¿Quién debe controlar la economía?


El hombre que está parado en la escalera, a punto de bajar a tierra por primera vez en su vida, es un pianista que nació en ese barco. Mira la ciudad y regresa al barco. Mucho tiempo después su amigo le pregunta por qué no bajó  y ésta es su respuesta: “No fue lo que vi lo que me detuvo. Fue lo que no vi. ¿Puedes comprenderlo?, fue lo que no vi. Lo busqué, pero no existía, en toda aquella inmensa ciudad había de todo excepto un final. Lo que no vi es dónde terminaba todo aquello. El final del mundo. Imagínate un piano. Las Teclas inician, las teclas acaban. Tú sabes que hay ochenta y ocho, sobre eso nadie puede engañarte. No son infinitas. Tú eres infinito. Eso me gusta, es fácil vivir con eso. Pero si yo subo a esa escalerilla y frente a mí se extiende un teclado con millones de teclas, millones, trillones de teclas que nunca se terminan, y ese teclado es infinito. En ese teclado no hay música que puedas tocar.“ (adaptado de Novecento, de Alessandro Baricco)

El pianista sabe que puede controlar una cantidad limitada de teclas y con ellas puede crear infinitas combinaciones. De esta forma, las personas cuentan con un número limitado de datos para tomar decisiones y actuar; por extensión, no hay gobierno alguno que pueda conocer todas las variables, todos los datos, todos los contextos, los gobernantes cuentan con una pequeña parte de la información del mercado, por ejemplo. En el momento en que el gobierno interviene en la economía, es como si dejáramos al pianista creer que será capaz de crear una melodía con un piano de teclas infinitas. No importa si el equipo que conforma el gobierno es el mejor o el peor, lo que importa es saber que hay infinidad de posibilidades que no conoce y no puede controlar, hay miles de decisiones que no puede tomar porque no sabe qué es bueno para cada quien y por qué.

En cada proceso de mercado, en el intercambio hay individuos que están directamente relacionados, otros que reciben las externalidades y otros que ni se enteran. Mientras más grande es la transacción es probable que involucre a más individuos. Si dejamos que el gobierno subcidie ciertos negocios, si dejamos que el gobierno otorgue privilegios, si estamos de acuerdo con la idea de que puede controlar el mercado, hacemos que evite el libre desarrollo del mercado. Evitamos que los individuos actuén con libertad y responsabilidad. Cuando las personas hacen negocios pueden ganar o perder, el gobierno no debería “salvar” a unos o “sacrificar” a otros, debería dejar que cada quien asuma sus riesgos, pierda o gane con libertad.

El precio del azúcar


Uno de los negocios más lucrativos en la industria agrícola es la producción de azúcar (Saccharum officinarum).  Anualmente, se producen en el mundo 153,5 millones de toneladas (período 2008-2009), cerca de 10 millones de toneladas más que en la temporada anterior (figura 1) y los ingresos recibidos son multimillonarios.  El consumo de azúcar para la temporada 2009-10 es de 600,000 toneladas inferior al año anterior y el líder en el consumo es Brasil; seguido de (150.000 ton), China (600.000 ton) y Tailandia (100.000 ton).

Debido a la importancia de esta industria, tal y como ocurre en otras de gran escala, la protección gubernamental de la industria nacional y la interferencia directa del gobierno en la fijación de los precios de este producto ha sido la constante.  Así, es usual leer noticias en las que el gobierno de estos países productos implementa topes en el suministro nacional o establece cupos a la importación del producto, entre otras.  Esto lo hacen con el único fin de limitar la oferta, empobrecer a los consumidores finales, favorecer a empresarios e industrias menos competitivos, otorgar privilegios a grupos especiales y, a sabiendas, distorsionar el libre funcionamiento de la ley de oferta y demanda a pesar de conocer cómo funciona el mismo.

¿Y por qué hacen esto?

Uno de los motivos se encuentra en que el mainstream de académicos y economistas desconoce en qué se fundamenta la ley de ventaja comparativa y la manera en que esta resulta siempre (cuando hay ausencia de coerción gubernamental) en un juego de ganancia positiva para ambas partes.  Además, de que muchos consideran que los precios pueden ser fijados de manera eficiente por reguladores y mentes sabias sin comprender la verdadera manera en que funciona el mercado.

La ley de ventaja comparativa puede definirse como la ventaja que disfruta un país sobre otro en la elaboración de un producto cuando éste se puede producir a menor costo y, por lo tanto, permite que se intercambie este producto a precios competitivos en el mercado internacional.

En el caso del azúcar, el mayor productor de este producto agrícola es Brasil pues sus costos de producción son bajos, la producción es inmensa y la alta demanda del producto permite que la competencia pueda ofrecer precios más bajos en base a vender un mayor volumen y tener márgenes de ganancia más estrechos por unidad.  Pero también hay otros países que ofrecen el mismo producto en el mercado internacional y ofrecen precios similares debido a su interés por competir y/o aprovechar la ausencia de barreras comerciales implementadas con los tratados regulados de comecio (conocidos vulgarmente como Tratados de Libre Comercio).

Actualmente, la disponibilidad de azúcar en Guatemala se ha visto limitada porque este producto se está vendiendo más caro en los estados al sur de México.  Los distribuidores y comercializadores del mismo, han encontrado que obtienen mayores ganancias atravesando la frontera y empujando la competencia de precios.  Mientras tanto, la disponibilidad del producto en Guatemala se verá reducida y es muy probable que, si se deja libre, el precio del mismo suba.  A grandes rasgos, la comercialización de este producto funciona así,

En última instancia, los precios son establecidos por los juicios de valor del consumidor.  Y estos juicios son el resultado de una valoración de preferencias entre un producto A y B.  Ahora, la valoración y la tasación que permiten la fijación de precios es un proceso distinto, que Ludwig von Mises explica así,

“Cada una de las partes contratantes atribuye mayor valor a lo que recibe que a lo que entrega.  El tipo de cambio, es decir, el precio, no es la resultante de una identidad valorativa; es, por el contrario, el fruto de valoraciones diferentes.

La tasación se distingue netamente de la valoración.  No depende en absoluto de la valoración subjetiva que el bien pueda merecer al interesado.  No expresa el valor de uso subjetivo que el bien tiene para el sujeto, sino el precio anticipado que el mercado le fijará.  La valoración es un juicio que expresa una diferencia de aprecio.  La tasación, en cambio, es la prefiguración de un acontecimiento esperado.  El interesado prevé qué precio pagará el mercado por cierto bien o qué suma dineraria será necesaria para adquirir determinada mercancía.”

Ludwig von Mises en la Acción Humana, capítulo XVI

Así, actualmente los distribuidores de este producto han tasado el precio del producto en México distinto al precio que tasaron en Guatemala.  Estos consideraron que es más rentable para ellos ir a México a competir con los precios altos actuales debido a una escasez del producto que inició debido a la intervención del gobierno al intentar contrarrestar un descenso en la cosecha de azúcar de ese país durante el ciclo 2008-2009.  La cosecha fue afectada debido a una sequía que se extendió y dejó una producción por debajo de los 5,5 millones de toneladas que se habían proyectado.