¿A quién culpar? ¿A la naturaleza o al gobierno?


Cuando “el bien común” de una sociedad se considera como algo fuera de y por encima del bien de sus miembros individuales, eso significa que el bien de algunos hombres prevalece sobre el bien de otros, esos otros estando destinados a la condición de animales a ser sacrificados.

Ayn Rand.  Qué es el Capitalismo. El ideal desconocido. Fuente: Objetivismo.org

Durante siglos las sociedades humanas se han organizado bajo sistemas normativos que buscan asegurar el bien común de todos sus miembros.  Este ideal, contradictorio e imposible, ha resultado en millones de muertes inocentes, en atrasos científicos e innovaciones nunca desarrolladas y, finalmente, en la excusa del sufrimiento ajeno del cual muchos son artífices bajo argumentos falaces.

El poder destructor de Gaia, la madre naturaleza, ha sido uno de los ejemplos más útiles para desviar la responsabilidad de quienes defienden y protegen un sistema creado para lastimar a los seres humanos.  Huracanes, tormentas tropicales, terremotos, inundaciones, tornados y maremotos han destruido conglomerados urbanos y muchas de las muertes y destrucción física hubiesen sido evitadas si el gobierno de estos lugares hubiese sido fundado con la intención de proteger los derechos de sus ciudadanos con la mínima invasión de sus propiedades y derecho de elegir.

¿Qué sistema es? ¿A quiénes afecta?

El sistema al que nos referimos es aquel que considera la búsqueda del bien común como uno de los fundamentos para establecer, mantener y expander el gobierno de un grupo.  Estos sistemas, sin importar cuan centralizados o descentralizado sea el poder de quienes lo dirigen, siempre crecen y aumentan sus intervenciones en la vida de sus ciudadanos con la intención de proveer de bienes comunes a las masas.

La trampa de este tipo de sistemas es que obvia los costos de transacción (todos los costos económicos necesarios para realizar algo) que se necesita utilizar para buscar -sin nunca conseguirlo- proveer de satisfacción a sus ciudadanos en un intento por conseguir el bien público.  Y es en este proceso de búsqueda del bien público que otro costo, el de oportunidad, se suma a la ecuación pues resulta siempre -sin excepción a la regla- más oneroso que sea un gobierno que carece de información absoluta el poder decidir cuándo, cuánto y para quiénes prestará un servicio.

¿Quiénes y por qué lo protegen?

Mientras que estos sistemas de gobierno son el resultado de un largo proceso histórico de evolución política; es importante mencionar directamente las ideas que actualmente gobiernan sus estructuras.  Estos sistemas, apoyados por burócratas y hombres con privilegios, buscan conseguir para sí votos, favores y justificaciones para aumentar el gasto público, ampliar la cantidad de impuestos que recaudan y finalmente, intentar sin nunca conseguirlo realizar obras que nunca consiguen satisfacer las demandas de los miembros de la sociedad.

¿Acaso hay alguna solución que acabe con este ciclo de caos, muerte y destrucción?

Sí la hay.  La solución es permitir que los ciudadanos se organicen de manera privada para proveerse de los servicios más eficientes para la construcción de casas de habitación, servicios de salud, sistemas viales y otros tantos servicios que en muchos lugares son provistos con éxito en muchos otros lugares del mundo.  Es un hecho, que cualquier servicio provisto por el gobierno carece del conocimiento e información dispersa entre cientos de miles de mentes y, es por lo tanto, mucho menos eficiente para proveer los servicios que requieren los ciudadanos.

Así, la solución es sencilla.  Es necesario reducir la influencia y poder de decisión de los gobiernos en campos para los cuales es menos eficiente (salud, educación, construcción, reparación, restauración, etc… etc… etc…).  Además, es importante educar a la población sobre cuáles son sus derechos y obligaciones.

Es necesario que empecemos a hablar de una sociedad de hombres individuales que debe y puede buscar su propio bienestar al producir en masa para servir a las masas.

Los dejo con otra cita de Ayn Rand que ofrece el sitio Objetivismo.org,

Si uno comienza por definir el bien de hombres individuales, uno aceptará como correcta sólo una sociedad en la que ese bien se consiga y pueda ser conseguido. Pero si uno comienza por aceptar “el bien común” como un axioma y a mirar el bien del individuo como su consecuencia posible pero no necesaria (no necesaria en ningún caso en particular), uno termina con pavorosos absurdos tales como la Rusia soviética, un país profesando estar dedicado al “bien común”, donde, con la excepción de una minúscula camarilla de gobernantes, la población entera ha existido en una miseria infrahumana durante más de dos generaciones.

Una respuesta

  1. Excelente columna.
    Como poder reducir La influencia y poder de decisión de los gobiernos??? Eso en países como Guatemala lo veo casi imposible. Habría que hacerlo por leyes lo cual es difícil pued generalmente el gobierno de turno siempre logra mas diputados del mismo partido. Cómo evitar algo así???

Comentarios:

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: