¿A quién hay que echarle la culpa?


 

 

 

 

A mí también me gustaría echarle la culpa al gobierno por todo lo que ha llovido durante las últimas semanas. Me gustaría echarle la culpa a los inventores que  hicieron posible la revolución industrial por los congestionamientos de tránsito en los que me veo atrapada con abrumadora frecuencia. Me gustaría acusar a los banqueros de Wall Street por enviar al monstruo de la incertidumbre que me asusta por las noches.

En este momento, podría unirme a los indignados y reclamar que el gobierno pase el invierno al verano para solucionar con una acción las inundaciones y la sequía. Podría manifestar en alguna plaza nombrada en honor a algún inventor, para que las fábricas dejen de producir automóviles; además, podría venir a pie al trabajo, ¿quién dijo que 35 kilómetros son mucho para caminar de ida y vuelta en un día? Podría hacer carteles, tomarles fotos y protestar vía Twitter contra los ricos y poderosos banqueros que protagonizan las teorías de conspiración del mundo. Porque, a final de cuentas, necesitamos una revolución. Sin embargo, tengo la certeza de que la revolución que necesitamos no es global, no es ésta del 99%. Porque no me parece que sepan qué están pidiendo. Saben que algo anda mal en el mundo, pero no saben qué es exactamente, como se ve en este video tienen más de 99 razones para protestar:

Se quejan de los banqueros, del calentamiento global, del Sida, de la violencia de género, de la pobreza. Piden viviendas dignas, solidaridad, paz, respeto y que el mundo sea un lugar feliz. Dicen que el 1% se aprovecha de ellos, que son el pueblo, el 99%. En algunos casos piden que caigan las grandes corporaciones, en otros casos piden el comunismo a gritos, como si ese experimento no hubiera fracasado terriblemente en el pasado. Esa forma de mezclar los problemas, sus causas y a los responsables de los mismos, me hace creer que no se han sentado a pensar en las causas de su malestar, ni en las causas de los problemas de nuestras sociedades. Por ejemplo, sería más sensato que reclamara en la alcaldía de mi comunidad que usen el dinero de mis impuestos para arreglar el camino a mi casa que se destruyó con las lluvias o que por lo menos nos dejen repararlo en paz. Las quejas de los indignados me recuerdan esta frase de Daniel Khelmann “That was the moment when he grasped that nobody wanted to use their minds. People wanted peace. The wanted to eat and sleep and have other people be nice to them. What they didn’t want to do was think.” Measuring the World, páina 44)

Es cierto que necesitamos una revolución, pero debe ser una revolución moral e individual. El primer paso es asumir nuestra responsabilidad en el mundo, asumir que debemos pensar y tener clara nuestra escala de valores. Si vivimos en una sociedad libre ¿por qué pedir que el gobierno actúe como planificador central y nos diga qué pensar, en qué trabajar, cómo vivir, dónde vivir? ¿Qué sigue después de entregarle nuestros derechos al “hermano mayor”? ¿Por qué deberíamos entregarle nuestros derechos, nuestra propiedad, nuestra mente? ¿En serio tan terrible es la libertad? A final de cuentas, en los sistemas comunistas siempre hay un dueño de las cosas, ese 1% al que tanto detestan. Es cierto, la revolución se trata de actuar, pero no protestando a lo loco. Se trata de responsabilizarnos por nosotros mismos. No sirve de nada reclamar que los privilegios cambien de mano, así solo lograremos caer en la misma dinámica pero con actores distintos. Debemos defender nuestra libertad a toda costa, nuestro derecho de perseguir nuestra felicidad y de trabajar para nosotros mismos, para alcanzar y mantener nuestros valores, sin miedo a que venga alguien “con más necesidad” a despojarnos de ellos por medio de la fuerza. La revolución debe empezar con ideas, no con miedos irracionales.

2 comentarios

  1. Tiene toda la razon el autor de esta reflexionen expresar su inconformidad por lo amorfo de la protesta en Wall street, el deslave, las inundaciones,los impuestos del pueblo mal usado yetc, etc,. Pero que tal si empezamos a conectar los puntos en la cadena del desarrollo; en el cual cuenta con dos elementos fundamentales : el Hombre (especie animal), y la tierra (recursos naturales que son la fuente material de las cosas que son objeto del deseo humano).
    Entenderiamos y recuperariamos la nocion de para que sirven los gobiernos,que es administrar la riqueza producida por el trabajo de las comunidades,(la sociedad).
    Entenderiamos que el gobierno es la representacion de ese cuerpo funcional o cuerpo economico que antecedio a todo gobierno.
    Buscariamos entender por que en el lenguaje pobre y rico son opuestos y que proceden del mismo origen.
    Podriamos entender que cuando nos imaginamos todo lo que podemos obtener teniendo riqueza. todo lo que no podemos alcanzar y obtener por no tener lo que entendemos riqueza; es pobreza. Significa no tener.
    Cuando entendamos esto, podemos hacer la revolucion,es decir cambiar un sistema economico que no funciona ,por que ese 99%,solo esta sintiendo como su carencia se ensancha y el 1%los esclaviza.
    Quisia Gonzalez
    Dr. en medicina residente en NYC

    • Hola Quisia, estoy de acuerdo contigo en que debemos revisar la función del gobierno; sin embargo, no creo que dicha función sea administrar la riqueza. El gobierno no produce riqueza, tampoco las comunidades, la riqueza la producen los individuos por medio de su trabajo. El gobierno no debería tener poder para redistribuir la riqueza, ni para decidir si unos tienen “mucho” o “poco”. El gobierno debería existir como esa entidad imparcial que se encarga de velar por la seguridad de las personas y por el cumplimiento de los contratos. Sé que hay muchos problemas que nos afectan a todos, como los ancianos y niños desamparados, los altos índices de violencia, el desempleo, pero el gobierno no puede hacerse cargo de todo. Creo que muchos problemas se solucionarían si redujéramos las funciones del gobierno y los individuos se dedicaran a ello. Muchas veces dejamos de hacer cosas porque pensamos que es obligación de los gobiernos solucionarlas, por ejemplo, ¿qué pasaría si en lugar de darle limosna a alguien en la calle, apadrino a algún niño por medio de alguna institución que trabaje en ello?
      El gobierno no tiene cómo generar empleos, eso lo hacen los empresarios, pero el gobierno si puede fomentar el surgimiento de empresas eliminando controles, dejando a los empresarios actuar, dejando de conceder privilegios para fomentar la libre competencia. Jo es fácil cambiar al mundo, pero creo que podemos hacerlo si tenemos las ideas claras. Mucha gracias por tu comentario, me dejaste mucho en qué pensar.

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