La historia bíblica de Ananías y la colectivización de la propiedad


Cualquier similitud es pura coincidencia y esta historia que cuenta la Biblia me parece tan acertada para explicar la manera en que el Estado ahora nos ataca.

La historia de Ananías narra cómo este hombre muere “de vergüenza” luego de ocultar las ganancias de una propiedad que le pertenecía.  En esa época, las ganancias y la venta de las propiedades era colectiva y los réditos de cualquier transacción eran administrados por la Iglesia.  La “vergüenza” a la que se refiere la Biblia no es más que una figura para representar el castigo de la Iglesia y sus miembros luego de que Ananías hizo valer uno de los derecho más importantes, el de propiedad privada y el derecho a lucrar con la venta de la misma.

Actualmente, por fortuna, la Iglesia ni ninguna institución religiosa tiene el control para robar las ganancias obtenidas de nuestra propiedad; pero, en su lugar, el Estado se ha convertido en el albacéa de ese control impuesto.  El pago de impuestos forzosos sobre las rentas de los ciudadanos y la expropiación de la propiedad en nombre del bien público es un reflejo actual y preocupante de la manera en que el Estado viola uno de los derechos de acción más importantes: lucrar de nuestra propiedad privada y trabajo.

Los dejo con la espeluznante historia bíblica de una muerte anunciada,

“Un hombre llamado Ananías, junto con su mujer, Safira, vendió una propiedad,  y de acuerdo con ella, se guardó parte del dinero y puso el resto a disposición de los Apóstoles.  Pedro le dijo: «Ananías, ¿por qué dejaste que Satanás se apoderara de ti hasta el punto de engañar al Espíritu Santo, guardándote una parte del dinero del campo?  ¿Acaso no eras dueño de quedarte con él? Y después de venderlo, ¿no podías guardarte el dinero? ¿Cómo se te ocurrió hacer esto? No mentiste a los hombres sino a Dios».  Al oír estas palabras, Ananías cayó muerto. Un gran temor se apoderó de todos los que se enteraron de lo sucedido.”

Visiones cristianas sobre el dinero y la riqueza


“A lo largo de los siglos ha habido hombres que han dado pasos en caminos nuevos sin más armas que su propia visión. Sus fines diferían, pero todos ellos tenían esto en común: su paso fue el primero, su camino fue nuevo, su visión fue trascendente y la respuesta recibida fue el odio. Los grandes creadores, pensadores, artistas, científicos, inventores, enfrentaron solos a los hombres de su época. Todo nuevo pensamiento fue rechazado. Toda nueva invención fue rechazada. Toda gran invención fue condenada. El primer motor fue considerado absurdo. El avión imposible. El telar mecánico, un mal. A la anestesia se la juzgó pecaminosa. Sin embargo, los visionarios siguieron adelante. Lucharon, sufrieron y pagaron por su grandeza. Pero vencieron.”  Howard Roark en El Manantial

Durante siglos los hombres creativos han sido considerados enemigos públicos.  Los creadores, los empresarios y comerciantes desde tiempos inmemorables han sido tratados como una clase de seres humanos distinta e inferior.  El trabajo y el lucro ha sido considerado por muchos como inmoral y deleznable.  Crear riqueza y hacerse rico fue considerado por la religión cristiana como un pecado.  Tal ha sido la antipatía de la religión cristiana por el genio creativo que en los escritos bíblicos se narra como Jesucristo, el hijo del dios cristiano enviado a la tierra, ennobleció la vida en pobreza y el altruismo irracional.

Imágenes que narran esta visión del hombre creativo en la sociedad occidental podrán verlas en la exhibición en línea que la Universidad de Harvard ha publicado con el nobre Coin and Conscience: Popular Views of Money, Credit and Speculation (Moneda y conciencia: opiniones populars sobre el dinero, el crédito y la especulación).

La exhibición online cuenta con un catálogo de la Biblioteca Baker de la Harvard Business School con más de 1,000 imágenes grabadas en madera, litografías y otras publicaciones del siglo XVI al XIX.  Entre los artistas que trabajaron las imágenes se encuentran Breughel, Goltzius, Rembrandt, Hogarth y Gillray.

El catálogo está dividido en las siguientes categorías:

  • opiniones sobre las tasas de cambio, bancos, tesoros,
  • retratos de banqueros y financistas,
  • sátiras políticas, finanzas nacionales e impuestos,
  • imágenes de prestamistas, avaricia, corrupción, pobreza, caridad y antisemitismo,
  • imágenes sobre la especulación y el crédito

La mayoría de las imágenes tienen una importante influencia del pensamiento cristiano respecto al lucro y a la creación de riqueza en este mundo terrenal. En el cristianismo se ha considerado que el lucro es pecaminoso y la creación de riqueza una falta moral contra la que consideran la “virtud de la pobreza”.  Muchos han sido los movimientos que han intentado re-escribir la historia de la relación entre la creación de riqueza y la actividad empresarial con el pensamiento cristiano.  Sin embargo, para estas personas es imposible borrar la historia que contradice todos y cada uno de sus argumentos.  Los invitamos a visitar el sitio web para conocer algunos de los prejuicios que por más de 4 siglos se han permeado en la sociedad occidental.