Transmetro, 4 años después


El 03 de febrero de 2007 fue inaugurado un nuevo servicio del sistema de transporte público de la ciudad Guatemala que bajo el nombre de Transmetro habría de resolver los problemas de transporte de millones de personas de escasos recursos.

Cuatro años después las críticas en contra del sistema se han hecho evidentes en los grupos de usuarios y los afectados por externalidades negativas que se han acumulado sin parar. Los conductores de automóviles se vieron afectados con la reducción de los carriles disponibles, los propietarios de viviendas en las avenidas de construcción del transmetro perdieron las aceras y los contribuyentes guatemaltecos hemos pagado más de Q200 millones en déficit del servicio público desde su inauguración.  Actualmente, el único ramal que funciona al 100% costó Q222 millones para ser construido (desde el Centra sur -Cenma- hasta la Municipalidad, un recorrido de poco más de 12 kilómetros) y en ningún lugar aparecen los gastos exactos (elPeriódico informó que Q1.2 millones fueron utilizados para la remodelación de cada cuadra) en que ha incurrido la Comuna del Palacio de La Loba para construir la vía de Transmetro a lo largo de la 6ta. Avenida de la Zona 1 (Paseo de la Sexta).

Para ‘consuelo’ de tontos, no sólo los guatemaltecos tenemos problemas. Este año cumplió también cuatro años de vida el Transantiago que con una extensa red de buses y metro subterráneo ha mantenido en crisis la locomoción de la ciudad.

Entrevista de la BBC sobre los resultados fallidos del TranSantiago

El Transmetro de Guatemala y el Transantiago son dos casos fallidos de ‘innovaciones’ en el transporte público que deberían bastar para detener el avance de estos proyectos. En Guatemala, se acumulan mensualmente Q5 millones en déficit en el mantenimiento del sistema de Transmetro. Sin embargo, al igual que en Santiago de Chile el llamado colectivista a ahorcar a unos ciudadanos por el bienestar de otros parece tener aún el apoyo popular.

PS: denle una mirada a Gridlock, filmado por el Drew Carey Project, con un interesante ejemplo de soluciones privadas de transporte vehicular en las afueras de Los Angeles. Sin duda, el éxito de los negocios se mide por los principios en que se fundamentan las decisiones de sus emprendedores. Este es un caso exitoso, no por ser privado, sino porque no contempla la redistribución de la riqueza; sino el libre intercambio de servicios en un juego de suma positiva.

Responsabilidad ciudadana: No al alza de impuestos


Las reformas fiscales y el usual incremento de impuestos que conllevan son la estrategia utilizada por los líderes de América Latina desde tiempos inmemorables para cumplir sus promesas políticas.  Los efectos de este aumento de impuestos no les incumben y es responsabilidad de los ciudadanos conocerlos.  Así, el círculo vicioso del alza de impuestos y el consecuente empobrecimiento de un país es responsabilidad de los ciudadanos.

El aumento de impuestos en cualquier lugar del mundo es directamente proporcional a un descenso de la riqueza de los países.  El pago de impuestos implica una reducción de las ganancias que generan las empresas privadas y una reducción al valor del dinero que ganan los asalariados.

¿Por qué es responsabilidad de los ciudadanos el que haya alzas de impuestos?  Es su responsabilidad porque desconocen los principios económicos que posibilitan la eficiente división del labor, la generación de riqueza y el desarrollo económico.  Estos principios, tan simples como la libertad de los individuos para generar riqueza y la imprescindible seguridad de sus inversiones suelen ser dados por hecho y/o son desconocidos por las masas sin educación.

Estudiar economía es tan importante como estudiar filosofía, historia y teoría política.  Estudiar y leer es indispensable para que los gobernantes no abusen de las garantías y libertades que se les concede al ocupar un puesto político.  Si acaso buscamos detener el alza a los impuestos y las reformas fiscales que los burócratas de nuestros países impulsan es necesario que eduquemos a las masas ignorantes.

Sí, la educación es necesaria… pero siempre hubo antes dinero suficiente para pagarla.

Guatemala es un país cada vez más pobre


En 1996, año de la firma de los acuerdos de paz, el país debía Q17 mil 562 millones; casi tres lustros más tarde, la deuda asciende a Q71 mil 765 millones, entre interna y externa, lo que implica un aumento de 308 por ciento.

El día de ayer se publicó una nota sobre el endeudamiento de Guatemala durante los últimos 15 años (Endeudamiento pone en riesgo el futuro del país.  Prensa Libre). El artículo menciona los potenciales riesgos a mediano y largo plazo que se presentarán en la economía si acaso el país continuaba endeudándose a ese ritmo. Sin embargo, el articulo y los entrevistados obviaron explicar la naturaleza de la deuda pública de un gobierno y sus efectos negativos para los ciudadanos.

El gobierno es una institución surgida para proveer a los ciudadanos de certeza jurídica y seguridad. Estas atribuciones, que los defensores de un gobierno mínimo y limitado consideran necesarias, han aumentado para abarcar otras áreas que sus supuestos beneficiarios han nombrado de “interés público”, “de bien común” y/o de “necesidad pública”. Esto, ha permitido que el gobierno limitado y mínimo creciera hasta convertirse en una organización que emplea a cientos de miles de guatemaltecos y que utiliza más de 47 mil millones de quetzales (aprox. 5,6 billones de dólares) anualmente para funcionar. Más preocupante aún, es que en el último año el Gobierno utilizó Q31 mil 160 millones para funcionamiento del Estado y Q12 mil 548.3 millones en capital (inversión).

Este dinero, que debería ser obtenido a través del pago de impuestos de los ciudadanos de Guatemala es sin embargo insuficiente. Así, el gobierno de Guatemala durante muchos años ha debido incurrir en la creación de dinero (a través del Banco de Guatemala) para pagar con deuda pública el déficit del presupuesto de la Nación.

Ludwig von Mises, uno de los economistas más importantes del siglo XX definió la deuda pública como un mecanismo artificial para crear una fuente inagotable de riqueza utópico y nocivo. Según Mises explica,

Dentro de la sociedad de mercado sólo se puede adquirir y conservar la riqueza sirviendo acertadamente a los consumidores. El estado puedo imponer cargas tributarias a sus súbditos, así como tomar a préstamo el dinero de éstos. Ahora bien, ni el más despiadado gobernante logra violentar a la larga las leyes que rigen la vida y la acción humana. (…) Si el estado invierte desacertadamente los fondos y esa diferencia (atender las necesidades de los consumidores) no se produce, o bien se emplea el dinero en gastos corrientes, el capital disminuirá e incluso desaparecerá totalmente, cegándose aquella única fuente que había de producir las cantidades necesarias para el pago de principal e intereses.

Anualmente, el gobierno malgasta el dinero de los guatemaltecos y lo despilfarra en la supuesta redistribución de la riqueza para el beneficio de los más pobres. Así, los ciudadanos son una vez más manipulados, engañados y obligados al pago de tributos con el único fin de sostener una institución irresponsable e ineficiente que no justifica el endeudamiento forzoso que nos hace cada día más pobres.

La única solución al actual déficit del Presupuesto de la Nación es la reducción del mismo. En el largo plazo, el pago que el gobierno haga de la deuda pública servirá solamente para abonar intereses por un capital que se ha consumido y ya no existe. El que exista una deuda pública del gobierno es sólo el reflejo de torpes actuaciones del pasado que no deben continuar ocurriendo.