La Democracia amenaza la Libertad en Egipto


¿Cómo puede ser la Democracia una amenaza para la libertad en Egipto?

La Democracia es un sistema político de opresión que ha sido durante siglos defendido por masas ignorantes y políticos corruptos.  Un ejemplo fue el de la Democracia Ateniense que asesinó a Sócrates por el crimen de enseñar a los jóvenes atenienses a hacerse preguntas y pensar.  Una mayoría democrática en Alemania llevó al poder a un dictador racista que prometió a su pueblo recuperar la “gloria de Alemania” y acabar con las razas inferiores.  Una mayoría democrática en Afganistán asesinó al converso cristiano Abdul Rahman por “atreverse” a rechazar el Islam.  Una mayoría democrática en Iraq ratificó la Constitución que institucionalizó el Islam como el estándar de justicia.

Las democracias no son buenas, estos sistemas democráticos también son capaces de votar a favor de la opresión y de establecer limitaciones a la libertad de expresión.  Las democracias son sistemas de gobierno que facilitan el acceso de poder para corruptos que establecen sistemas mercantilistas de gobierno y que esclavizan a las clases minoritarias y pobres.  La historia ha demostrado que la Democracia ha sido la causa del fin de la Libertad.

¿Cuál es el mejor sistema de gobierno?

El sistema de gobierno que realmente asegura la libertad de sus ciudadanos es uno que proteja y respete sus derechos individuales.  Hasta ahora, la Constitución de Estados Unidos es el paso más cercano que la Humanidad ha tenido a un sistema semejante y es por ese motivo que a lo largo de 200 años se ha mantenido como el país con mayores progresos económicos y sociales.  Estados Unidos fue fundado no como una Democracia sino como un gobierno regido por una Constitución Republicana que estableció un gobierno representantivo que escribiría las leyes respetando la vida, libertad y propiedad de sus ciudadanos y no el capricho público.

Los recientes eventos políticos en Egipto son una llamada de atención para el mundo.  De nuevo, el cortoplacista e ignorante apoyo dado por muchos académicos y políticos a la Democracia en Egipto establecerá un gobierno teocrático inconsistente con los derechos individuales que probablemente evolucionará en una teocracia totalitaria.  El pueblo de Egipto necesita establecer un gobierno republicano y Constitucional en el que gobierne el Estado de Derecho y se respeten los derechos individuales.  De no ocurrir esto último, es seguro que muchos más morirán a pesar de que Hosni Mubarak desaparezca de la presidencia de ese país.

Egipto: del fervor democrático al totalitarismo teocrático


“Quiero expresar mi compromiso de seguir adelante y proteger la Constitución y al pueblo y de transferir el poder a quien sea elegido en septiembre próximo en las elecciones libres y transparentes…” Palabras del dictador Hosni Mubarak en la noche del 10 de febrero de 2011.

Sin duda, la Constitución egipcia no es perfecta; muchas fallas en su estructura permitieron que Hosni Mubarack se apoderara del control del gobierno egipcio y estableciera una dictadura que lentamente suprimió las libertades de sus ciudadanos hasta que muchos fueron encadenados en el miedo y el letargo.

En las últimas semanas un movimiento popular surgió en Túnez y en pocos días se esparció con manifestaciones populares en distintos países del Medio Oriente.  El país más afectado por estos movimientos populares fue Egipto y hasta ahora miles de manifestantes se han presentado a la plaza Tahrir en El Cairo.  Ahora, los ciudadanos egipcios reclaman el retorno a la democracia y el temor de muchos académicos y politólogos se hace cada vez más evidente.

Un grupo de presión llamado “Hermanos Musulmanes” ha tenido un creciente liderazgo en la presión ejercida por los movimientos de protesta egipcios.  Este grupo, es el mismo que perpetró ataques terrorista contra distintos países en Medio Oriente desde su creación en 1928, organizó la masacre de Hama en 1982 y es el núcleo del que se formó el sanguinario grupo islamista Hamás.

El movimiento toma de nuevo importancia en estas manifestaciones y la probabilidad de que una tiranía democrática-islamista emerja de las protestas es una amenaza para la estabilidad de Medio Oriente, para el mantenimiento de la paz en la región y el mundo y para la salvaguarda de la vida de millones de personas.  El poder de los Hermanos Musulmanes ha aumentado y sus maniobras para asumir el liderazgo de las protestas han sido muy exitosos.  Lamentablemente, de nuevo en Occidente estas evidencias han sido ignoradas y seguimos alimentando el poder de un grupo islámico que exige la guerra contra Occidente y todo lo que nuestra civilización representa.  Los Hermanos Musulmanes son nuestros enemigos y su potencial éxito en Egipto es directamente proporcional al aumento de amenazas terroristas contra Europa y América.

Es cierto que no todos los manifestantes en los recientes eventos en Egipto son simpatizantes de los Hermanos Musulmanes.  Sin embargo, en el contexto político y social del Medio Oriente es importante recordar que los llamados “moderados” se pueden dividir en uno de estos grupos:

  1. El término “moderado” en el mundo Árabe-Musulmán significa los grupos que son anti-islamistas, pero no necesariamente pro-occidentales.  Egipto es un país en el que el antisemitismo y “el odio a Occidente” abunda y quienes hemos podido viajar al país podemos explicar cuan vivo es el odio por la etnia judía y los prejuicios existentes contra Occidente.  Una gran cantidad de egipcios cree que los ataques del 11 de septiembre de 2001 fueron necesarios y que “Estados Unidos se lo merecía”.
  2. Los moderados no necesariamente buscan ser un grupo opositor de los Hermanos Musulmanes.  En la cultura política árabe-musulmana, las diferencias son casi homogéneas y las diferencias ideológicas son solamente en cuanto al porcentaje de control que la religión debería tener en el gobierno; cualquier moderado considera que el Islam es importante en su cumplimiento de un rol central en el ejercicio del gobierno y los verdaderos moderados seculares son escazos y su participación está marginalizada.

Así, la posibilidad de que el derrocamiento de Hosni Mubarak signifique el ascenso de un gobierno teocrático totalitario apoyado por las masas es, no sólo probable, sino casi inevitable.  Este ascenso de un gobierno teocrático en Egipto resultará en el recrudecimiento de la guerra contra Israel, el aumento de ataques terroristas contra Occidente y una mayor amenaza económica de aquellos países que controlan los campos de petróleo más importantes del Planeta.

Una vez más, es muy probable que la Democracia demuestre sus debilidades como sistema.  De nuevo, la historia política de la humanidad verá cómo en aras de devolver los derechos individuales a los ciudadanos se establecerán los caprichos de la mayoría y un gobierno religioso surgirá en el control del gobierno egipcio.

¿Los grupos de lobby representan a un grupo de la población?


Es lo que ha ocurrido. La quimera de hoy, es la de enriquecer a todas las clases, las unas a expensas de las otras; es la de generalizar la expoliación bajo el pretexto de organizarla.  Frédéric Bastiat en su obra “La Ley”

En todos, absolutamente todos, los sistemas de gobierno ha existido siempre un grupo de interesados en influir en las decisiones del poder que ejecuta o toma decisiones con la intención de favorecer intereses especiales.  Estos grupos, tan antiguos como el gobierno mismo, son organizaciones paralelas que cohabitan en la vida política.  Sin embargo, su participación, que usualmente no es directa en la política es a veces cómplice de partidos políticos y consigue la captura del poder.

Tal y como los eunucos (versión antigua de los lobbies) lograron tomar el poder del imperio chino durante una gran parte de la dinastía Ming, versiones modernas y organizadas de lobbies han tomado el poder de países en la época reciente.  Así, al comentar de la existencia de un gobierno paralelo, se evidencia que existe un grupo de personas organizados que directamente influye en las decisiones de poder que el poder ejecutivo y/o legislativo ejerce.  Estos grupos, usualmente apoyados por privilegios y dinero sucio, capturan el gobierno y logran establecer pequeños feudos protegidos como territorios soberanos e independientes.

La historia moderna de América Latina y algunos países de África ejemplifican este caso de manera fenomenal.  El narcotrafico, y sus corporaciones de lobbies se extienden como tentáculos sobre el gobierno de países enteros.

Debido a esto, y no a las versiones de lobby utilizadas en USA y Europa, es que debe ser preocupante el comentario del académico Matthew Yglesias respecto a la manera en que estos grupos de cabildeo podrían justificar su interferencia directa en la política.  Yglesias explica que el cabildeo realizado por los grupos de lobby no solamente representa los intereses de corporaciones como Sallie Mae, la industria azucarera, la industria minera o la industria automotriz; sino que estos grupos representan, por extensión, los intereses de la inmensa mayoría de los ciudadanos empleados en un país.

Intentar justificar con las externalidades obtenidas en el largo plazo y, a su vez, fomentar la existencia de lo grupos de lobby es lo mismo a permitir que una falla de la organización de cualesquiera sistemas de gobierno se justifique sólo por la incapacidad del mismo para ofrecer reglas claras, abstractas e iguales para todos sus ciudadanos.  Los sistemas de lobby existen por una falla estructural que Bastiat explicó de manera clara y sutil en la obra “La Ley”.

Yglesias debería estudiar con detenimiento esta obra y comprender el error que comete al justificar un mal por errores del sistema de gobierno.

Según explica el doctor Ricardo Rojas de la obra de Bastiat,

Entendía Bastiat que de acuerdo a cómo se organizara la ley, podía servir, ya sea para permitirle a cada uno vivir de sus propias facultades, o bien para convertir a algunos en víctimas de la expoliación por parte de otros. Así, la diferente concepción sobre la ley generaba dos clases de personas: los que quieren hacer cesar la expoliación legal, y los que aspiran a participar de dicha expoliación. Estas palabras escritas hace más de ciento cincuenta años se ven hoy patentes al observar el modo en que distintos grupos de presión intentan constantemente influir sobre las legislaturas para obtener beneficios, exenciones, prebendas y privilegios a expensas de los demás.

Comprender esta sutil diferencia entre las clases de personas a las que Bastiat se refería debe ser simple.  Suponer que en algún momento un grupo de cabildeo llegará a representar los intereses de un grupo específico de ciudadanos de manera directa en la ejecución del gobierno de un país, y apoyarlos o permitirles existir, no sólo es un acto inmoral sino significará entregar nuestra vida a un grupo de lobos rapaces.