¿Quién es el dueño de algo y qué es el copyright?


 

Video: Creative Commons/un complemento al copyright

Esta es una de las preguntas más importantes que la sociedad del siglo XXI deberá decidir durante los próximos años conforme videos, canciones, libros, frases, compilaciones, ediciones…

En teoría de la persona que las creó, pensó, escribió por primera vez y luego reclamó sus derechos sobre la creación.

Pero, ¿qué es en realidad el derecho a poder regular la libre circulación de la información cuando la razón para la que fueron creadas era para que otros pudieran conocerla?

Acá tenemos dos temas distintos. Uno es el reconocimiento necesario de la creación del hombre y el otro el derecho a poder beneficiarse del éxito (en medidas dinerarias) de la distribución y venta de esa creación.

El autor y creador tiene todo el derecho a recibir los beneficios de su creación y el punto del copyright es regular que ese acceso se respete.

Ahora, algo distinto es decir que la razón por la que fueron creadas las cosas eran para que el mundo entero las conociera cuando el que lo dice es el autor y creador; o cuando lo dice la persona que usurpa el derecho del autor haciéndole un favor de correr la voz sobre su creación cuando el primero nunca se lo pidió.

Al final, las copias y ventas ilegales son ilegales porque nunca recibieron el permiso de distribuirlas con el apoyo del creador.

Esa es la única razón por la cual los derechos de autor deben respetarse. Más importante aún es que se debe siempre reconocer al autor de una creación y a la vez recompensarlo con una parte de las ganancias si es que las hay. Eso es libertad y respeto de la propiedad privada sobre la propiedad intelectual. Esa es la función del copyright.

Sobre la libertad de expresión


ARTICULO 35 de la Constitución Política de la República de Guatemala.- Libertad de emisión del pensamiento. Es libre la emisión del pensamiento por cualesquiera medios de difusión, sin censura ni licencia previa. Este derecho constitucional no podrá ser restringido por ley o disposición gubernamental alguna. Quien en uso de esta libertad faltare al respeto a la vida privada o a la moral, será responsable conforme a la ley. Quienes se creyeren ofendidos tienen derechos a la publicación de sus defensas, aclaraciones y rectificaciones.

No constituyen delito o falta las publicaciones que contengan denuncias, críticas o imputaciones contra funcionarios o empleados públicos por actos efectuados en el ejercicio de sus cargos.

Los funcionarios y empleados públicos podrán exigir que un tribunal de honor, integrado en la forma que determine la ley, declare que la publicación que los afecta se basa en hechos inexactos o que los cargos que se les hacen son infundados. El fallo que reivindique al ofendido, deberá publicarse en el mismo medio de comunicación social donde apareció la imputación. (…)

Entendiendo ahora cuál es el derecho a la Libertad de emisión de pensamiento que nuestra Constitución otorga en el artículo 35 analicemos sus usos prácticos e importancia.

Es gracias a la libertad de expresión que los hombres podemos entablar conversaciones series e informadas, discutir y responder dudas filosóficas, cuestionar a quienes ostentan el poder coercitivo de la fuerza, reclamar justicia y respuestas claras, gritar a todo pulmón que somos libres y que por lo tanto, tenemos el derecho de buscar nuestra felicidad sin que nadie nos lo impida.

Pero este tesoro precioso de los seres humanos es a la vez codiciado y odiado por hombres que en busca del poder absoluto son capaces de violar y destruir la misma fundación de la sociedad.

No es posible que asesinos, cómplices y corruptos en el gobierno de Guatemala sean capaces de robarnos el derecho de expresar nuestra opinión como ciudadanos. La libertad de expresión es tan valiosa que muchos somos los hombres que estamos dispuestos a morir defendiéndola y estoy seguro que la historia nos recordará.