Si la gente supiera


Seguro que algunos ya se toparon con esta imagen en alguna red social, yo la he visto varias veces pero hasta ayer me pregunté qué pasaría si todos nos bajáramos de la tabla y dejáramos que el gobierno cayera al vacío. La idea de la imagen, como yo la comprendo, es que somos un montón de individuos que dejamos que alguien nos gobierne, sin comprender que ese que está ahí debe ser un servidor público, que su deber es cuidar ciertos intereses nuestros y no deberíamos permitir que se extralimite en sus facultades. Si todos diéramos un paso atrás, ese gobernante no podría sostener al Estado por sí mismo. Supongo que la idea no es cambiar al que está en el estrado por uno de los que forman el grupo del otro lado de la tabla, eso sería elegir un pan con lo mismo.

¿Cómo sería la imagen después de la caída del gobierno? ¿Nos convertiríamos en grupos de salvajes peleando con otras tribus por territorios y riquezas? ¿Empezaríamos a construir de nuevo la tabla salvadora para establecer un nuevo gobierno que proteja a los débiles de los abusos de los fuertes? ¿Usaríamos a los débiles como esclavos? ¿Nos aislaríamos en grupos pequeños y pacíficos que no pelearían con otros grupos? ¿Estableceríamos un libre comercio y resolveríamos los problemas de los individuos con jueces privados? Yo no tengo una respuesta definitiva; sin embargo, sé que elegiría asociarme con otros individuos que respetaran la libertad individual y que concideraran la vida su máximo valor. De hecho, buscaría a alguien como el profesor, de la novela The Moon Is a Harsh Mistress, de Robert A. Heinlein, quien al ser cuestionado por otro de los personajes sobre su postura política declara:

“But—Professor, what are your political beliefs?”

“I’m a rational anarchist.”

“I don’t know that brand. Anarchist individualist, anarchist Communist, Christian anarchist,

philosophical anarchist, syndicalist, libertarian—those I know. But what’s this? Randite?”

“I can get along with a Randite. A rational anarchist believes that concepts such as ‘state’ and

‘society’ and ‘government’ have no existence save as physically exemplified in the acts of self-responsible

individuals. He believes that it is impossible to shift blame, share blame, distribute blame . . . as blame,

guilt, responsibility are matters taking place inside human beings singly and nowhere else. But being

rational, he knows that not all individuals hold his evaluations, so he tries to live perfectly in an imperfect

world . . . aware that his effort will be less than perfect yet undismayed by self-knowledge of self-failure.”

Ambos personajes están discutiendo cuáles son las mejores normas para una sociedad, el segundo personaje se desespera un poco con el profesor porque éste parece no estar de acuerdo con ningún grupo de normas que se le presentan:

Wyoh plowed doggedly into Prof, certain she had all answers. But Prof was interested in questions

rather than answers, which baffled her. Finally she said, “Professor, I can’t understand you. I don’t insist

that you call it ‘government’—I just want you to state what rules you think are necessary to insure equal

freedom for all.”

“Dear lady, I’ll happily accept your rules.”

“But you don’t seem to want any rules!”

“True. But I will accept any rules that you feel necessary to your freedom. I am free, no matter what

rules surround me. If I find them tolerable, I tolerate them; if I find them too obnoxious, I break them. I

am free because I know that I alone am morally responsible for everything I do.”

“You would not abide by a law that the majority felt was necessary?”

“Tell me what law, dear lady, and I will tell you whether I will obey it.”

Creo que es cierto que muchas personas desconocen el poder que tienen, no sólo para pelear por sus derechos, para instaurar o derrocar gobiernos. Hay muchos que desconocen el poder de su propia libertad, su poder para usar la razón y decidir qué leyes nos benefician y cuáles otras nos hacen daño. Antes de tirar al gobernante del otro lado de la tabla yo le preguntaría a ese grupo de personas si están listas para vivir por sí mismas y dejar a los otros vivir por sí mismos, si están dispuestos a abandonar el uso de la fuerza para obligar a los otros a aceptar sus leyes, si están dispuestos a comprender que son moralmente responsables de sus acciones, que pueden convivir y cooperar con los otros sin necesidad de dominarlos o dejarse dominar.

Conferencia: Cambios evolutivos a gran velocidad, por Daniel Matute


La Biblioteca Ludwig von Mises y la Universidad Francisco Marroquín organizan eventos cada año para celebrar el Día de Darwin. Esta vez invitaron al biólogo y microbiólogo Daniel Matute a hablar sobre los estudios de laboratorio sobre los cambios evolutivos que se dan en ciertos grupos.

Tres códigos morales para elegir


Un código moral es el conjunto de valores que guían las acciones y decisiones de las personas, dichas acciones y decisiones determinarán el curso de sus vidas. Cada individuo tiene un código de valores propio, en algunos casos éste fue heredado de las personas a su alerdedor, como su familia, profesores, amigos; y en otros, ha sido elegido después de un proceso racional. No es sencillo elegir nuestro código moral, en especial si no tenemos claro qué implican muchos de los códigos que rigen la vida de las personas a nuestro alrededor. Stephen Hicks plantea que es posible reducir los grupos a tres códigos morales básicos:

Por Alberto MonttEl código de los guerreros:

Para los guerreros el valor del trabajo es bajo, puesto que viven de la conquista y el saqueo. Son predadores que piensan en términos de cazadores-recolectores y establecen relaciones de ganar-perder. Cuando un guerrero se encuentra con alguien más débil, le quitará lo que quiera por medio del uso de la fuerza. Cuando se encuentre con alguien más fuerte, deberá perder lo que tiene, así que los guerreros viven todo el tiempo a la defensiva, puesto que no deben perder lo que han ganado. No piensan en construir, piensan en vivir de lo que otros han construído, sus planes siempre son a corto plazo.

Por Quino

 

El código de los monjes: 

Para los monjes el valor del trabajo es bajo, puesto que viven de y para la caridad y el sacrificio. Son altruistas y sus relaciones están establecidas en términos de perder-ganar. Los monjes se resignarán a entregar lo que tengan. No piensan en construir, viven de lo que otros construyen, sus planes son a largo plazo, en muchos casos para tener una recompensa después de la muerte.

 

Bryan LarsenEl código de los emprendedores:

Para los emprendedores el trabajo tiene un alto valor, viven de la producción y el intercambio. Son egoístas y sus relaciones están establecidas en términos de ganar-ganar. Los emprendedores no quieren iniciar el uso de la fuerza y buscan dar y recibir de forma justa. Piensan en construir y vivir de lo que construyen. Sus planes son a largo plazo para una vida plena en esta tierra. Comprenden que tenemos una gran capacidad racional, aunque ésta tiene límites. Saben que vivimos en un mundo que tenemos que adaptar y usar para sobrevivir. Los cazadores-recolectores lo ven como un mundo de recursos limitados, los emprendedores saben que los recursos no son lo mismo que los materiales que necesitan para transformar su entorno.

Entender las diferencias entre estos tres códigos nos ayuda a entender un poco mejor cómo funciona nuestro mundo, por qué algunos siempre están preocupados de que venga alguien a quitarle su sitio, sus cosas. Por qué algunos piensan que debe haber una entidad superior que les diga qué hacer y los defienda de los otros saqueadores. Los dos primeros códigos representan un universo malévolo, el tercero presenta uno benévolo, donde el respeto al individuo y la responsabilidad son las bases de la convivencia pacífica y la libertad.

 

 

 

 

 

Si la vida te da limones…


En una de esas conversaciones escuchadas al azar, el sujeto A le decía al sujeto B: yo no soy optimista ni pesimista, prefiero ver la realidad y tomar decisiones en base a ella. El sujeto B contestó algo que ahora no recuerdo. Ellos siguieron conversando, yo seguí mi camino y me pregunté para qué necesita uno estar consciente de la realidad, qué beneficio podría traerme estar consciente de las cosas buenas y malas que pasan en el mundo, a mi alrededor, las que provoco y las que me afectan directamente. Creo que el asunto va más allá de evaluar si el vaso está medio lleno o medio vacío y sentirnos felices o infelices a partir de nuestras conclusiones. Evaluar la situación en que nos encontramos debería servirnos de base para decidir qué debemos hacer para continuar bien o para mejorar aquello que no está bien.

Fernando Savater dijo en una conferencia que las personas libres no se preguntan qué pasará, sino qué harán al respecto, ello quiere decir que mientras seamos libres, tenemos la oportunidad de actuar para lograr nuestros fines. Estar consciente de la realidad, de mis limitaciones, de las leyes de la naturaleza me permite tener la confianza de que si siembro maíz, cosecharé maíz y no frijol. Si tengo el cuidado necesario evitaré plagas y si fertilizo el terreno y las plantas, obtendré un mejor maíz. Estar consciente de la realidad también me ayuda a comprender que a veces caen heladas y que mi cosecha puede perderse, pero ello no significa que el mundo conspirando esté conspirando en mi contra o que hice enojar a los duendes y por ello me mandaron un castigo.

Hay sociedades en el mundo en que los individuos no son libres, pueden vivir bajo un regimen dictatorial y ser reprimidos por el constante uso de la fuerza por parte de los aparatos estatales, pero los verdaderos hombres libres siguen preguntándose qué hacer para mejorar su situación y tomando acciones para lograrlo. Los inventores y los emprendedores suelen percatarse de un problema y buscan solucionarlo. No se sientan a esperar que el problema se resuelva solo, que lo resuelva alguien más. A fianl de cuentas, si después de evaluar mi realidad, mi vaso, descubro que está medio vacío, ello quiere decir que debo encontrar una manera para llenarlo. Si está medio lleno, significa que estoy haciendo lo correcto y pronto lo tendré lleno. Si se me cae un poco de agua en el proceso, podré aprender a llenarlo mejor.

¡Qué aburrido ser empresario!


En mi clase de literatura de ayer hablamos de los personajes. En la parte magistral le hablé a mis alumnos sobre cómo los personajes representan la visión del ser humano que tienen los autores, sobre cómo sus decisiones, su forma de afrontar las situaciones su determinación a actuar o dejar de hacerlo son una representación del sentido de vida de quienes escriben las historias. Cuando llegó el momento de los ejemplos les pedí que relacionaran a personajes que conocen con la visión del mundo de sus creadores. Hablamos de Homero Simpson, de Peter Griffin, de Joseph K. y Gregorio Samsa, de personajes de cuentos de Cortázar y Bolaño. Cuando llegamos a los personajes de La rebelión de Atlas, que leyeron hace poco en otra clase, uno de mis alumnos dijo que era una novela terriblemente aburrida, que los personajes eran aburridos. No podía conformarme con un juicio tan vago y le pedí que profundizara en la idea, que me dijera por qué los consideraba aburridos. Su respuesta fue simple: “Son unos ‘estirados’ que se paran y dicen ‘hoy, voy a crear una empresa’ y van y hacen su empresa, ser empresario es aburrido”. Lo bueno de esos comentarios en clase es que generan muchas reacciones y el diálogo se enriquece, hubo respuestas de toda naturaleza, a favor y en contra de su comentario. Mi clase siguió, seguimos hablando de los empresarios, de los héroes, de los ideales y mientras eso pasaba, el mundo seguía llenándose de reacciones por la muerte de un hombre, de un empresario que dejó una profunda huella en la historia de la humanidad.

La noticia de la muerte de Steve Jobs corrió de forma viral por toda la red, por todos los medios de comunicación. Las reacciones no se hicieron esperar y a un día de dicho evento hay cientos de artículos que hablan sobre su legado, sobre su pasión por su trabajo, sobre el emprendedor que fue, sobre cómo cambió el mundo tecnológico en que vivimos. Edward Hudgins en “Steve Jobs vs. the Anti-Capitalists” plantea que Jobs fue un héroe del capitalismo y conluye diciendo que:  The wonderful thing about a capitalist system is that it allows individuals the freedom to seek their own happiness, to do what they love, and to follow their own dreams. That’s what Steve Jobs did. He loved his work. And he told us: 

“Your time is limited, so don’t waste it living someone else’s life. Don’t be trapped by dogma—which is living with the results of other people’s thinking. Don’t let the noise of others’ opinions drown out your own inner voice. And most important, have the courage to follow your heart and intuition.”

Well said, from a man who saw life as a celebration and whose life we should celebrate!
Yaron Brook piensa en What We Owe Steve Jobs, y nos plantea las implicaciones morales de su labor empresarial: If dedicating your life to creating the values that advance it is a moral achievement, then there is nothing greater or nobler than the creative geniuses whose productive ability has created our modern world: a world where we live more than three times as long as our ancestors; where our homes are heated in the winter, cooled in the summer, and lit at night; where we can travel across a continent in a matter of hours; where we can say goodnight to our children from the other side of the globe. 
David Boaz califica a Jobs como un creador de prosperidad, (Steve Jobs, Prosperity creator) y nos recuerda que: Instead of another bag of taxpayers’ money for state and local governments and politically favored businesses, a real jobs program would encourage the next Steve Jobs to create value. What would that involve? Keep taxes on investment and creativity low. Reduce the national debt and its threat of huge tax hikes to come.

Si la vida y labor empresarial de un solo hombre puede hacer que muchos hombres se decidan a crear, se decidan a pensar, se decidan a opinar, lo único que puedo decirle a mi alumno es que no, los empresarios no son aburridos y hay algunos que nos recuerdan, así como lo hacen los héroes de Rand, que podemos ser los mejores, que podemos crear, ser felices, ser productivos y sentirnos orgullosos de ello.

Videoconference: Arts and Science


“Almost all Nobel laureates in the sciences are actively engaged in arts as adults. They are twenty-five times as likely as average scientist to sing, dance, or act; seventeen times as likely to be an artist; twelve times more likely to write poetry and literature; eight times more likely to do woodworking or some other craft; four times as likely to be a musician; and twice as likely to be a photographer.” — Bob Root-Bernstein, Ph. D., physiologist and MacArthur Fellow. (Via S.C. Kavassalis)

Video: Uses of Science & technology in which they are applied to Art and viceversa (en inglés).

In this video: Forest Whitaker, Actor, Wyclef Jean, Musician, Producer and Social Activist, Chris DeWolf, CEO, mySpace and James Wiatt, Chairman and CEO, William Morris Agency

On Nuclear power


The Economist has a new debate in which they believe that the world would be better off without Nuclear power.

For philosophical and economical reasons, I have denounced their position as inhuman and irrational.  Here’s my comment and please share yours in this important debate.

Dear Sir,

“Ecology as a social principle… condemns cities, culture, industry, technology, the intellect, and advocates men’s return to “nature,” to the state of grunting subanimals digging the soil with their bare hands.” Ayn Rand

Nuclear energy, as a social principle, created the cleanest and most efficient source of energy that Humanity has ever seen. To deny the facts of reality is environmentalists’ first step to condemn Humanity to times of darkness and subanimal life.