Foro hoy. La diferencia que hizo Manuel Ayau @UFMgt


El día de hoy se realizará el primer foro en honor a Manuel Ayau Cordón. Muso Ayau fundó la Universidad Francisco Marroquín, el Centro de Estudios Económicos-Sociales y líder del movimiento de ProReforma. Fue un filósofo, padre de familia, autor de varias obras de economía y un exitoso empresario guatemalteco.

En su honor, la UFM organizará un foro discutiendo el impacto de este personaje guatemalteco durante dos días (los miércoles 03 y 10 de agosto de 2011) en el que se discutirán sus aportes en Guatemala y América Latina en las áreas de las Ciencias Sociales, la economía, la filosofía, la industria y la actividad empresarial.  ¡Un evento que no pueden perderse!

Foro 1

Día: miércoles 03 de agosto de 2011

Hora: 5:30 – 8:00 p.m.

Lugar: Auditorio Juan Bautista Gutierrez

Foro 2

Día: miércoles 10 de agosto de 2011

Hora: 6:00 – 8:40 p.m.

Lugar: Auditorio Juan Bautista Gutierrez

Hoy, día de Martin Luther King Jr.


El día de hoy, 17 de enero, se conmemora el día de Martin Luther King Jr que en un célebre discurso aseguró que aspiraba a un mundo en el que el racismo no existiese:

“Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad. (…)” Martin Luther King (discurso completo)

Luther King fue un célebre pastor estadounidense de la iglesia bautista que jugó un papel de importante liderazgo durante la década de 1960 en la lucha de los Movimientos por los derechos civiles en los Estados Unidos.  Antes de 1960 y no más de 50 años atrás, la segregación racial en ese país impedía a los afroamericanos gozar de los derechos que otorgaba la Constitución estadounidense plenamente. (para conocer más sobre el tema ver Painter, Nell Irvin. The History of White People. W. W. Norton & Company; 1St Edition edition (March 15, 2010).

Sin embargo, 48 años han pasado y aún hay lugares en el mundo en el que la práctica de segregación, discriminación legal, esclavitud y genocidio aún son practicadas.  Para acabar con esto, será necesario que no sólo conozcamos cuáles son los derechos del hombre y exijamos a nuestros representantes que los respeten.  Sino qué, también, comprendamos que el concepto de raza no es aplicabable para describir a grupos poblacionales des seres humanos.  Es necesario que eduquemos a quienes suelen cometer este error y los eduquemos.  Los seres humanos pueden ser agrupados correctamente en etnias en base a sus prácticas culturales, de comportamiento, lingüística o religiosas.

También, es  fundamental que la práctica de los gobiernos para legislar políticas y programas que se sustentan en la discriminación positiva sean eliminadas.  La discriminación positiva (también conocida como acción afirmativa) se fundamenta en el reconocimiento de que “no todos los seres humanos somos iguales en términos de grupo” y por lo tanto deben ser tratados de manera diferente.  Así, ellos apoyan que se realicen programas y legislación que favorezca a ciertos grupos en términos culturales y sociales.  Desafortunadamnete, la discriminación positiva rápidamente se vuelca en contra de sus intereses (y los de todos) y sólo permite la violación de los derechos individuales en favor de un grupo particular de personas.

El mismo año en que Martin Luther King Jr. diese su discurso “Tengo un sueño” la lucha de los movimientos civiles interesaba a muchas personas que creían en la búsqueda de la felicidad y en la educación en una filosofía de vida que permitiese a todos los seres humanos buscar la paz y vivir como hermanos.

Al respecto, en un discurso también en el año 1963, la filósofa objetivista Ayn Rand dijo que,

“El racismo es la forma más baja y groseramente primitiva de colectivismo. Es la idea de atribuir significado moral, social y político al linaje genético de una persona, la noción de que los rasgos intelectuales y caracterológicos de un hombre son producidos y transmitidos por la química interna de su cuerpo.”

No olvidemos el trabajo que estas personas hicieron.  Defendamos nuestros derechos y soñemos también que en un futuro cercano viviremos en un mundo en el que nuestros hijos no serán juzgados por su color de piel sino por sus logros y triunfos.

¡Enhorabuena!

El temor a la ciencia


El siguiente video es un fantástico ejemplo del temor a la ciencia, el escepticismo irracional y el uso del humor para engañar a las masas respecto a temas filosóficos que afectan nuestra vida diaria.  A pesar de que la antropologa en apariencia celebra los avances científicos su postura es en realidad pesimista y mal informada.  Los invito a ver el video y luego a leer algunos comentarios al respecto,

Amber Case: We are all cyborgs now

El temor a la ciencia y el progreso le ha costado el cuello a muchos científicos y a grandes hombres desde que el fuego y la rueda fueron inventados.  Y es que el avance de la ciencia ha sido siempre directamente inverso al avance del misticismo y las ideas místicas que buscan responder nuestras necesidades con ideas irracionales.

Nuestro siglo, el siglo que inició con la biotecnología y la nanotecnología no es la excepción. Aún ahora, el pensamiento anti-científico está a la orden del día y estas ideas reniegan de los avances científicos en distintos patrones de conducta que van desde,

A. los férreos opositores de la ciencia (llamados ludistas) que reclaman un retorno a nuestra condición salvaje (ejem. los ambientalistas),

B. Los escépticos que dudan de las externalidades negativas que algunos inventos podrían causar (ejem. energía nuclear, radiación en aparatos electrónicos, experimentación en células madre, etc.) y

C. Los pesimistas que apoyan el avance científico pero que temen un futuro en el que las máquinas dominen al hombre.

Esta última postura, no menos alarmista que las anteriores se popularizó durante el siglo XX con la corriente literaria de la novela de ciencia ficción.  Esta corriente, partía de las premisas:

A. Imaginar un mundo distópico.

B. Utilizar la tecnología como el causante del caos en la distopía.

C. Crear personajes que respondieran a los bajos sentimientos humanos (los vicios) como líderes de esos mundos distópicos.

D. Los héroes eran personajes románticos (científicos o gente vulgar) que romantizaba con la idea de “hubiesemos” o “en el pasado…”

Las ideas distópicas fueron populares a lo largo del s. XX y muchos intelectuales empezaron a suponer la posiblidad que el descubrimiento de máquinas con inteligencia superior a la humana en menor tiempo del esperado con el advenimiento de robots inteligentes y autónomos.  Sin embargo, algunos fueron un paso más allá y creyeron que los robots no sólo serían más inteligentes sino que también tendrían la característica que hace a los seres humanos excepcionales: el libre albedrío.

Es un hecho de la realidad que el libre albedrío no es algo que pueda crearse. Al menos no ahora y quizás tampoco en los siguientes 50 o 500 años.  Sin embargo, hay muchos que suponen que la inteligencia de los robots les permitirá desarrollar el libre albedrío por sí mismos y, por lo tanto, actuar en contra de sus creadores los seres humanos.

El temor a los avances científicos ahora dejó de identificarse con hombres de ciencia para empezar a satanizar los aparatos y descubrimientos científicos mismos.  Ahora los villanos no son genios como lo fueron Galileo Galilei o Nicolás Copérnico.  Los nuevos villanos son la televisión, el teléfono celular y los robots que actuan de manera autónoma.

Siempre habrá quienes renieguen de la ciencia y defienda la prevalencia del misticismo y la irracionalidad.  La antropóloga supone que el avance científico hace a los seres humanos menos introspectivos y por lo tanto menos inteligentes.  Además, celebra que a pesar de que la ciencia avanza nuestra “humanidad” se puede aún preservar (nuestra composición natural es más valiosa que cualquier invento “cyborg” que podamos crear). Así, esta antropóloga es un genial ejemplo de escépticos que dirán apoyar los avances científicos pero que, de una u otra manera, intentan alertar a la humanidad sobre los “peligros” que la ciencia conlleva al reemplazar nuestro lado “humano”.

No importa el nombre, tinte o excusa que pongan pues su filosofía de vida es la misma: todos temen a la razón y al progreso.  No dejemos que sus preocupaciones se materialicen en nuestras vidas.  Celebremos la ciencia y la razón.

La raza, el racismo y el capitalismo


“El racismo es la forma más baja y groseramente primitiva de colectivismo. Es la idea de atribuir significado moral, social y político al linaje genético de una persona, la noción de que los rasgos intelectuales y caracterológicos de un hombre son producidos y transmitidos por la química interna de su cuerpo.” Ayn Rand en la obra “La virtud del egoísmo”

El término raza surgió en su contexto moderno en el siglo XVII para distinguir entre grupos de seres humanos que se creyó compartían características hereditarias físicas.  Esta segregación se popularizó conforme se expandieron los imperios europeos (británica, española, francesa y danesa) y sirvió inicialmente para distinguir entre los grupos de seres humanos que habían sido esclavizados y el de los esclavistas.  Con el paso del tiempo, el término se amplió para distinguir no sólo entre los grupos de esclavos, sino también para incluir distintos “grados” de “blancura” y civilización superiores.

Ya en el siglo XVIII la práctica de distinguir entre distintas “razas de gente blanca” se había generalizado y surgieron prejuicios contra grupos étnicos que culminaron en el siglo XIX con los trabajos de darwinistas sociales como Herbert Spencer, Thomas Malthus, William Graham Sumner y Francis Galton (Galton fundó la eugenesia), entre otros.  Así, el término raza se empezó a utilizar para no sólo distinguir entre supuestos arbitrarios respecto a características hereditarias de grupos específicos sino también, para distinguir entre características de superioridad genética evolutiva a ciertas razas por encima de otras.

La eugenesia, la filosofía social que planteaba intervenir grupos raciales para mejorar rasgos hereditarios específicos se popularizó y no fue sino hasta en el siglo XX que sus planteamientos se comprobaron erróneos y arbitrarios.  Muchos continuaron defendiendo estas populares ideas y su ominosa culminación se evidenció con el horroroso genocidio de judíos, gitanos y otros grupos segregados en base a prejuicios raciales durante la Segunda Guerra Mundial.

La evidencia científica ha demostrado (ver bibliografía sugerida) que los seres humanos poseemos características hereditarias físicas que nos hacen únicos como individuos (color de pelo, tamaño de órganos, color de piel, sensibilidad a ciertas enfermedades, entre otros) pero que es imposible segregar a la especie en subdivisiones “raciales” que comparten características hereditarias comunes (en biología, los seres humanos somos clasificados como miembros de la especie homo sapiens).

En conclusión, utilizar el término “raza” para referirse a grupos específicos de personas es incorrecto y arbitrario.  Su uso tiene la intención de segregar dentro de nuestra especie en base a evidencia científica que no existe y es por lo tanto inconcebible su uso en ninguna conversación racional y objetiva.  En un sistema social y político racional sería imposible identificar entre distintos grupos raciales pues los mismos no son consecuencias de la herencia biológica que comparten y el término adecuado a utilizar es el de grupos étnicos o etnias.

Las etnias son poblaciones de “miembros que se identifican entre ellos, normalmente con base en una real o presunta genealogía y ascendencia común, o en otros lazos históricos. Las etnias están también normalmente unidas por unas prácticas culturales, de comportamiento, lingüística o religiosas comunes.”[1]

Más información y literatura sugerida: