y ¿bajo qué estándares mediremos lo mínimo o máximo de una conducta que luego será juzgada como buena, mala, suficiente, insuficiente, etc?

En un juicio usualmente se estudia la condición humana y las causas que motivaron la acciones  de los acusados.  Específicamente, el enfoque suele enfatizar los antecedentes causales que llevaron a que una persona utilizara su libre albedrío para actuar y tomar decisiones.  La única razón por la cual este individuo debería ser acusado de homicidio es si acaso hubiera actuado para acelerar su muerte y no por no haber actuado.

Si el individuo A es acusado de homicidio se estarían violando sus derechos.  La creación del estado benefactor es exactamente la misma violación de los derechos de los individuos por cuanto se está obligando a unos “sacrificarse” bajo la amenaza indirecta de coacción por parte del Estado para el beneficio de otros, a quienes el Estado designa como necesitados.

Si desean conocer más sobre los derechos fundamentales les recomiendo escuchar a Ricardo Rojas en la UFM en el año 2005 con una serie de conferencias, conversatorios y con la presentación del libro los derechos fundamentales y el orden jurídico e institucional de Cuba (link a videoconferencia). Además, Rojas ilustró muy bien su opinión sobre qué son los derechos fundamentales, la ética y las obligaciones de los humanos cuando viven en sociedad en un artículo que estudia el capitalismo y sus fundamentos morales (link al artículo)

El Capitalismo es el único sistema social moral


The Morality of Capitalism

La invitación de Craig Biddle a Guatemala por el Centro Henry Hazlitt de la Universidad Francisco Marroquín ocurre en un momento oportuno.  El día miércoles ofrecerá una conferencia titulada “The Morality of Capitalism” en el campus de la Universidad y la misma se realizará el 28 de octubre, a las 6:00 p.m. en el Auditorium Milton Friedman de La casa de la libertad. La entrada es gratuita.  Craig es el editor del journal The Objective Standard y sus artículos son publicados en el blog “Principles in Practice“.

He tenido la fortuna de leer y escuchar su trabajo en varias ocasiones; y la defensa que hace de la propiedad privada, fundamentos morales del capitalismo, la  moralidad del derecho y la naturaleza del mismo es siempre correcta y consistente.  Si desean conocer y entender los principios filosóficos de la moralidad y el derecho los invito a participar de esta conferencia que impartirá en Guatemala.

Hay pocas oportunidades para conocer la opinión de uno de los filósofos más importantes de la Academia estadounidense, en especial, en momentos en que  millones de quetzales provenientes del bolsillo de los guatemaltecos está siendo robado, desperdiciado y finalmente redistribuido en programas sociales del gobierno que fomentan la pobreza y el endeudamiento.