Las palabras de Howard Roark


La historia  trata de un arquitecto llamado Howard Roark a quien un amigo, Peter Keating, le pide diseñar unos edificios de apartamentos. Roark le dice que lo hará con la condición de que su diseño sea respetado, que no le hagan cambios. Roark se va de viaje y cuando vuelve descubre que construyeron el edificio pero que cambiaron su diseño. Se enoja y dinamita el edificio una noche. No hay víctimas pero la construcción queda reducida a escombros. Llevan a Roark a juicio y éste es el discurso de su defensa.

Roark plantea su opinión con mucha claridad y uno tiende a estar totalmente de acuerdo o totalmente en desacuerdo con él, por ello, cuando discuto este texto con estudiantes o gente de un club de lectura, me gusta empezar por saber qué idea les sorprendió más. Las palabras de Roark son fuertes, son una defensa admirable del individuo y su fuerza creadora, un llamado a pensar en la moralidad de nuestro trabajo, en la necesidad de convivir con otras personas con reglas claras y en condiciones de justo intercambio. ¿Qué me sorprende del discurso? Que el juicio es por haber dinamitado un edificio y se convierte en un juicio en donde se acusa a un hombre por ser un creador, un individuo independiente.

Razones para leer o dejar de leer a Rand


Hace unos días me dijeron que debería cambiarle de nombre al Centro de Estudio del Capitalismo y ponerle “Centro de Estudios Randianos”, porque según esta persona sólo leemos a Rand y pensamos que ella, que es la cara menos amable del capitalismo, es la panacea para defender estas ideas. Mi respuesta dejó de lado que cualquier objetivista que se respete no dejará que le digan “randiano”, que ningún autor es “La” panacea de las ideas y que las caras amables muchas veces son engañosas. Lo cierto es que en los diálogos del CEC no sólo hablamos de la obra de Rand, aunque definitivamente sus novelas son nuestro punto de partida. Considero que hay razones buenas y malas para leer o dejar de leer a ciertos autores, para descalificar ciertas obras o pensar que son requisitos esenciales para una buena educación. Yo no me atrevería a descalificar a García Márquez como narrador por ser comunista o a Vargas Llosa porque dejó de serlo. Entiendo que sus ideas políticas estarán presentes en sus obras y ello sólo me servirá para tener un contexto completo y plantear mis juicios a partir de él. Admito que me dan un poco de desconfianza aquellos que aseguran que un libro te cambiará la vida o los que creen que es obligatorio leer a los clásicos porque son lo único en la literatura que vale la pena; porque, finalmente, la lectura es nuestra oportunidad para participar de un diálogo de siglos en que miles de autores nos invitan a reflexionar sobre las grandes preguntas de la humanidad, sobre los temas que nos han desvelado desde siempre.

No es un secreto que la lectura no es el pasatiempo favorito de muchos guatemaltecos, que los jóvenes deben tener mejores cosas que hacer, que dedican su tiempo a alimentar otras grandes pasiones. Entonces, ¿por qué pedirles que lean las novelas de Rand? Porque a la señora se le ocurrió que era una buena idea decir que los empresarios pueden ser héroes, que los personajes ideales nos sirven para imaginar cómo podríamos ser. No digo que sus héroes sean perfectos, que no cometan errores o que haya que imitarlos al pie de la letra. Ella no escribió manuales para que dejemos de cuestionarnos nuestras propias decisiones y sólo acudamos por la respuesta a la página tal, inciso tal del libro de la vida según Rand. Entre tantos libros que nos advierten sobre los sistemas totalitarios de gobierno, que nos hablan de los horrores de la guerra, que nos hacen cuestionarnos sobre el bien y el mal y nos dicen todo lo que no hay que hacer para ser felices, ella decidió poner ejemplos de individuos que luchan por sus propios sueños, por sus empresas, por su vida. No para que abandonemos nuestra mente, sino para que dejemos de pensar en términos de psicología inversa y veamos al ideal de frente.

¿Hay otros auotores que defienden el capitalismo? Definitivamente. Muchos lo hacen desde el mundo de la no ficción y lo justifican económica y políticamente. Rand lo hace desde el mundo de la ficción y lo justifica moralmente, en su libro Capitalismo: el ideal desconocido dice que “La justificación moral del capitalismo no recae sobre el reclamo altruista de que representa la mejor forma para alcanzar “el bienestar general”. Es verdad que el capitalismo lo logra, si acaso esa frase altisonante tiene algún significado, pero será meramente una consecuencia secundaria. La justificación moral del capitalismo descansa en el hecho de que es el único sistema en consonancia con la naturaleza racional del hombre, que protege la supervivencia del hombre en cuanto hombre y donde su regla básica es: la justicia”. ¿Ella tiene la última palabra al respecto? No, ella nos ofrece una base, nos toca a nosotros construir nuestros conceptos, nuestro mundo a partir de ahí. ¿Hay otros caminos para establecer estos conceptos? Por supuesto, le toca a cada uno cuestionarse y buscar sus propias respuestas, con Rand o sin ella.

Puedo pensar en cientos de razones para leer o no leer a un autor, pero no puedo justificar a nadie que critique a un autor sin haberlo leído y no me refiero a sólo haber sostenido en sus manos el libro y haber recorrido con la mirada sus líneas, me refiero a haberlo leído y cuestionado a profundidad.

El 2 de febrero de 1905


El 2 de febrero de 1905 nació en San Petesburgo Ayn Rand, una escritora con cuyo trabajo no me llevé bien al principio. La primer novela suya que leí fue La rebelión de Atlas y puedo asegurar que odié muchas de sus ideas, de sus descripciones, de sus personajes. Busqué minuciosamente cada objeción que podía ponerle a la historia y recuerdo todas las que encontré. Ni siquiera recordaba el final del libros después de esa primera lectura. Yo no quería “comprarme” sus ideas y pensé que su novela estaba hecha para eso justamente; yo no quería creer en su palabra, quería discutir, analizar, así que supongo que si nos hubiéramos conocido en persona habríamos discutido por horas y horas.

Mi relación con Rand cambió cuando leí Filosofía: ¿quién la necesita? porque en ese libro descubrí que ella no necesitaba que yo “creyera” en sus ideas, sino que buscara mis propias respuestas. Ella me preguntó: “¿Pero qué logrará usted si, mientras aboga por la honestidad en la ética, les dice a los hombres que no hay cosas tales como la verdad, los hechos o la realidad? ¿Qué pasará si propugna la libertad política sobre la base de lo que usted siente que es bueno, y se enfrenta a un matón ambicioso que declara que él lo siente de manera muy diferente?” (Filosofía: ¿quién la necesita? página 36) Y lo mejor de todo fue que después de darme sus respuestas me dijo: no me crea, vaya y busque sus propias respuestas, lea a todos los filósofos que considere necesarios, cuestiónelos.

Así me di la oportunidad de leer sus libros sin el prejuicio de quien se siente indoctrinado. Así me di la oportunidad de escucharla diciéndome que carecer de propósito es la peor depravación humana; que por mi vida y por amor a ella puedo vivir para mí misma y no exigirle a nadie que viva para mí. Así llegué a estar de acuerdo con ella cuando me dijo que el mundo que sueño es posible y que debo trabajar para conseguirlo. Por estas cosas, a pesar del accidentado inicio de nuestra relación, celebro que hace 107 años naciera en Rusia una valiente mujer que defendió sus ideas hasta el fin de sus días.

Entrevista a Adelaida Loukota


Ayer apareció publicada en el diario Siglo 21 una entrevista que me hizo Sofía Botrán, les copio acá una parte y pueden ver el resto acá.

Adelaida Loukota: Que cada quien busque sus ideas y trabaje para lograrlas

Sofía Botrán conversó con la encargada de un departamento que defiende una filosofía de vida liderada por la razón.

El Centro de Estudios del Capitalismo (CEC) cuenta desde el pasado 1 de octubre con una nueva directora, Adelaida     Loukota, también conocida en la comunidad de la Universidad Francisco Marroquín por ser la coordinadora de los clubes de lectura de la Biblioteca Ludwig von Mises.

Desde su nacimiento en 2009, el CEC promueve la reflexión para adoptar una ideología que defienda el capitalismo, la razón, los derechos individuales y la libre actividad empresarial. Teniendo en cuenta esos pilares, Loukota busca construir esa filosofía de vida, a través de lecturas como, La Rebelión del Atlas El Manantial de Ayn Rand, novelas que toman el capitalismo como único sistema filosófico moral. En esta entrevista explica cómo funciona el CEC.

¿Qué es el Centro de Estudios del Capitalismo?

El centro divulga, estudia y discute los principios filosóficos de la razón, los derechos individuales, el capitalismo y la actividad emprendedora partiendo de los estudios realizados por Ayn Rand y filósofos liberales clásicos.

¿Cuál es el método?

Se realizan actividades de diálogo y discusión al estilo de las reuniones socráticas con estudiantes de bachillerato, universitarios y profesionales interesados en profundizar en el Capitalismo. Se estudian los fundamentos por los cuales la riqueza del mundo es creada y los hombres buscan su felicidad y la de sus seres queridos.

¿Cuál es la bibliografía utilizada?

No sólo leemos y discutimos a Ayn Rand; sus libros suelen ser con los que iniciamos pero luego los grupos pueden decidir continuar con las reuniones para leer otras cosas. En una ocasión pasamos a las obras de Kafka, Dostoievski y otros autores.

¿Por qué Ayn Rand?

En sus novelas muestra sus principios. Ella sostenía que el hombre debe elegir sus valores y sus acciones mediante la razón, argumento también defendido por el CEC. Por ejemplo en La Rebelión del Atlas establece una serie de dicotomías de personajes para ilustrar mejor los conflictos. Entre estos “bandos” se pueden ir agrupando los productivos y los parásitos o saqueadores, mostrando así a los motores que mueven el mundo. Por otro lado, en El Manantiase presenta la lucha individuo contra el mundo, en sus palabras “El ego del hombre es el manantial del progreso humano”.

 

Club de lectura – The Fountainhead


Este viernes 18 de enero de 2011 tendremos la primera sesión del club de lectura de The Fountainhead (sobre la obra).  La novela fue escrita por Ayn Rand y desde su publicación ha sido considerada una de las novelas más importantes del siglo XX.

Información de este club en Facebook: Club de lectura – The Fountainhead

Las reuniones son gratuitas y la participación incluye una copia del libro gratuita.  Si están interesados en participar por favor escribir a capitalismo@ufm.edu en donde con gusto les daremos más información.

¡Inician diálogos de letura de Ayn Rand!


Dos novelas de Ayn Rand serán leídas en los grupos de lectura que organizaremos a partir del día de mañana. Mañana, viernes 11 de febrero de 2011, iniciará el diálogo de Atlas Shrugged, la novela más famosa de Rand.  Las reuniones se llevarán a cabo cada 15 días de 5:30 p.m. a 7:00 p.m., en el salón BIB-110 de la Biblioteca Ludwig von Mises.

Sobre Atlas Shrugged la autora comentó que,

Ayn Rand publicó esta novela con la intención de explicar al público estadounidense la esencia de su filosofía y, además, con el fin de alertar a los ciudadanos del planeta de lo que ocurriría en un escenario gobernado por los intereses colectivistas, el altruismo y la corrupción.

El próximo viernes, 18 de febrero de 2011, arrancará el diálogo de The Fountainhead. Las reuniones también tendrán lugar cada 15 días, en el mismo lugar y a la misma hora que la otra.

La novela cuenta la historia de Howard Roark, un individualista intransigente que está orgulloso del trabajo que realiza y no duda en decirlo. Roark es un innovador que, en el afán por defender sus principios y filosofía de vida, deberá luchar contra una sociedad que venera la tradición y el mantenimiento del status quo.

Las primeras 25 personas que se inscriban a cada uno de los diálogos recibirán un libro gratis.  Más información: capitalismo@ufm.edu

¡Ayn Rand rompe otro récord de ventas!


La rebelión de Atlas, la novela de la filósofa ruso-americana Ayn Randsigue siendo noticia.  El día de hoy fue publicada una nota con la información de ventas de esta novela durante el año 2009.  El Ayn Rand Institute (ARI) informó que La rebelión de Atlas vendió más de 500,000 copias en el año 2009.

La novela empezó a ser escrita el 02 de septiembre de 1946 y fue publicada 10 años después, en el año 1957.  Desde

su publicación, la novela ha vendido más de 7 millones de copias.

Además, esta es la primera ocasión en que la venta de todas las obras escritas por Ayn Rand supera el millón de libros vendidos. Las novelas de esta autora son Los que vivimos, Himno, El manantialLa rebelión de Atlas.

El Director del ARI, el Dr. Yaron Brook, comentó

“People are discovering the prescience of Ayn Rand’s writing. They’re seeing the policies of ‘Atlas Shrugged’ villains Wesley Mouch and Cuffy Meigs acted out by our government officials today. They’re looking for answers on how to stop government intrusion in our lives. ‘Atlas Shrugged’ provides those answers, and many more.”

“La gente está descubriendo en las obras de Ayn Rand una guía para predecir el futuro.  Las políticas empleadas por los villanos de la novela, el burócrata Wesley Mouch y el líder sindical Cuffy Meigs, son dos personajes emblemáticos de la realidad política de Estados Unidos.  Los lectores de la novela, comenta Brook, buscan respuestas a cómo evitar que el gobierno siga inmiscuyéndose en sus vidas.  La rebelión de Atlas ofrece estas y muchas otras respuestas.”

La historia del éxito en ventas no se limita sólo a Estados Unidos.  Hace algunas semanas, la revista Foreign Policy publicó que la ventas de las obras de Ayn Rand también ha ascendido en India en el artículo: Howard Roark In New Delhi. Al parecer, Howard Roark, el héroe de la novela El Manantial es uno de los más leídos y conocidos en ese país.

En América Latina muchos son los estudiantes de las ideas de esta filosofa y en Guatemala más de 100 alumnos se encuentran leyendo El Manantial como parte de un plan de nuestro centro para divulgar los principios éticos, jurídicos y económicos de una sociedad de personas libres y responsables.