Entre eso y la segunda colonización


Captura de pantalla de: http://www.diagonalperiodico.net

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El título de la nota llamó mi atención, así que me fui a leerla (si alguien quiere leerla antes de leer mi comentario, puede ir acá). Al inicio el autor ofrece un poco del contexto de la situación en Panamá y la lucha de una comunidad contra una hidroeléctrica, con el apoyo del sociólogo Jesús Alemancia. Luego, presenta a Lolita Chávez y va planteando las ideas de ambos en forma paralela. Los dos activistas denuncian proyectos de hidroelécticras y minas que las multinacionales españolas y el gobierno quieren llevar a cabo en los territorios indígenas. Este conflicto básico, a mi juicio, es que las comunidades se oponen a que usen su territorio comunal y el gobierno está usando el territorio de su país. ¿De quién es esa tierra? ¿Quién debería decidir qué se hace ahí? ¿Qué ley debe prevalecer en este caso, la de autoridades ancestrales o la del gobierno electo? ¿Con quién deberían negociar los inversionistas? ¿Que alguien haya vivido mucho tiempo en un lugar le da automáticamente derecho de propiedad sobre la tierra?

No me estoy preguntando acá si existe algún tipo de “inequidad histórica” en el que algunos grupos privilegiados tengan mucha tierra y otros grupos tengan poca tierra, sino en quién decide eso. El artículo 67 de Constitución Política de la República de Guatemala establece la“ Protección a las tierras y las cooperativas agrícolas indígenas. Las tierras de las cooperativas, comunidades indígenas o cualesquiera otras formas de tenencia comunal o colectiva de propiedad agraria, así como el patrimonio familiar y vivienda popular, gozarán de protección especial del Estado, asistencia crediticia y de técnica preferencial, que garanticen su posesión y desarrollo, a fin de asegurar a todos los habitantes una mejor calidad de vida. Las comunidades indígenas y otras que tengan tierras que históricamente les pertenecen y que tradicionalmente han administrado en forma especial, mantendrán ese sistema.” Así que es el Estado quien establece qué tierras son de las comunidades e, incluso, puede decidir qué tipo de desarrollo conviene más a la comunidad. Es como si el intendente del condominio pudiera decirme qué cuartos de mi casa son míos y cuáles va a alquilar para el beneficio de la comunidad.

No estoy de acuerdo con la idea de desarrollo colectivo que presentan los activistas, con su defensa ambientalista basada en el fantasma del calentamiento global o con sus prejuicios sobre lo que creen que es la sociedad capitalista occidental. No estoy de acuerdo con quieran decirme que debo estar de acuerdo con ellos en lo que consideran bueno. Sin embargo, estoy de acuerdo con ese reclamo de libertad que está en el fondo de sus argumentos. Cada comunidad debería ser libre de tomar las decisiones sobre su vida y su subsistencia que le convenga, sin que ningún ente externo, ya sea el gobierno o la cooperación internacional, le diga qué le conviene hacer. Cada comunidad debería ser dueña de su territorio y libre de negociar o no con quien tenga el capital para hacer proyectos en ella. Cada comunidad debería velar por sí misma y no esperar a que el gobierno la saque de la pobreza y le dé educación, salud, vivienda o internét, porque cada vez que reciben algo, deben dar algo más a cambio y todo va bien hasta que el gobierno les quita por la fuerza lo que ellos no hubieran querido dar.Quizás deberíamos preocuparnos más por establecer reglas claras en cuanto a la propiedad de la tierra y qué puede hacer el gobierno y qué no, antes de preocuparnos por una segunda, tercera, cuarta colonización. Nuestros pueblos no serán independientes mientras sigan esperando que el gobierno los cuide y les provea. Cuando la tierra no tiene dueño, alguien se quedará con ella.

¿No a la minería, o es un no a algo más?


Imagen tomada de: http://bit.ly/YJRB5U

Imagen tomada de: http://bit.ly/YJRB5U

Los vi ayer. Eran unas 50 o 60 personas. Llegaron, empezaron a tomar sus lugares y les entregaron los carteles para la protesta frente al edificio donde están las oficinas de la Embajada de Canadá. No llenaban toda la calle. Había un par que seguro eran los organizadores del asunto, porque eran los que le daban declaraciones a los periodistas. Yo no sé si los pobladores de Santa Rosa estaban convencidos de estar ahí, uno a veces piensa que son personas a las que les pagan por ir a protestar, eso no es algo nuevo bajo el sol. Sí sé que vi que estaban cansados, que no gritaban con entusiasmo, que sus voces y actitudes no tenían la fuerza de quien piensa que defiende la verdad. Estoy segura de que hay muchas personas en estas comunidades que se levantan muy temprano para ir a trabajar, que luchan cada día para salir adelante.

Hoy la policía disolvió otra protesta, la noticia dice que “Los pobladores dijeron a los periodistas que se oponen al proyecto minero, denominado “El Sastre”, debido a la contaminación y porque consideran que la empresa, que se propone extraer oro en el lugar, podría dejar sin agua a la comunidad”. El miedo es un arma poderosa, la gente tiene miedo de lo que no conoce, ¿podrían confiar en la empresa minera? ¿Podrían confiar en que el gobierno los defenderá si la empresa no cumple su parte del contrato? Puedo entender el miedo que produce la posibilidad de perder el agua, el miedo que da sentirse vulnerables. Estoy segura que hay muchas personas en estas comunidades que no quieren que sus hijos tengan que caminar kilómetros para ir a traer agua al río, que quieren progresar, educarse, que los dejen trabajar en paz.

Sé que hay gente en algunas empresas, mineras o no, que hacen transas, pero se supone que para eso vivimos en un mundo que tiene leyes y contratos, para que nadie esté sobre la ley. La idea es vivir en una sociedad que no permita los privilegios, con un gobierno que no te quite lo que es tuyo y te ayude a que nadie lo haga. Quiero pensar que la gente no está simplemente contra las minas, quiero pensar que está en contra de la incertidumbre que nos provoca pensar que los gobernantes son como Artemio Cruz, ese personaje de Carlos Fuentes, que en su juventud fue revolucionarlo y luego simplemente se convirtió en un político corrupto, que hacía negociaciones así:

«—…alegan que aquí en México se pueden fabricar esos mismos carros. Pero nosotros vamos a impedirlo, ¿verdad? Veinte millones de pesos son un millón y medio de dólares…
Plus our commissions
—No le va a sentar muy bien el hielo con ese catarro.
Just hay fever. Well, I’ll be
—No termino. Además, dicen que los fletes cobrados a las compañías mineras por el transporte del centro de la República a la frontera son bajísimos, que equivalen a un subsidio, que cuesta más caro transportar legumbres que acarrear los minerales de nuestras compañías…
Nasty, nasty
—Cómo no. Usted comprende que si aumentan los fletes, nos será incosteable trabajar las minas…
Less proffits, sure, lesproffitsure lesslessless…» (encuentre la novela completa acá)

Es cierto que la vida no es un negocio, es cierto que para preservar la vida tenemos que explotar la tierra, construir los bienes que necesitamos. Tenemos la inteligencia, las herramientas. Hay minas que no son una amenaza, que son la oportunidad para que muchas personas tengan un trabajo.

¿A quién hay que echarle la culpa?


 

 

 

 

A mí también me gustaría echarle la culpa al gobierno por todo lo que ha llovido durante las últimas semanas. Me gustaría echarle la culpa a los inventores que  hicieron posible la revolución industrial por los congestionamientos de tránsito en los que me veo atrapada con abrumadora frecuencia. Me gustaría acusar a los banqueros de Wall Street por enviar al monstruo de la incertidumbre que me asusta por las noches.

En este momento, podría unirme a los indignados y reclamar que el gobierno pase el invierno al verano para solucionar con una acción las inundaciones y la sequía. Podría manifestar en alguna plaza nombrada en honor a algún inventor, para que las fábricas dejen de producir automóviles; además, podría venir a pie al trabajo, ¿quién dijo que 35 kilómetros son mucho para caminar de ida y vuelta en un día? Podría hacer carteles, tomarles fotos y protestar vía Twitter contra los ricos y poderosos banqueros que protagonizan las teorías de conspiración del mundo. Porque, a final de cuentas, necesitamos una revolución. Sin embargo, tengo la certeza de que la revolución que necesitamos no es global, no es ésta del 99%. Porque no me parece que sepan qué están pidiendo. Saben que algo anda mal en el mundo, pero no saben qué es exactamente, como se ve en este video tienen más de 99 razones para protestar:

Se quejan de los banqueros, del calentamiento global, del Sida, de la violencia de género, de la pobreza. Piden viviendas dignas, solidaridad, paz, respeto y que el mundo sea un lugar feliz. Dicen que el 1% se aprovecha de ellos, que son el pueblo, el 99%. En algunos casos piden que caigan las grandes corporaciones, en otros casos piden el comunismo a gritos, como si ese experimento no hubiera fracasado terriblemente en el pasado. Esa forma de mezclar los problemas, sus causas y a los responsables de los mismos, me hace creer que no se han sentado a pensar en las causas de su malestar, ni en las causas de los problemas de nuestras sociedades. Por ejemplo, sería más sensato que reclamara en la alcaldía de mi comunidad que usen el dinero de mis impuestos para arreglar el camino a mi casa que se destruyó con las lluvias o que por lo menos nos dejen repararlo en paz. Las quejas de los indignados me recuerdan esta frase de Daniel Khelmann “That was the moment when he grasped that nobody wanted to use their minds. People wanted peace. The wanted to eat and sleep and have other people be nice to them. What they didn’t want to do was think.” Measuring the World, páina 44)

Es cierto que necesitamos una revolución, pero debe ser una revolución moral e individual. El primer paso es asumir nuestra responsabilidad en el mundo, asumir que debemos pensar y tener clara nuestra escala de valores. Si vivimos en una sociedad libre ¿por qué pedir que el gobierno actúe como planificador central y nos diga qué pensar, en qué trabajar, cómo vivir, dónde vivir? ¿Qué sigue después de entregarle nuestros derechos al “hermano mayor”? ¿Por qué deberíamos entregarle nuestros derechos, nuestra propiedad, nuestra mente? ¿En serio tan terrible es la libertad? A final de cuentas, en los sistemas comunistas siempre hay un dueño de las cosas, ese 1% al que tanto detestan. Es cierto, la revolución se trata de actuar, pero no protestando a lo loco. Se trata de responsabilizarnos por nosotros mismos. No sirve de nada reclamar que los privilegios cambien de mano, así solo lograremos caer en la misma dinámica pero con actores distintos. Debemos defender nuestra libertad a toda costa, nuestro derecho de perseguir nuestra felicidad y de trabajar para nosotros mismos, para alcanzar y mantener nuestros valores, sin miedo a que venga alguien “con más necesidad” a despojarnos de ellos por medio de la fuerza. La revolución debe empezar con ideas, no con miedos irracionales.

El comunismo mata


Un tributo al Comunismo (video)

El video que compartimos es elocuente.  El comunismo mata y para muchos esto es difícil de comprender.  Tanto o más peligroso, es que el comunismo no sólo mata a personas físicamente sino que acaba con la característica que nos hace distintos del resto de los animales: la individualidad.

El comunismo parte de la premisa fudamental de eliminar al individuo, entendido como un ser con capacidad de raciocinio e independencia, y someterlo a las decisiones colectivas de una masa igualitaria.

Actualmente, el comunismo ya no se pregona como una meta viable o posible; sino como un aparente ideal que sirve de “guía” o luz para quienes lo pregonan.  Ahora, el comunismo y su premisa fundamental en contra del individualismo suele identificarse con los conceptos de democracia, ecologismo, justicia social y la responsabilidad social empresarial.

El comunismo y sus premisas son aún practicadas  y es necesario que los proponentes del capitalismo laissez faire reconozcamos que el colectivismo aún domina la política mundial.

Los invito a visitar el Museo del Comunismo (en inglés) creado por Bryan Caplan del Departamento de Economía de la Universidad George Mason para que se den cuenta que no sólo en la UFM se habla del comunismo.

Crisis alimentaria en los países en vías de desarrollo


El periódico amarillista inglés The Guardian publicó una nota en la que mencionan que Guatemala es un ejemplo ideal para explicar cómo el sistema alimentario mundial está fallando.  Según Oxfam, la fuente de información de TheGuardian, en Guatemala el alza de los precios de los alimentos, el “caos” climático y el ascenso en la demanda de recursos ha servido para favorecer a la oligarquía en detrimento de los que viven en extrema pobreza (50% de la población según su reporte).

El diario dice,

Guatemala is a prime example, according to a report by Oxfam, of how the global food system is failing. The organisation predicts that theaverage price of staple foods will double by 2030. “Spiralling food prices, climate chaos, rising demand on top of a collapsing resource base, and markets rigged against the many in favour of the few” are, the charity warns, taking us into a new era of crisis in which more and more people are going hungry.

Its new research predicts that the international prices of key staples will more than double in the next 20 years, raising “the prospect of a wholesale reversal in human development”.

Sin embargo, la relación de variables que hace Oxfam y The Guardian no sólo es incorrecta sino que fue, adrede, realizada con la intención de justificar un perverso discurso colectivista.

¿Cuál es el problema?

  • El que país exporte muchos alimentos no implica que deba quedarse para el mercado interno la misma o más cantidad.
  • Este argumento no toma en cuenta las importaciones de alimentos que ingresan al país (a veces más baratos).
  • No aclara qué exportación de alimentos es la mencionada (Guatemala produce mucho café, azúcar y bananas) pero una dieta balanceada no puede mantenerse con estos productos alimenticios.
  • El aumento de la demanda de alimentos es resultado de tener más dinero; pero es importante mencionar que el aumento de la demanda de alimentos es paralela a un aumento de la demanda de mejor calidad (calórica y energética) de alimentos.  Así, entre más rico es un país; más carne y similares se consume).
  • Sin duda, el que existan privilegios en un país pobre como Guatemala ha permitido que se enriquezca un pequeño grupo de la población; pero este enriquecimiento no ha sido resultado del mercado libre o de la actividad exportadora; sino del mercantilismo, la corrupción y la impunidad privada y pública.
La extrema pobreza, la malnutrición de niños y adultos y la falta de acceso a servicios de educación no es causada por las empresas multinacionales ni por la gente más rica y educada en los países en vías de desarrollo.  Son las empresas multinacionales y los empresarios quienes crean puestos de trabajo, abaratan los precios en situaciones de competencia libre y proveen de nuevos productos importados a los ciudadanos de un país.  Estos empresarios (nacionales y extranjeros) son quienes permiten a personas de distintos niveles económicos y culturales ingresar a la fuerza laboral y decidir cómo alimentar, vestir y proteger a sí mismos y a sus seres queridos.
La culpa se encuentra en el sistema de privilegios que permite a una elite (no a todos los ricos de un país) enriquecerse a costa del erario público y/o de crear condiciones favorables de competencia para solamente algunos grupos en el mercado.  Es también culpa de los grupos de presión colectivistas y de políticos populistas el que la pobreza y la inflación aumenten cuando empujan al gobierno a gastar el erario público para redistribuir la riqueza a ciertos grupos de pobres, crear programas de entrega de alimentos y prestación de servicios para ciertos grupos de pobres.

On Nuclear power


The Economist has a new debate in which they believe that the world would be better off without Nuclear power.

For philosophical and economical reasons, I have denounced their position as inhuman and irrational.  Here’s my comment and please share yours in this important debate.

Dear Sir,

“Ecology as a social principle… condemns cities, culture, industry, technology, the intellect, and advocates men’s return to “nature,” to the state of grunting subanimals digging the soil with their bare hands.” Ayn Rand

Nuclear energy, as a social principle, created the cleanest and most efficient source of energy that Humanity has ever seen. To deny the facts of reality is environmentalists’ first step to condemn Humanity to times of darkness and subanimal life.

Las ciudades del Futuro y el futuro del planeta Tierra


Esta semana tuvo lugar la convención internacional Free Cities en Roatán, Honduras.  La Convención contó con la participación de académicos y empresarios que buscan conocer cuáles son las mejores ideas (el sistema social ideal) y los medios idóneos (innovaciones tecnológicas) para fundar ciudades en las que se mejoren las condiciones de vida de todos los habitantes.

Al respecto muchos han hecho ya propuestas de diseño y construcción para crear ciudades sostenibles, ecológicas y sofisticadas que permitan elevar las condiciones de vida de todos sus habitantes y esto me recuerda a un concurso realizado por
The History Channel en el que arquitectos y diseñadores debieron crear la ciudad del futuro.  El objetivo del concurso fue diseñar una imagen de lo que podrían llegar a convertirse las ciudades de Los Angeles, Nueva York y Chicago en los próximos 100 ó 200 años.

Sin embargo, muy pocos son quienes se han atrevido a proponer cuál es el sistema social idóneo que debería regir en estas ciudades.  Por eso, nuestro trabajo ha sido continuar divulgando las ideas del capitalismo como el único sistema social que permitiría el establecimiento de una sociedad de hombres libres y responsables. Enhorabuena por estas propuestas de “un mundo mejor”.

VIDEO: The City of the Future Winners and proposals at the History Channel Contest.

Es importante hacer notar que el concurso buscaba que los participantes se fijaran no sólo en el presente sino en la historia de las ciudades, sus habitantes, su cultura y oportunidades de desarrollo.

La propuesta de los participantes ganadores fue la que demostró de manera más eficiente cómo podían los seres humanos adaptarse a los inminentes y constantes cambios climáticos, geográficos e hidrográficos que ocurren en nuestro planeta.

¿Acaso no es esta una mejor propuesta que intentar detener el mundo?

VIDEO: Los Angeles 2106