Madoff y los terribles


Estamos en el siglo XXI y me parece que cada vez que abro los periódicos soy parte de una novela de ficción,

“En los antiguos tiempos (decía el libro de texto) antes de la gloriosa Revolución, no era Londres la hermosa ciudad que hoy conocemos. Era un lugar tenebroso, sucio y miserable donde casi nadie tenía nada que comer y donde centenares y millares de desgraciados no tenían zapatos que ponerse ni siquiera un techo bajo el cual dormir. Niños de la misma edad que vosotros debían trabajar doce horas al día a las órdenes de crueles amos que los castigaban con látigos si trabajaban con demasiada lentitud y solamente los alimentaban con pan duro y agua. Pero entre toda esta horrible miseria, había unas cuantas casas grandes y hermosas donde vivían los ricos, cada uno de los cuales tenía por lo menos treinta criados a su disposición. Estos ricos se llamaban capitalistas. Eran individuos gordos y feos con caras de malvados.” Orwell, George. 1984.

Y desafortunadamente esta descripción de la sociedad occidental que estaba inspirada en algunas de las ideas que sostienen el sistema capitalista parece predominar entre las capas de ignorantes y nefastos intelectuales colectivistas. Tan sólo hay que ver el curso que ha tomado la historia de Bernard Madoff para notar como ha sido satanizado por las masas colectivistas. Madoff supera por mucho al Ebenezer Scrooge que Dickens y Disney se encargaron de mercadear con tanto éxito por más de 150 años. Y me asusta notar que, a pesar de que sea culpable de las estafas millonarias, el discurso utilizado por los analistas y los medios de comunicación es abrumadoramente altruista y colectivista.

Capitalism vs Socialism

Ahora todos los empresarios son tildados de monstruos que se aprovechan de los pobres. Los empresarios son rechazados debido al materialismo egoista implícito en sus empresas y sus deseos de generar riqueza son rechazados por los altruistas.

Pocos nos atrevemos a pensar y razonar, y nos critican por eso. Ahora todos aceptan creer que los capitalistas son los causantes de los males que padecen los ignorantes. Los ricos y “sucios” capitalistas son vistos como crueles amos que se aprovechan de los desgraciados.

Pero no es demasiado tarde y todavía estamos a tiempo de corregir nuestro camino.

Si quieren comprender el trasfondo filosófico de la historia de Madoff y del odio que por el capitalismo sienten los hombres les recomiendo leer este libro: Why Businessmen need Philosophy.

Un año después. El juramento del MBA de Harvard.


El 04 de junio de 2009, The Economist publicó un artículo comentando la historia más interesante sobre los programas de Maestría en Negocios de los últimos años (léase aquí).  En Harvard, un grupo de 400 alumnos que se graduaron del MBA hicieron un juramente hipocrático (MBA Oath) en el que prometieron trabajar por el bien común. Sin embargo, el MBA Oath resultó ser un engaño que era inconsistente con los principios empresariales, con la libertad de comercio, con la ética y con la condición humana.  Algunas de las razones son las siguientes,

  1. Los empresarios tienen la misión de cumplir sus obligaciones fiduciarias, ie. crear la mayor cantidad de riqueza para sus accionistas con los menores costos de transacción,
  2. los empresarios tienen la misión de prestar los servicios más baratos, eficientes e innovadores para sus consumidores. ie. La labor del empresario no es la de buscar ningún tipo de “bien común”, sino el de prestar el mejor de los servicios para sus clientes,
  3. la ambición y el amor por el dinero y/o la riqueza no son actos inmorales. Al contrario, amar el dinero y la generación de riqueza es estar orgulloso de las habilidades que como empresarios han sabido utilizar para el beneficio propio y de los demás.
  4. El capitalismo es un sistema social que se sostiene en la búsqueda del interés propio y el individualismo metodológico.  Así, los beneficios que de este sistema aparecen, son evidentes primero para los motores de la industria (los empresarios) e inmediamente luego, para los consumidores que obtienen más y mejores servicios gracias a su éxito económico.  Sin empresarios, el mundo estaría paralizado y no habría progreso.

A continuación, copiamos la versión corta del juramento hipocrático para que saquen sus conclusiones:

Como gerente y administrador de empresas, mi propósito es servir al bien común para que personas y recursos en forma conjunta logren crear valor cuando una persona por sí sola no pueda. Por lo tanto, voy a buscar el camino que consolide el valor que mi empresa pueda crear para la sociedad en el largo plazo. Reconozco que mis decisiones pueden tener consecuencias de gran alcance que afectan el bienestar de los individuos dentro y fuera de mi empresa, tanto hoy como en el futuro. Como buscaré conciliar intereses de muy diversa índole, soy conciente de que deberé enfrentar y tomar decisiones complicadas.

Por lo tanto, prometo que:

  • Actuaré con la máxima integridad y realizaré mi trabajo de una manera ética.
  • Salvaguardaré los intereses de los accionistas, colaboradores, clientes y la sociedad en la que opera la empresa en la que me desempeñe.
  • Manejaré la empresa en la que me desempeño de buena fe, protegiéndola de decisiones y comportamientos que tengan una naturaleza ambiciosa y que, como consecuencia de ello, puedan dañar a la empresa y la sociedad a la que sirve.
  • Comprendo y defenderé, tanto en letra como en espíritu, los principios, leyes y contratos que rigen mi propia conducta y la de mi empresa.
  • Asumiré la responsabilidad de mis acciones, y representaré el desempeño y los riesgos de mi empresa con justeza y honestidad.
  • Me desarrollaré y procuraré que otros administradores bajo mi supervisión se desarrollen, para que la profesión siga creciendo y contribuyendo al bienestar de la sociedad.
  • Trataré de promover el desarrollo económico, social, ambiental y el bienestar de todas las personas en todo el mundo.
  • Rendiré cuentas a mis compañeros y pares y ellos ante mi, para que adoptemos y encarnemos este juramento.

Realizo este juramento con total libertad y apoyado en mi honor.